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Fe poderosa – Estudio Bíblico

Algunos se harán esta pregunta. La responderemos con las palabras de Jesús. Mateo 17.20: “Jesús les dijo: Por vuestra poca fe; porque de cierto os digo, que si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será imposible”. Mateo 19.26: “Y mirándolos Jesús, les dijo: Para los hombres esto es imposible; mas para Dios todo es posible”. Marcos 10.27: “Lo que os digo en tinieblas, decidlo en la luz; y lo que oís al oído, proclamadlo desde las azoteas”. Lucas 1.37: “porque nada hay imposible para Dios”.

PROMESAS DE RESTAURACIÓN

Usted descubrirá en estas promesas lo que Dios ha de restaurar.

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El gozo perdido de la salvación: Salmos 51.10–12: «Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí. No me eches de delante de ti, y no quites de mí tu santo Espíritu. Vuélveme el gozo de tu salvación, y espíritu noble me sustente». Esta oración de David es su respuesta a la obra de convicción del Espíritu Santo luego de su pecado con Betsabé. Está incluida en las Escrituras porque nos ofrece un modelo de la posibilidad de recibir perdón y la restauración del gozo de salvación.

El sentido perdido de justicia: Isaías 1.26: «Restauraré tus jueces como al principio, y tus consejeros como eran antes; entonces te llamarán Ciudad de justicia, Ciudad fiel».

La idea expresada aquí es que los estragos del pecado producen insensibilidad a la justicia. La insubordinación gobierna sin respetar los valores absolutos o el marco sobre el cual se puede edificar una comunidad de justicia. Dios promete restaurar a su pueblo para que sus vidas se puedan basar en la justicia, que posibilita llevar una vida según el plan inicial.

La motivación perdida para vivir: Isaías 57.18: «He visto sus caminos; pero le sanaré, y le pastorearé, y le daré consuelo a él y a sus enlutados».

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Lea los versículos precedentes al versículo 18. ¿Qué clase de actitud atrae esta promesa de restauración de Dios? «No hay paz para los impíos» contrasta con la restauración del consuelo y ayuda a definir el significado de consuelo. No quiere decir consuelo en el sentido de conveniencia. Tiene más que ver con el llanto. La obra de restauración divina quitará ese tipo peculiar de tristeza que le roba al hombre la motivación por la vida. Cuando el penitente toma los pasos necesarios para avanzar más allá de la tristeza personal y el llanto se arrepiente ante el Señor y Él le dará tal renovación que renace la posibilidad de vivir de nuevo.

La intimidad perdida con Dios: Jeremías 30.17: «Mas yo haré venir sanidad para ti, y sanaré tus heridas, dice Jehová; porque desechada te llamaron, diciendo: Esta es Sión, de la que nadie se acuerda». Esta promesa es especial porque se refiere al fin del juicio. Cuando el profeta Jeremías dijo: «Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis» (Jeremías 29.11), se refería al fin de la dispersión de Israel; cuando regresaran a la tierra. El poder de la Palabra se emite durante la época en que Israel cosecha lo que sembró. Aun allí, Dios les dice: «Esto pasará. No es esto lo que quiero para ti. Yo te daré paz, y cumpliré las expectativas que todavía son posibles porque eres mi pueblo». Las heridas en Jeremías 30.17 no son causadas por hombres. ¡Las causa el juicio de Dios! Por tanto podemos con seguridad dar expresión al corazón y a la voluntad de Dios para quien ha vivido el juicio del Señor por los pecados cometidos. Él desea sanar las heridas de su juicio y restaurar su corazón hacia Él.

El tiempo perdido: Joel 2.25: «Y os restituiré los años que comió la oruga, el saltón, el revoltón y la langosta, mi gran ejército que envié contra vosotros».

Sería suficiente que el Señor prometiera restaurar lo que fue destruido por las plagas de langosta. Sin embargo, fue más allá de la sustancia material, abarcando en la promesa de restauración el tiempo perdido por culpa de las plagas. El pecado y sus consecuencias roban al hombre su posesión más valiosa: El tiempo. Pero cuando el corazón vuelve a Dios, se pueden restaurar los años perdidos en el matrimonio, en la paternidad, en la juventud; como también se pueden aprender las lecciones valiosas que se desperdiciaron.

El poder perdido para vivir con fortaleza: Isaías 40.31: «Pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán».

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Esta restauración tiene también una condición. La renovación de la fuerza está disponible para quienes descansan en el Señor. Utilice una concordancia para ver cómo en los Salmos se traduce esta palabra. Indica dependencia. ¡La idea de depender de otro no es popular en nuestra cultura! Se ve como señal de debilidad y disfunción. Pero en lo que respecta a su relación con el Señor, la dependencia es un factor de fuerza. ¡Su fuerza depende de su debilidad! En efecto, ¿no es lo que dijo el apóstol Pablo? «Porque cuando soy débil, entonces soy fuerte» (2 Corintios 12.10). Asimismo, busque en su concordancia cómo se traduce la palabra «renovar». Descubrirá que tiene que ver con el cambio, con la renovación de lo que muere y algo nuevo que toma su lugar.

