Vivir por fe

IV. SIN DUDA VENDRÁ, NO TARDARÁ

Cuando te presentan por primera vez a una persona, por más que te digan que es confiable siempre como individuos tendemos a desconfiar, pues no es sino hasta que interactuamos por un buen tiempo con ella que empezamos a confirmar que realmente es alguien digno de confianza o no. Así nos pasa con Dios, cuando venimos a él todos nos dicen que él nunca falla pero el nuevo creyente necesita vivir sus propias experiencias con Dios para confirmar esto.

Dios no solo probaría el corazón de su pueblo sino que estaba probando la fe de Habacuc también. Nunca terminaremos de conocer todos los atributos de nuestro Dios, él es infinito, pero él siempre se mostrará a sus hijos en diferentes maneras. Cuando enfermes, él lo permitirá para que sepas que él es Sanador; cuando tengas necesidad, la permitida para que sepas que él es proveedor. Y así en cada situación te mostrará una parte de El que no conocías.

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Siempre es un privilegio conocer a Dios, pero cuando se trata de conocerlo a través de la prueba es inevitable llenarse de temor. Muchos se debilitan en su fe frente a la prueba, cuestionan a Dios por no entender lo que él permite. Otros reniegan de Dios olvidando lo que ya él había hecho anteriormente, y otros se desvían nuevamente al pecado y se apartan de Dios.

Dios le dice a Habacuc

Claramente Dios le dice a Habacuc “aquel cuya alma no es recta, se enorgullece; mas el justo por su fe vivirá.» (Habacuc 2:4). Hablándole de la diferencia entre aquellos que confían en sí mismos, y los que confían en El. Para Dios esta prueba condenaría al orgulloso que se engrandece en su maldad, y preservaría al justo, que según Pablo en Gálatas 3:11, no se trataba de justos según la ley, sino de aquellos que eran justificados en Dios según su fe.

Dios le pidió al profeta que escribiera la visión que le había dado (Habacuc 2:2), como una señal de lo que vendría y que aunque pasara el tiempo sin duda vendría y que fuera visible al pueblo, pues el que la leyere correría seguramente lleno de temor, es decir, no serían palabras pasajeras de Dios, él las cumpliría en su tiempo.

V. CONFIANZA AUN EN LA CALAMIDAD

Luego de una memorable oración hecha por el profeta Habacuc podemos deducir el tamaño de la confianza de este profeta de Dios. Habacuc 3 rebela que a pesar del temor que invadió al profeta él conocía a su Dios y todo lo que vendría, y aun con toda la calamidad que se avecinaba el aseguraba que estaría quieto (Versículo 3:16).

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¿Quién puede estar tan tranquilo sabiendo que lo que viene es un doloroso proceso? Aquel que confía en el Dios que fortalece para soportar ese proceso. Frente a una temporada difícil podemos llegar a conocernos también a nosotros mismos, que tanto somos capaces de confiar en Dios, de que estamos hechos y si realmente permaneceríamos en quietud ante la tormenta. Habacuc vino a demostrarnos que si es posible.

El nombre de Habacuc significa: “Uno que abraza”; lo cual no es una casualidad en este tema. En el tiempo de prueba es cuando más necesitamos del abrazo de Dios y él lo sabe. Por eso prometió en su palabra que no nos dejaría ni nos desampararía; (Josué 1:5) y él no es hombre para mentir. Dios sabe que somos polvo y flaquearíamos ante cualquier dificultad, pero él está dispuesto a abrazar y acompañarnos en toda prueba si confiamos en él.

Salmos 55:22 dice: “Echa sobre Jehová tu carga, y él te sustentará;” aunque esperamos que Dios quite esa carga que suele ser pesada y difícil de llevar; el salmista es claro al decir “él te sustentará”, quizás no la quitará al momento pero tenemos la esperanza que no la llevaremos solos, Dios la lleva con nosotros. Puedes tenerla certeza que en los planes de Dios la única forma de soportar la carga es apoyándote en él.

VI. ALEGRARSE EN LA PRUEBA

El desafío más grande de Habacuc fue aceptar que el plan de Dios no era lo que él esperaba, en un tiempo donde reinaba la injusticia se esperaba la intervención de un Dios justo; pero los planes de Dios no son iguales a los nuestros. Sin embargo Habacuc finalmente acepto lo que Dios le dijo que haría y comenzó a reconocer la Soberanía de Dios por medio de una oración; (Habacuc 3).

Habacuc concluye su oración con una decisión ante lo que se avecinaba. Estaba describiendo lo que posiblemente presenciaría y suponiendo que todo quedara en completa ruina, su decisión era que se alegraría en Jehová y se gozaría en su Dios (Habacuc 3:18). El gozo y la alegría no son comunes cuando tenemos problemas, aunque Santiago también hizo referencia a gozarse en la prueba; (Santiago 1:2).

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Dios no defrauda

Solo aquel que ha depositado toda su confianza plenamente en Dios y sabe que él no le defraudará está en capacidad de alegrarse en un momento tan difícil. ¿Cómo pensar en alegría cuando has perdido un ser querido, o cuando tienes una enfermedad mortal, o cuando tu familia o nación está en ruinas? Eso solo es posible cuando conoces al Dios que abraza y sabes que no estas llevando solo la carga.

El Salmo 55:22 también dice “no dejará para siempre caído al justo” haciendo referencia que el proceso no durará para siempre. Hay promesas de restauración también para nosotros; saldremos victoriosos de cada aflicción que padezcamos en este mundo, porque Dios en su tiempo quitará la prueba y tendremos nuestra victoria; ese es un gran motivo por el cual debemos alegrarnos.

Si Habacuc sabiendo todo lo que iba a acontecer decidió alegrarse y gozarse en su Dios, es porque definitivamente es posible. No escogió preocuparse y mucho menos seguir reclamándole a Dios; cambió la queja por alegría, escogió fortalecerse en Jehová, y confiar que atravesaría la prueba en los brazos de Dios.

CONCLUSIÓN

Si eres creyente de Jesús sabrás que desde que nacimos en él hemos sido llamados a vivir por fe, y cuando tuvimos nuestras primeras pruebas comprendimos que era cierto lo que decían; que seriamos atacados, tentados; pero también es cierto que el Señor nos ha fortalecido y que si no fuese por su gracia y misericordia no hubiésemos soportado la prueba. Pero no todo lo que rodea al creyente es dificultad, también disfrutamos de las bendiciones de Dios a diario.

Como hijos de Dios lo que nos diferencia del mundo es que cuando tenemos un problema podemos experimentar paz. Y como lo muestra Habacuc, hasta podemos gozarnos en medio del problema. La vida cristiana no se limita por la circunstancia, al contrario avanza y se fortalece con cada proceso vivido.

Si hoy no tenemos todo lo que necesitamos nuestra confianza en Dios se activa porque conocemos quien es nuestro Dios y lo que ha prometido para nosotros; nuestra fe nunca dependerá de cuan llena esté nuestra cuenta bancaria, ni de cuan exitoso esté resultando ser nuestro negocio; pues esto no se trata de gente orgullosa que confía en sus propias capacidades. Se trata de hijos confiados en un Padre que a pesar del castigo que le impuso, no les dejará morir. Al contrario durante el problema los llevará en sus brazos.

© Julio Torres. Todos los derechos reservados.

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Siervo de Jesucristo, y amante de la palabra de Dios.

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