Discipulado Nº 14 – Limpios de la levadura del pecado

Algunos días antes de celebrar su Año Nuevo, muchas familias chinas hacen una limpieza a fondo en sus casas. Hay un dicho cantonés que expresa: “Limpien la suciedad el ninyabaat” (el día 28 del duodécimo mes). Practican esta tradición porque creen que la limpieza quita la mala suerte del año anterior y prepara sus hogares para la buena fortuna.

Cuando el apóstol Pablo les escribió este versículo a los creyentes de Corinto, 1 Corintios 5:7, les pidió que hicieran una limpieza a fondo de sus vidas; no para tener buena suerte, sino para agradar a Dios.
Pablo empleó las fiestas judías de la Pascua y de los Panes sin levadura (Éxodo 12:1-28) como trasfondo para esa declaración.

La levadura era un símbolo del pecado y de la corrupción, y tenía que ser sacada de los hogares judíos para celebrar dichas fiestas (Deuteronomio 16:3-4). Como Jesús es el Cordero pascual que nos limpia de pecado, los corintios debían restregar sus corazones y sacar de sus vidas y de la congregación la levadura de la inmoralidad sexual, la malicia y la maldad (1 Corintios 5:9-13).

LIMPIOS DE LA LEVADURA DE PECADO.

Isaías 1:16 «Lavaos y limpiaos; quitad la iniquidad de vuestras obras de delante de mis ojos; dejad de hacer lo malo

El Señor nos está llamando a una limpieza absoluta. El Señor no quiere que nosotros estemos así, a medias, un poco sí y un poco no. Haciendo a veces lo que Él quiere y en otros momentos haciendo lo malo, haciendo cosas fuera de su voluntad, ¡NO! El Señor quiere una conversión plena, una conversión absoluta que en nosotros haya una entrega total a Él, y que dejemos toda iniquidad, y que nosotros nos comportemos delante de Él como debemos hacerlo, como lo dice su Palabra.

Es evidente que todavía hay cosas en nuestro interior que están mal; por eso hoy, es un tiempo excelente para quitarlo. Para decirle al Señor: “Señor yo quiero ser limpio por completo a través de tu sangre preciosa que me limpia de todo pecado. Quiero que estas promesas tuyas dadas desde la antigüedad se manifiesten a mi vida. Quiero ser limpio para estar siempre en tu presencia, para tener la seguridad, la certeza de la vida eterna”.

El apóstol Santiago lo dice de este modo:

Santiago 4:8  «Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones.«

Analiza el llamado del apóstol. Acércate a Dios de una manera plena, no lo hagas a medias, de una manera total, absoluta, que aquel pecado que todavía esté en ti, dice, límpialo. Límpiate de esos pecados, ya no peques más, arrepiéntete.

Si tú tienes un doble ánimo, un doble sentir, que de repente dices: pues sí me agradan las cosas de Dios pero también me gusta el mundo. Sí quiero hacer la voluntad de Dios, pero es que la verdad también me agradan estas cosas del mundo.

Cuando eres de doble ánimo, cuando no sabes definirte ni para un lado ni para el otro, el apóstol te hace un llamado y te dice: ¡Defínete, conviértete al Señor de una manera absoluta, de una manera total sé del Señor, no estés con ese doble ánimo que no te lleva a nada bueno! Porque dice también la Escritura que toda persona que es de doble ánimo se va a ir con el viento, que va a ser como las olas del mar, que van y vienen, y nunca tienen una firmeza en sus convicciones. Dios quiere convicción, Dios quiere entrega de parte de nosotros.

Purifica tu corazón

Y dice también: «Y purifica tu corazón«. Es decir, aquello que esté mal, aun pensamientos, sentimientos, purifícalos. No solamente es decir no he pecado, no, pero puedes tener pensamientos que no son del Señor. Puede haber sentimientos en ti que no son del Señor. Cuando tenemos un sentimiento que va en contra de la voluntad de Dios, tenemos que purificar nuestro corazón.

Purifica tu corazón, entrégale las cosas a Dios y permite que el Señor actúe, tú no te metas, tú purifícate. Señor, me ofendió, me lastimó, pero yo hago lo que tú estableces. Y yo purifico mi corazón y pongo en tus manos a tal persona para que tú trates con esa persona, yo no me contamino. Y no contamino mis sentimientos ni contamino mis pensamientos.

Cuando dejamos que la contaminación esté en nuestro interior, en nuestro corazón, va a haber un momento en el cual lo vamos a poner por obra, vamos a actuar de una manera negativa, vamos a actuar mal delante de la gente y Dios no quiere eso.

Dios desea en este momento limpiarte de toda levadura, limpiarte de todo pecado, para que no te estanques; sino puedas seguir creciendo a nuevos niveles de bendición y de gloria.

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Acerca Moreiba Cabrera

Moreiba Cabrera, Misionera, Pastora principal de la iglesia Nueva Vida de Madrid. Directora de la extensión de Madrid del Centro de Estudios Superiores de Teología de Asambleas de Dios CSTAD.

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2 Comentarios

  1. Bendiciones y saludos del Pastor Mario Balmaceda, agradezco a Dios por la enseñanza sobre la levadura y la he compartido con la iglesia y consiervos pastores. Dios les continue usando para nutrir a su iglesia.

  2. Leticia Ochoa Chávez

    Buenas tardes Pastora Moreiba Cabrera. Estoy retomando el discipulado para enseñanza.. pero sin querer si me borró la lección 4 y la 13. ¿Sería tan amable de re-enviarmelas? Se lo agradezco de antemano.
    Hna Leticia Ochoa Chávez

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