La juventud perdida en la vida: Salmos 103.5: «El que sacia de bien tu boca de modo que te rejuvenezcas como el águila». La idea aquí es que a pesar de la edad, la obra de restauración de Dios lo ayudará a mantenerse joven. Se menciona el águila por el proceso de restauración de las plumas. Tal vez resulte cómico, pero las águilas no pueden volar sin plumas. Quizás tengan músculos, habilidad innata y oportunidad, pero sin plumas, ¡no volarán! ¡Algunos cristianos son como las águilas sin plumas! Poseen los músculos (la fuerza de propósito), la habilidad (conocen los principios bíblicos) y tienen la oportunidad, pero no vuelan. Lo harán sólo cuando le dejen a Dios satisfacer el apetito con lo bueno de su Palabra y le permitan renovar su visión juvenil.

Lección 10 – El padre de la fe

ABRAHAM: EL PADRE DE LA FE

La Biblia llama a Abraham «el padre de la fe» (Romanos 4.11) y padre de los creyentes. Es a quien Dios prometió: «Y serás padre de muchedumbre de gentes» (Génesis 17.4); cuando Pablo escribe a los Gálatas, señala que todo el que cree en Jesucristo se ha convertido en descendencia de Abraham (Gálatas 3.29 leer). Como personas de fe, usted y yo nos hemos convertido en miembros de la casa de Abraham (Romanos 4.13 leer), así que las promesas que se hicieron para la descendencia de Abraham se pueden aplicar a nuestras vidas de fe (Romanos 4.16; Gálatas 3.16 leer). Abraham aparece a menudo como el padre de la fe, y Pablo utiliza el ejemplo de su vida para enseñar eficazmente a los gálatas. Sin embargo, la sección que mejor define el papel de Abraham en los asuntos de fe se ubica en la carta de Pablo a los romanos.

La jornada de fe de Abraham. El viaje de 2.400 km de Abraham estaba alimentado por la fe. «Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia (…] Por la fe habitó como extranjero en la tierra prometida como en tierra ajena […] porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios» (Hebreos 11.8–10)

¿Cuáles son las seis cosas que Dios le prometió a Abram? (Génesis 12.1–3)

1. HARÉ DE TI UNA NACION AGRANDE

2. TE BENDECIRÉ

3. ENGRANDECERÉ TU NOMBRE

4. SERÁS BENDICIÓN

5. BENDECIRÉ A LOS QUE TE BENDIJEREN Y MALDECIRÉ A LOS QUE TE MALDIJEREN

6. SERÁN BENDITAS EN TO TODAS LAS NACIONES DE LA TIERRA.

Abram parte de Canaán hacia Egipto por causa del hambre (Génesis 12.10).

Aunque creemos en Dios, obedecemos su Palabra y andamos en su camino, no tenemos ninguna garantía contra el hambre. Nuestra jornada de fe, al igual que la de Abraham, atravesará momentos de hambre. Estas sequías a veces se dan cuando perdemos el trabajo, hay enfermedad y/o a través de algún otro modo de sufrimiento. La fe no es tan solo el poder para defenderse del mal, es el poder que nos da Dios para procesar la realidad. La fe nunca niega la realidad sino que la atraviesa con la confianza de la victoria prometida por Dios. En verdad, 1 Juan 5.4 específicamente anuncia que la fe es la victoria que ha vencido al mundo. ¿Cuando vence usted? ¡Al momento en que empieza a creer!

La lucha de la fe no concluye en la victoria de conseguir aquello en lo que tenía puesta la esperanza. ¡No! Usted gana en el momento en que toma una posición de fe cuando decide poner la confianza en el Señor, en lo que El ha dicho en medio de circunstancias amenazadoras.

Algunos sugieren que Abram no debería haber dejado la tierra que el Señor le acababa de indicar que le sería dada (Génesis 12.7–9). Si esto fuera en verdad una falla en la fe de Abram, si este fracasó en confiar en Dios frente a las circunstancias difíciles, se hace todavía más interesante ver cómo el Señor trató con su imperfección. En vez de mandarle una plaga por su falta de fe, Dios mandó una plaga a Faraón. Aunque no parece que Abram estaba en condiciones de decidirse a salir de Egipto, Dios intervino de manera tal que fue provisto y virtualmente forzado a volver a la tierra que llegaría a ser suya.

Regocíjese en esto. Su jornada de fe no requiere que usted sea perfecto. Un creyente no es una persona infalible. Sin embargo, un creyente es alguien que responde a Dios cuando se descubren las fallas. Abram volvió al altar que había hecho antes, al principio, cuando vino a la tierra, entonces invocó de nuevo en ese lugar al nombre del Señor (Génesis 13.3–4).

