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La gloria de Cristo en el milenio

La tierra será preparada para que el Mesías reine, los Ángeles recogerán todo lo que estorbe (Mt. 13:49), la tierra será regenerada, es decir rejuvenecida (Mt.19:28). El profeta Isaías describe el asombroso cambio que se efectuara en este planeta en preparación para el reino mesiánico (Is. 35:1-2)

Muchos pasajes del Antiguo y del Nuevo Testamentos combinan su testimonio de que Cristo será gobernador supremo sobre la tierra. Cristo, como hijo de David, se sentará sobre el trono de David (2 S. 7:16; Sal. 89:20- 37; Is. 11; Jer. 33: 19-21). Cuando Cristo nació, vino como rey, según fuera anunciado por el ángel Gabriel a María (Lc. 1:32-33). Como Rey fue rechazado (Mr. 15:12, 13; Lc. 19:14). Cuando fue crucificado murió como Rey de los judíos (Mt. 27:37).

En su segunda venida es descrito como REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES (Ap. 19:16). Literalmente centenares de versículos en el Antiguo Testamento declaran o implican, por lo menos, que Cristo reinará sobre la tierra. Algunos de los textos más importantes son especialmente claros (Is. 2:1-4; 9:6-7; 11:1-10; 16:5; 24:23; 32:1; 40:1-11; 42:1-4; 52:7-15; 55:4; Dn. 2:44; 7:27; Mi. 4:1-8; 5:2-5; Zac. 9:9; 14:16-17).

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Una de las características del reino milenial es que el reino de David será resucitado y reinará como príncipe bajo el mando de Cristo (Jer. 30:9; 33:15-17; Ez. 34:23-24; 37:24-25; Os. 3:5). Ciertamente esta situación no se ve en la iglesia presente y exige que ocurran la venida de Cristo y la resurrección de los santos del Antiguo Testamento antes que pueda cumplirse la profecía.

Como lo dejan ver los pasajes que hablan acerca del reino futuro, hay por lo menos tres aspectos importantes en el gobierno de Cristo durante su reinado milenial.

1. Muchos pasajes testifican que el gobierno de Cristo será sobre toda la tierra, más allá de los límites de cualquier otro reino terrenal anterior y del reino de David mismo. Al establecer el gobierno mundial, Dios cumplió su propósito de que el hombre debía gobernar sobre la tierra. Aunque Adán fue descalificado, Cristo, como el segundo Adán, puede cumplir esta meta como se menciona en Salmo 2:6-9. Según Daniel 7:14, al Hijo del Hombre le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará y su reino uno que no será destruido. El mismo pensamiento se menciona en (Dn 2:44; 4:34; 7:27). La universalidad del gobierno de Cristo sobre la tierra también se menciona en (Sal 72:8); (Mi 4:1-2); (Za 9:10).

2. El gobierno de Cristo será de autoridad y poder absolutos. Cristo regirá con vara de hierro (Sal. 2:9; Ap. 19:15). Todos los que se oponen serán castigados con la destrucción (Sal. 2:9; 72:9-11; Is.11:4). Un gobierno tan absoluto no es la característica del gobierno de Cristo sobre su iglesia o sobre el mundo en la actual dispensación y sólo podría cumplirse si Cristo tiene un reinado literal sobre la tierra después de su segunda venida.

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3. El gobierno de Cristo en el milenio será de justicia y paz. Esto se desprende de pasajes clásicos como Isaías 11 y Salmo 72.

Estas características poco usuales del reino sólo son posibles gracias a los juicios introductorios de Israel y los gentiles  y por el hecho de que Satanás está encadenado y ha sido dejado fuera de acción. La única fuente de mal en el mundo será la naturaleza pecaminosa de los hombres que están todavía en su carne humana. La separación del trigo de la cizaña (Mt. 13: 24-30) y la separación de los peces buenos de los malos (Mt. 13: 47-50) son preparativos

Necesarios para el reinado de Cristo. El milenio comenzará con todos los adultos convertidos como verdaderos creyentes en Cristo. Los hijos que nazcan durante el milenio serán sujetos al reinado justo de Cristo y serán castigados hasta el punto de la muerte física si se rebelan contra su Rey (Is. 65:17-20; Zac. 14:16-19). El pecado abierto será castigado y nadie podrá rebelarse contra el Rey en el reino milenial.

Conclusión.

Cristo no ha ejercido en el pasado, ni esta ejerciendo en el presente sus gloriosas prerrogativas humanas, de dominio adánico, guarda en el futuro el cumplimiento en el milenio. El cumplimiento de la esperanza mesiánica, como aparece profetizado en el Salmo 72 y 89, tendrá su pleno cumplimiento, cuando el Mesías se siente en el trono de David, para que reine sobre su pueblo y sobre los gentiles. Habrá absoluta equidad para todos los que habiten en el reino del Mesías (Sal. 72:11).

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Solo el abandono de de una hermenéutica normal o natural que interprete de manera literal las promesas mesiánicas escritas por los profetas del Antiguo Testamento, se atreve a negar que habrá un reino glorioso sobre la tierra en el que Jesús, el Mesías reinara como soberano absoluto de toda la creación.

Acerca Francisco Antonio Martinez

Iglesia Evangélica de las Asambleas de Dios de El Salvador. Lcdo. Contador publico, graduado de la Universidad Tecnológica de El Salvador, y del Insstituto Teológico de las Asambleas de Dios de El Salvador, con maestría en Teología de la Universidad José Simeón Cañas (UCA), Treinta años en el ministerio de la predicación de la Palabra. Cualquier contacto fmartinez007@yahoo.com ; francisco.martinez@gobernacion.gob.sv

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