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De la queja a la adoración

Estudios Biblicos

Habacuc Capítulo 3

Introducción

Sigionot: Notación musical que probablemente indica que el cántico debe ser entonado con emoción y sensación de victoria.

El libro de Habacuc, uno de los profetas menores, tiene un estilo singular. En vez de hablar al pueblo en nombre de Dios, Habacuc habló a Dios en nombre del pueblo y se esforzó por entender Su forma de actuar a través de la historia. En especial, el profeta deseaba comprender cómo era posible que el Señor utilizara una nación impía cómo instrumento de su justicia. Dios respondió a la objeción del profeta diciéndole “El justo por su fe vivirá.” (Habacuc 2:4)

Habacuc lucha por comprender los caminos del Señor. Y le tiene varias preguntas al Señor: ¿Por qué permite Dios que la injusticia prevalezca (1:3)? ¿Cómo puede Él utilizar para castigar a Judá a un pueblo como los babilonios, aún más malvados (1:13)? ¿Por cuánto tiempo permitirá que aquellos que hacen iniquidad dominen el mundo (1:17)?

El Señor no da respuestas claras a las preguntas de Habacuc. No siempre Dios satisface nuestra curiosidad o deseos de saber. Pero Dios si le dice al profeta que, en medio del caos, “El justo por su fe vivirá.” [1]

Cuando Habacuc declaró que se regocijaría en el Señor sin importar lo que sucediera (3:17-19), demostró que había aceptado este mensaje y lo había hecho parte de su vida. En vez de quejarse, ahora alaba al Señor.

EL PROFETA HABACUC ORA (3:2)

Reconoce que ha escuchado a Dios. “Oh Jehová, he oído tu palabra, y temí.” Habacuc había oído acerca de los grandes hechos de Dios a favor de su pueblo y esto lo llenaba de una profunda reverencia hacia Dios. Además, Dios le había revelado sus planes de juicio sobre Judá y los caldeos (1:5-11; 2:2-20). “Lo que oigo acerca de ti, Señor, y de todo lo que has hecho [tu fama], me llena de profunda reverencia.” (DHH).

Las dos peticiones de Habacuc en su oración:

Pidió una nueva manifestación del poder de Dios. “Oh Jehová, aviva tu obra en medio de los tiempos, En medio de los tiempos hazla conocer;” La versión Dios Habla Hoy lo traduce: “Realiza ahora, en nuestra vida, tus grandes acciones de otros tiempos, para que nosotros también las conozcamos.” (DHH). El profeta desea que Dios intervenga en la vida de ellos con derramamiento de su gracia y de su Espíritu.

Apeló a la misericordia de Dios. “En la ira acuérdate de la misericordia.” Pidió que en tiempos de aflicción y angustia Dios se acordara de ser compasivo con su pueblo. “Muéstranos así tu compasión aun en medio de tu enojo.” (DHH).

EL PROFETA HABACUC MEDITA (3:3-16)

Repasa la historia de Israel y las obras maravillosas y poderosas del Señor. Habacuc sabía que el Dios que obró en el pasado, obraría en el presente y en el futuro, por consiguiente, podía confiar en Él.

En este recuento histórico Habacuc incluyó (3:3-15):

  • Las jornadas en el desierto, el cruce del Mar Rojo y las primeras victorias de Israel (Habacuc 3:3-10, 15; Éxodo 15; Números 21).
  • El día largo de Josué y la guerra santa (Habacuc 3:11–12, Josué 10:12).
  • La victoria sobre Sísara y la liberación por los jueces (Habacuc 3:13-14; Jueces 4:5).[2]

EL PROFETA HABACUC ALABA (3:17-19)

En 3:17 Habacuc describe el resultado de la devastadora invasión babilónica. Las higueras (higos), vides (uvas), olivos (aceitunas) y mieses (nada para cosechar) quedará completamente destruido, incluyendo vacas y ovejas, implica que cesarían los sacrificios.

