Las sectas

¿Por qué no se le pueden llamar cristianas a esas sectas?

Al llegar hasta este punto del estudio bíblico, el lector posiblemente se esté preguntando por qué no se puede decir que estas son cristianas. Bueno, hay varias razones importantes. Pero no podemos tocarlas todas en este artículo para no alargarlo más. Por ahora, mencionaremos la más importante. El cristianismo está definido por ciertas doctrinas fundamentales. Si bien, las denominaciones cristianas tienen discrepancias en muchas cosas, todas ellas, de una forma básica, aceptan estas creencias.

Las siguientes doctrinas son fundamentales para el cristianismo:

  1. La salvación por gracia (Efesios 2:8-9; Gálatas 2:21).
  2. La trinidad (Juan 10:30; Romanos 9:5; 1 Corintios 2:10-12).
  3. La resurrección de Cristo (1 Corintios 15:1-19).
  4. La universalidad y preservación de la iglesia en todo el mundo, a través de todas las épocas (Gálatas 3:26-29; Colosenses 1:5-6; 1 Pedro 1:16; Romanos 11:2-5).
  5. La segunda venida de Cristo corporal, sin una fecha establecida (Mateo 24:27-31, 36; Hechos 1:7, 9-11).
  6. La Biblia como la Palabra de Dios (2 Timoteo 3:16-17; Gálatas 1:7-8; Efesios 2:19-20).
  7. El domingo como el día primordial para congregarse (Lucas 24:1-3; Hechos 20:7; 1 Corintios 6:2; Colosenses 2:16-17).

Estas no son todas las creencias básicas, pero estas funcionan para ilustrar el punto. Todas las sectas anteriormente mencionadas, niegan algunas o la mayoría de estas doctrinas. El cristianismo tiene ciertas doctrinas fundamentales. De modo que, cuando un grupo de personas las niega, no pueden llamarse “cristianas”.

Estas sectas se han desviado de la verdad de Dios. Están siguiendo un evangelio diferente, al que fue predicado por Jesús y los apóstoles (Gálatas 1:7-8).

Falsos profetas.

Ahora, hay algo más que debemos denunciar sobre estas sectas. Y es que sus fundadores, o profetas, concuerdan a la perfección con las descripciones que la Escritura da sobre un falso maestro.

Jesús dice que estos falsos maestros distorsionarán su segunda venida, diciendo que ya ha llegado (Mateo 24:23-26; ver también 2 Tesalonicenses 2:1-15).  Estos falsos profetas se alejan de la verdad, y dividen a la iglesia, sea causando conflictos, o alejándose completamente de ella. Todo esto lo hacen para ganar seguidores, y así obtener fama y dinero (1 Timoteo 6:3-10; Tito 1:10-11).

Enseñan en contra de la doctrina de la trinidad, y de la deidad de Cristo (1 Juan 2:18-20; 4:1-6). Su interés está en prohibir el matrimonio, y consumir ciertos alimentos (1 Timoteo 4:1-5). Dan rienda suelta al libertinaje, y sus enseñanzas no derrotan al pecado realmente (Judas 4, 8; Colosenses 2:20-23). Sus predicciones no se cumplen (Deuteronomio 18:20-22).

Los fundadores, profetas, o líderes de tales sectas enseñaron algunas de estas cosas. Sus profecías no se cumplieron. Se desviaron de la verdad. Se dividieron de la iglesia. Buscaban fama y poder. Así que, las sectas son religiones creadas por hombres enemigos de Dios.

¿Qué Debemos hacer frente estas sectas?

Esta es una pregunta sumamente importante. Porque como cristianos, no podemos quedarnos inmóviles ante tal error.

Bueno, en primer lugar, debemos comprender que estás personas, aunque parecen piadosas, aún están en oscuridad. Aún siguen estando muertos en sus delitos y pecados. Y necesitan creer verdaderamente en el evangelio para ser salvos.

En segundo lugar, tenemos que predicarles el evangelio. Esto lo hacemos contendiendo ardientemente por nuestra fe, y defendiendo la esperanza que Cristo nos ha dado (1 Pedro 3:15; Judas 3). Estas personas no van a ser salvas al menos que sea les sea predicado el evangelio claramente, y todas sus ideas erradas sean refutadas. Pero debemos hacerlo con humildad y amabilidad. Por nuestra actitud mansa, podrán ser ganados para Cristo (Efesios 2:9; 1 Pedro 3:15; 2 Timoteo 2:24-26).

Por último, debemos orar por estas personas, para que el evangelio predicado, haga efecto en sus corazones. Dentro de estas sectas, Dios también tiene mucho pueblo suyo. Así que debemos orar, para que, por nuestra predicación, Dios los traiga a la luz (1 Timoteo 2:1-8).

Conclusión

Hemos llegado al final de nuestro estudio bíblico. En estudios bíblicos, hemos aprendido mucho sobre las sectas. Estas sectas deben tomarse con seriedad. Las cosas que enseñan atentan directamente contra nuestra fe. Gracias a estas enseñanzas, muchos se perderán en el infierno. Sus doctrinas no son cosa de juego.

Pero en este estudio bíblico, solamente hemos visto de manera general las creencias de estas sectas. Pretendíamos ser breves. Así que rogamos a nuestros lectores que nos perdonen, si hay mucha información faltante. Estamos al tanto de ello.

Cada una de las sectas es extensa por sí misma. De modo que, hablar de cada uno de sus errores, y relatar su historia, nos llevaría mucho tiempo.

Por eso, rogamos a los lectores que estudien más a profundidad. Es necesario conocerlas más detalladamente, si queremos ser más efectivos en nuestra predicación. Así que recomendamos al lector, seguir estudiando cada una de estas por separado.

[1] El Caos de las Sectas, J.K. Baalen, el mormonismo, sección El mormonismo y la Biblia.

© José R. Hernández. Todos los derechos reservados.

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Acerca Pastor Hernández

José R. Hernández; educación cristiana: Maestría en Teología. El Pastor Hernández y su esposa son ciudadanos de los Estados Unidos de América.

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