La destrucción de Sodoma y Gomorra

La amenaza de destrucción parecía una locura a los ojos de los sodomitas, la vida seguía igual que siempre. Ahora bien, Jesucristo viene como ladrón en la noche para aquellos que no aman su venida. La venida de Cristo traerá súbitamente destrucción repentina a este mundo (1 Tesalonicenses 5:2-4).

Como dice Apocalipsis 18:4: “salid de ella pueblo mío”, esto se refiere a algo más que a una ciudad, se refiere a sistemas religiosos heredados de Babilonia, se refiere a una forma de pensar y comportarse.

El monte al que los ángeles dirigen a Lot probablemente representa el Santo monte de Dios en el cielo mencionado en Ezequiel 28:14, de ahí descenderá del cielo la Nueva Jerusalén al final de los tiempos, una total antítesis de Sodoma.

En una escena que prefigura el arrebatamiento de la iglesia Lot, su esposa y sus hijas son llevados por los ángeles fuera de la ciudad, buscando un lugar seguro lejos de la destrucción venidera. El arrebatamiento de la iglesia está relacionado con el amanecer, donde Cristo es el sol de justicia que ha de venir sobre este mundo, para premiar a los buenos y castigar a los malos.

Lot se muestra renuente

«Pero Lot les dijo: No, yo os ruego, señores míos. He aquí ahora ha hallado vuestro siervo gracia en vuestros ojos, y habéis engrandecido vuestra misericordia que habéis hecho conmigo dándome la vida; mas yo no podré escapar al monte, no sea que me alcance el mal, y muera. He aquí ahora esta ciudad está cerca para huir allá, la cual es pequeña; dejadme escapar ahora allá (¿no es ella pequeña?), y salvaré mi vida. Y le respondió: He aquí he recibido también tu súplica sobre esto, y no destruiré la ciudad de que has hablado. Date prisa, escápate allá; porque nada podré hacer hasta que hayas llegado allí. Por eso fue llamado el nombre de la ciudad, Zoar.» (verss. 18-22)

A pesar de las claras instrucciones dadas por los ángeles sobre a donde ir, Lot se muestra renuente y poniendo condiciones a sus rescatadores, al quererse quedar en una aldea cercana. La actitud de Lot es temerosa, vacilante denotando escasa fe. Su petición a los ángeles encaja con su comportamiento pusilánime mostrado durante todo el episodio. Lot es un personaje ambivalente que casi parece bailar un tango: un paso adelante y otro hacia atrás.

No obstante los ángeles en representación de Dios dicen no poder actuar contra Sodoma antes de que Lot llegue a la seguridad de Zoar.

Dios no puede contravenir sus propias promesas pues con eso faltaría a su justicia.

«El sol salía sobre la tierra, cuando Lot llegó a Zoar. Entonces Jehová hizo llover sobre Sodoma y sobre Gomorra azufre y fuego de parte de Jehová desde los cielos; y destruyó las ciudades, y toda aquella llanura, con todos los moradores de aquellas ciudades, y el fruto de la tierra. Entonces la mujer de Lot miró atrás, a espaldas de él, y se volvió estatua de sal.» (verss. 23-26)

Nada más amanecer Dios cumple su juicio de destruir Sodoma al enviar fuego y azufre, pero la mujer de Lot desobedece las instrucciones de los ángeles y mira atrás para ver la destrucción de la ciudad y queda convertida en estatua de sal.

La escena es muy similar a las palabras de Jesús: “Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios.” Lucas 9:62. En este versículo de Lucas Jesucristo habla de lo costoso que es seguir a Jesús, que debe ser siempre la prioridad número uno sobre familia y amigos.

Hay muchos desertores

En el evangelio de hoy hay muchos desertores, y también personas que se quedan por el camino, porque pierden la fe y aman las cosas de este mundo más que a Dios. La esposa de Lot amaba las cosas de este mundo y amaba mucho a Sodoma, la ciudad donde vivió. Dentro de la guerra cósmica que vivimos entre el bien y el mal, la lealtad absoluta a Dios es un factor clave, no hay lugar para apegos ni sentimentalismos. La instrucción del general, Jesucristo mismo, debe cumplirse cualquiera sea nuestra opinión o sentimientos.

«Y subió Abraham por la mañana al lugar donde había estado delante de Jehová. Y miró hacia Sodoma y Gomorra, y hacia toda la tierra de aquella llanura miró; y he aquí que el humo subía de la tierra como el humo de un horno. Así, cuando destruyó Dios las ciudades de la llanura, Dios se acordó de Abraham, y envió fuera a Lot de en medio de la destrucción, al asolar las ciudades donde Lot estaba. Pero Lot subió de Zoar y moró en el monte, y sus dos hijas con él; porque tuvo miedo de quedarse en Zoar, y habitó en una cueva él y sus dos hijas.» (verss. 27-30)

La destrucción de Sodoma

Abraham desde la lejanía presencia la destrucción de Sodoma en forma de columna de humo. Confirmando literalmente la escritura de Salmos 91:8 “Ciertamente con tus ojos mirarás y verás la recompensa de los impíos.” La escena es bastante similar a la destrucción de la Gran Ramera cuando desde la distancia todos los marineros se asombran al ver el humo de su incendio.

Finalmente Zoar no resulta ser la última morada de Lot y sus hijas, sino un lugar de paso. Igual que para Josué y Caleb el desierto era sólo un lugar de paso, Lot termina por morar en el monte al que le dirigían los ángeles. Lot se convierte en un morador de un lugar alto (los cielos) y no de un lugar bajo y corrompido como la llanura de Sodoma.

Los tiempos de Lot

Los tiempos de Lot son asombrosamente parecidos a los que vivimos hoy. La noche está aquí, los hombres están ciegos y los ángeles nos preguntan: ¿Queda algún justo más? permanezcamos atentos resistiéndonos a la corriente de este mundo corrupto. En espera de nuestro rescatador, volvamos a las palabras del Creador en su escritura y no desmayemos en nuestro esfuerzo de servir al Señor. Al final tendremos nuestra recompensa.

© Francisco Hernández. Todos los derechos reservados.

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Acerca Francisco Hernandez

Dedicado a la obra de nuestro Rey y Salvador Jesucristo. No soy pastor de una iglesia, solo miembro, pero me gusta redactar predicaciones y estudios biblicos para cumplir con la gran comision. A Dios sea toda la gloria.

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