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Discipulado Nº 2 – Parábola del sembrador

“JUNTO AL CAMINO” 

Con un vistazo al pasaje anterior vemos que trata de la semilla que cayó en diferentes tipos de terreno, el primero de estos fue “junto al camino”.

Lucas 8:5 dice: “El sembrador salió a sembrar su semilla; y mientras sembraba, una parte cayó junto al camino, y fue hollada, y las aves del cielo la comieron.”

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Algunas de las semillas que el sembrador sembraba cayeron “JUNTO al camino” yno brotó, ni dio fruto, sino que fue devorada por las aves del cielo.

La explicación de ésta parábola viene en algunos versículos mas adelante. En Lucas 8:11-12 dice: “Esta es, pues, la parábola: La semilla es la palabra de Dios. Y los de junto al camino son los que oyen, y luego viene el diablo y quita de su corazón la palabra, para que no crean y se salven.”

También Mateo 13:39 explica la misma parte:“Cuando alguno oye la palabra del reino y no la entiende, viene el malo, y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es el que fue sembrado junto al camino.”

De acuerdo a los pasaje anteriores, la semilla de la que se habla es LA PALABRA DE DIOS o “la palabra del Reino”. Sin embargo, esta Palabra no tiene el mismo resultado en todas partes, ya que su eficacia depende del terreno donde caiga.

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Uno de los posibles tipos de terreno es “junto al camino”, el cual, de acuerdo a la interpretación de la parábola, está compuesto por la gente que, aunque escuchen la Palabra de Dios, “no la entienden”. Lo que se quiere decir con “no la entienden” lo veremos desde el contexto.

La palabra griega que se traduce como “entender” en el pasaje anterior es el verbo “suniemi” que se usa 6 veces en Mateo 13:5 en cuanto a la parábola se refiere. Así que en Mateo 13:13-15 dice:“….viendo no ven, y oyendo no oyen, ni entienden” (en griego: suniemi). De manera que se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dijo: De oído oiréis, y no entenderéis (en griego: suniemi); Y viendo veréis, y no percibiréis. PORQUE (esta es al razón por la que no entienden aunque tienen oídos) el corazón de este pueblo se ha engrosado, Y con los oídos oyen pesadamente, Y han cerrado sus ojos; Para que no vean con los ojos, Y oigan con los oídos, Y CON EL CORAZÓN ENTIENDAN (griego suniemi), Y se conviertan, Y yo los sane.”

Mientras que con los oídos se escucha la Palabra de Dios, con el corazón (la parte interior de la mente) se “entiende”. Por eso, no es un simple entendimiento mental de la Palabra de Dios a lo que se refiere la parábola del sembrador. Más bien es un entendimiento, una aceptación de la Palabra de Dios con el corazón, la parte interior de la mente.

Es por eso que el resultado de la semilla no depende de la semilla en sí, la Palabra, sino del terreno, el corazón de aquellos que escuchan la Palabra de Dios. La misma semilla al caer en diferentes terrenos, esto es, en corazones de diferente calidad, dan resultados distintos. Cuando el corazón se ha engrosado la semilla de la Palabra de Dios será como si cayera junto al camino. No va a brotar ni mucho menos a dar fruto.

Como en 2 Corintios:3-4 dice: “Pero si nuestro evangelio está aún ENCUBIERTO, entre los que se pierden está encubierto; en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios.”

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También Efesios 4:17-19. “Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente,  teniendo el ENTENDIMIENTO ENTENEBRECIDO, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, POR LA DUREZA DE SU CORAZÓN; los cuales, después que perdieron toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase de impureza.

Hay personas que tienen el entendimiento “encubierto” y no pueden “entender”, no porque la Palabra sea algo difícil de entender, sino porque sus corazones están engrosados, duros, no permiten que la semilla de la Palabra crezca.

En cuanto a la palabra griega traducida como “dureza” en el pasaje anterior de Efesios, es la palabra “porosis” que significa “dureza, insensibilidad”. Es la misma palabra que se usa en Marcos 3:5 que describe el corazón de un grupo característico de gente que tanto persiguió a Jesús: los Fariseos: Marcos 3:5 “Entonces (Jesucristo), mirándolos (a los Fariseos, ver Marcos 2:24) alrededor con enojo, entristecido por la dureza (porosis) de sus corazones, dijo al hombre: Extiende tu mano. Y él la extendió, y la mano le fue restaurada sana.”

Acerca Moreiba Cabrera

Moreiba Cabrera, pastora principal de la iglesia Nueva Vida de Madrid. Directora de la extensión de Madrid del Centro de Estudios Superioriores de Teología de Asambleas de Dios CSTAD.

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