Abram le deja elegir las mejores tierras a Lot, su sobrino, y recibe bendición (Génesis 13) La lección es simple: Cuando las decisiones de otros lo dejan a usted en desventaja, ¡Dios lo tiene justo en el lugar donde quiere que esté! Él quiere cumplir todas las promesas que le ha hecho en la misma circunstancia que a usted le parece un desierto.

Abram rescata a Lot (Génesis 14.14–17).

Como contraste al egoísmo de Lot, vea el espíritu generoso de Abram. Cuando supo Abram de la cautividad de Lot, convocó inmediatamente a sus sirvientes y los preparó para rescatar a su sobrino. Este hecho es otra ojeada al carácter de este «padre de la fe». La misión tuvo éxito, y como resultado de la victoria ocurrieron dos incidentes importantes que sirven de enseñanza a todos los que viven por fe.

Lección: Una persona de fe no se asociará con quien mancille la fuente de bendición. De este incidente nuestra jornada de fe nos enseña: (1) A rescatar inclusive a los pecadores, (2) a manifestar generosidad en los diezmos y en las ofrendas y (3) a oponernos a cualquier sociedad que pudiera manchar la fuente de nuestras bendiciones.

Abram engrendra a Ismael por medio de Agar, la sierva de Sara (Génesis 16).

El nombre Ismael significa «Dios oirá». Aun cuando fallamos en una parte de nuestra jornada, ¡Dios todavía nos oye! El no nos abandona para que recibamos el resultado de nuestros pensamientos o actos carnales; sino que interviene para que la promesa que nos ha hecho ocurra de la manera que se propuso.

Abraham recibió la promesa de un hijo a través de Sara (Génesis 18.1–5).

El nombre de Abram es cambiado a Abraham. Abram significa «gran padre», pero Abraham significa «padre de muchas gentes». En ese momento Dios instituye una señal de pacto. En Génesis 18 se registra el incidente del cambio de nombre de Abraham, junto a una aparición del Señor acompañado por dos ángeles. Van camino a juzgar a Sodoma y a Gomorra cuando se detienen a visitar a Abraham. Como este les sirve con el tradicional lavamiento de los pies y les ofrece comida y provisiones, el Señor le habla.

El llamado de Abraham al sacrificio de Isaac (Génesis 22).

Finalmente, Abraham se enfrentó con el llamado supremo a la fe: A dejar frente al altar todo lo que Dios le había dado. A rendir todo, inclusive la promesa cumplida, y confiar en el que hizo la promesa por sobre todo.

Conclusión:

Hemos terminado nuestras lecciones de fe. Al final, cuando estemos frente a Dios, nuestra fe será lo que le traerá honra y gloria. «Para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo» (1 Pedro 1.7).

¡Y nuestra fe será probada con fuego! La figura en el texto griego es de un artesano que repetidamente calienta el metal, haciendo salir la «basura» (impurezas, escorias, residuos) al surgir a la superficie del metal derretido. ¿Cuándo sabe el artesano que ha terminado? Se nos dice que en la antigüedad, el refinador sabía que había terminado el proceso de purificación recién cuando podía ver claramente su propio reflejo en el oro.

De la misma manera, nuestro amoroso Señor Jesús será nuestro compañero fiel a través de toda prueba de fuego. Al someternos al tratamiento de nuestra vida en su presencia, al confesar las impurezas que van surgiendo por causa del calor de las circunstancias, El removerá con amor toda la «escoria» de nuestras vidas. Al margen de cuánto hayamos avanzado en el proceso, un día glorioso nos encontrará frente a Él. Al haber removido la última de las impurezas, veremos su imagen perfeccionada: «Seremos semejantes a El, porque le veremos tal como Él es» (1 Juan 3.2).

Entonces mi hermano o hermana, crezcamos en la fe y en Cristo: ¡Quizás nuestra fe, probada por fuego, sea hallada en Él con toda la alabanza, la honra y la gloria!

Él es poderoso para guardarte sin caída Y presentarte delante de su glorioso trono. Yo me presentaré sin mancha y con gozo. Porque Él es poderoso, Sí, Jesús es poderoso, Para guardarme sin caída, Él es poderoso.

Acerca Ricardo Ulloa Vargas

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6 comentarios

  1. Excelente trabajo, me ha servido de mucha ayuda, Dios le siga Bendiciendo y llenando cada día más de
    Sabiduría y conocimientos…..

  2. Gracias por este estudio. Realmente me ayuda a aumentar mi fe en Dios pues como esta escrito la fe viene por oir la palabra de de Dios, pero en este caso la estoy leyendo y equivale a oir.

  3. Gracias por el estudio bíblico es de gran edificacion muchas bendiciones.

  4. Es un estudio biblico muy claro de entender y muy provechoso para aplicar en nuestras vidas diarias.
    Agradezco a Dios y los que han sido puente en este estudio. Bendiciones.

  5. ruth bastos valerio

    me edifico mucho esta enseñanza ha sido de bendicion para mi

  6. Ha sido de mucha bendicion, por favor sigan adelante subiendo enseñanzas como este. Dios les bendiga mucho

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