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La gloria de Cristo en el milenio

La persona humana y divina de Cristo, radiara un ambiente glorioso en el milenio, por lo tanto cuando el Hijo del Hombre regrese en gloria “vendrá en su gloria” y se sentara en su trono de Gloria (Mt. 25:31), el mundo vera y sentirá los efectos de su gloria, tal como lo prometió “La gloria del Líbano vendrá a ti y yo honrare el lugar de mis pies” (Is. 60:13). La gloria de la presencia de Cristo se hará manifiesta en todo su esplendor. Tanto la gloria de su perfecta humanidad como la de su infinita deidad coronaran las bendiciones de la era milenial.

Cristo en su carácter humano como el Cordero inmolado, regresara y reinara en la tierra con su iglesia (Ap. 5:1-10) y cuando Israel contemple a su Mesías que viene en su gloria humana le vera como aquel que ha sido traspasado por los pecados de la nación (Zac. 12:10). La Iglesia ha sido llamada por Dios a “su reino de gloria” (1ª Ts. 2:12), se regocije “en la esperanza de la gloria de Dios”  (Ro. 5:2) y cuando Cristo se manifieste, la iglesia aparecerá con el en gloria (Col. 3:3-4). Aunque el milenio será principalmente una declaración publica de realidades, que ya son verdad en la iglesia, como la transformación del cuerpo del creyente, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya (Fil. 3:21). Ahora vemos por espejo oscuramente, mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte, pero entonces conoceré como fui conocido (1ª Co. 13:12; 1ª Jn. 3:2, 3), estas transformaciones guardan la revelación, hasta que Cristo regrese para ser admirado en sus santos (2ª Ts. 1:10)

Es de enfatizar que Cristo vendrá no solo con poder, si no “con gran poder gloria” (Mr. 13:26), viene acompañado de un despliegue visible de gran poder y gloria, ejercitando autoridad divina, vestido con gloria celestial exhibiendo su ropaje glorioso (Is. 63:1-4)

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Cristo vino a la tierra y tomo naturaleza humana, sin sufrir la perdida de ninguno de sus atributos de deidad. En su persona existen las dos naturalezas, la divina y la humana, sin mezclarse ni confundirse. En el reino del milenio, Cristo ocupara el trono de David (Lc. 1:32; Hch. 2:30), gobernara sobre Israel y las naciones de la tierra, un reino visible nacionalmente universal, el evangelio de Lucas, traza la humanidad de Cristo directamente hasta Adán (Lc. 3:38) y en (1ª Co. 15:45) se le llama el ultimo Adán. Cristo ejecutara el dominio perdido por Adán (He. 2:8-9), debe observarse que en la parte final del 2:8 dice: “pero aún no vemos que todas las cosas le sean sujetas” La soberanía original de dominio dada a Adán en la creación (Ge. 1:28) y perdida a causa del pecado, es restaurada por el segundo Adán (Sal. 8:6; He. 2:8), que será visible esa soberanía en toda la tierra cuando el Mesías inaugure su reino de gloria y su voluntad sea hecha en la tierra como en el cielo, entonces se vera que todas las cosas le son sujetas (Ef. 1:22), aunque hay rebelión  en el mundo de hoy, este pasaje revela que Cristo tiene poder y autoridad para terminarla, solamente espera el tiempo apropiado para la consumación de ese propósito de Dios

Para los  habitantes del reino Mesiánico dice”Mas a vosotros los que teméis mi nombre, nacerá el sol de justicia”  (Mal. 4:23) entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre (Mt. 13:43), la gloriosa presencia del Mesías traerá un gobierno perfecto (Dn. 12:3)

El Mesías vendrá como simiente de la mujer (Gn. 3:15), de la familia de Sem (Gn. 9:26-27), de la simiente de Abraham (Gn. 12:13), de la tribu de Judá (Gn. 49: 10; Mi.5:2), de la descendencia de David (2 S 7: 12-17; Lc. 1:30-33), en la persona de Jesucristo se cumplen todas las profecías del Mesías y del reino que Dios prometió establecer en la tierra (Dn. 2:44)

La Gloria Divina de Cristo en el Milenio

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El milenio es un periodo de tiempo definido que presenta una revelación particular de la persona de Cristo y su obra, en una dimensión jamás vista por los hombres. La presencia del Mesías en este periodo de tiempo dará a conocer el triunfo de Cristo en la tierra, triunfo que no es el producto por la obra del hombre, ni siquiera de la iglesia, es el resultado de la obra del Mesías: Su muerte, su resurrección, su exaltación y su gloria venida a la tierra en cumplimiento estricto de todas las profesías y en particular de los pactos de Dios con Abraham y David. Aparecerá en la gloria del Padre, y todos los Ángeles le adoraran. El Hijo manifiestamente ejercerá todas las prerrogativas divinas, y reinara con autoridad suprema sobre el mundo entero, sin ninguna apelación de su mandato, y ninguna adoración aceptable que no se centre directamente en su persona. Es el reinado de la deidad hecha visible, en su persona divina “en quien habita la plenitud de la deidad corporalmente” Isaías ofrece evidencia de la manifestación gloriosa de la deidad de Cristo (Is. 66:15; 18)

Debido a la manifestación de la deidad, Cristo será el objeto de adoración divina en el milenio (Salmos 45:6), vendrán todos adorar (Is. 66:23; Sal. 86:9; Zac. 14:15-19), habrá una justicia en el reparto de galardones o castigo (Is. 3:10; Ro. 2:6; 1ª Pe. 1:17). Cristo como rey administrara justicia a las naciones en el mundo (Jr. 23:5), pastoreara a las naciones en la tierra (Sal. 67:4) y juzgara a las pueblos con justicia (Sal. 96:10). La presencia personal del Mesías en la tierra y la inauguración de su glorioso reinado, pondrá de manifiesto la perfecta justicia del Todopoderoso, restaura una paz justa en un mundo desordenado, entonces verdaderamente se cumplirá la profecía “ La misericordia y la verdad se encontraron, la justicia y la paz se besaron (Sal. 85:10), así Jehová el Señor hará brotar justicia y alabanza delante de todas las naciones (Is. 61:11), las personas serán llamadas árboles de justicia plantío de Jehová, para gloria suya (Is. 61:3)

El milenio terminará tal como comienza, es decir con llama de fuego para dar retribución a los que no conocieron a Dios (2ª Ts. 1:8), el justo juicio de Dios sobre la tierra no será abolido (Is. 9:7). El reinado  justo del Mesías sobre el trono de David, durara mil años, pero ese reinado de justicia será el preámbulo histórico del reino eterno de Jesucristo (Lc. 1:32b-33)

Acerca Francisco Antonio Martinez

Iglesia Evangélica de las Asambleas de Dios de El Salvador. Lcdo. Contador publico, graduado de la Universidad Tecnológica de El Salvador, y del Insstituto Teológico de las Asambleas de Dios de El Salvador, con maestría en Teología de la Universidad José Simeón Cañas (UCA), Treinta años en el ministerio de la predicación de la Palabra. Cualquier contacto fmartinez007@yahoo.com ; francisco.martinez@gobernacion.gob.sv

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