En 3:18 el profeta confiesa que no servía a Dios por lo que Él daba, sino porque era Dios. Pase lo que pase, el seguirá confiando en Dios. Si todo se pierde, al profeta no le falta la confianza, y todo lo da por bien perdido, con tal que brille la gloria de Dios. (cf. Filipenses 4:11-13).

En 3:19 Habacuc confiesa que sólo Dios es quien le da nuevas fuerzas y agiliza sus piernas como las de ciervas (gacela, venado). Dios le da a quienes viven por la fe la misma confianza que dan los pies firmes que las ciervas tienen al trepar montañas [3] La experiencia de David era similar: “Me hace andar tan seguro como un ciervo, para que pueda pararme en las alturas de las montañas.” (Salmos 18:33 NTV).

CONCLUSIONES

Habacuc pasó de la queja a la confianza, de la duda a la fe, del valle a la cima. Aprendió a confiar en Dios y a vivir por fe en el camino de Dios, a pesar de las circunstancias.

Es notable el cambio en el profeta: «me alegraré en Jehová… me gozaré en el Dios de mi salvación… el Señor es mi fortaleza… hace mis pies como de ciervas… en mis alturas me hace andar» (3:18-19).

Cuando nada tenga sentido para nosotros y cuando los problemas parezcan ser más grandes de lo que podemos soportar, recordemos que Dios nos fortalece. Apartemos los ojos de las dificultades y miremos a Dios, Él sigue siendo nuestra fortaleza.

Hoy contamos con la ayuda del Espíritu Santo que nos guía a toda verdad y nos ayuda a comprender la Palabra de Dios.

El profeta Habacuc nos invita a:

  • Orar para que Dios manifieste su poder y gloria como lo hizo en tiempos pasados. Que nos mande un avivamiento.
  • Dar gracias a Dios por las victorias pasadas y cantar alabanzas por victorias que aún no han sido ganadas.
  • Confiar en Dios y no en las cosas materiales. El verdadero creyente sabe que, aunque todo falte, queda Cristo.
  • Cuidar que las dificultades de la vida no nos quiten el gozo que trae nuestra relación de amor con el Señor.
  • Aceptar que la fortaleza del Señor es imprescindible si queremos elevarnos a otros niveles de vida cristiana.

[1] Biblia de Estudio Holman, © Copyright 2014 por Holman Bible Publishers. Nashville, Tennessee.

[2] Vázquez, B. (1994). Estudios Biblicos ELA: Dios es justo y fiel (Oseas – Habacuc) (124–125). Puebla, Pue., México: Ediciones Las Américas, A. C.

[3] Nuevo comentario ilustrado de la biblia. 2003 (1065). Nashville: Editorial Caribe.

© David N. Zamora. Todos los derechos reservados.

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Acerca Pastor David N. Zamora

Ministro Ordenado de las Asambleas de Dios, Pastor Principal de la Iglesia Misionera, A.D.,Inc., Tampa, Florida, EUA. Siendo muy joven comienza a servir al Señor en la Iglesia Evangélica Pentecostal de Cuba (Asambleas de Dios), de Las Tunas, donde se desempeña como maestro bíblico desde el año 1978. Su intensa y activa labor Pastoral en Cuba comienza en Enero de 1991. En abril de 1996 se gradúa de Bachiller en Teología y Biblia, por los Estudios Dirigidos de Superación Bíblica (EDISUB) de las Asambleas de Dios en Cuba. Obtiene su Licenciatura en Teología por medio del Instituto de Superación Ministerial de las Asambleas de Dios de América Latina (ISUM). El Pastor Zamora lleva 41 años de casado con su esposa Raquel González. De esta unión matrimonial nacieron dos hijos: Merlyn David y Otoniel Zamora, quienes se desempeñan activamente, como Ministros de Música y Predicadores del evangelio de Jesucristo. http://www.ministeriodavidzamora.com/Biografia.html

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