Llenos del Espíritu Santo

Estudios Biblicos

Introducción

Al apóstol Pablo pasarse unos tres años en la ciudad de Éfeso predicando y enseñando la Palabra de Dios llegó a conocer la atmósfera de idolatría que envolvía a aquella ciudad en su culto a la diosa Artemisa o Diana y Dionisio, es el dios de la fertilidad y el vino.

Pablo pudo conocer que en algunas de las religiones greco-romanas, la embriaguez se consideraba un medio para poder experimentar el éxtasis y la unión con un dios, principalmente en el culto al dios Dioniso.

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Pero además, Pablo era un estudioso y conocedor de la literatura sapiencial (sabiduría) judía, y en muchas de sus cartas hace uso continuo de los temas de la sabiduría judía. El vino es escarnecedor, la sidra alborotadora, y cualquiera que por ellos yerra no es sabio.” (Proverbios 20:1; 23:30). Pablo llama a los creyentes a rendir sus vidas completamente a la influencia del Espíritu y a resistirse a caer bajo la influencia de sustancias que alteran o nublan la mente.[1]

Por lo que haciendo un contraste con estas prácticas de la embriaguez, él aconseja a los cristianos a buscar ser llenos del Espíritu Santo. “No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu”.antes bien sed llenos del Espíritu”. (Efesios 5:18).

El punto de vista de Pablo es que embriagarse es una marca de oscurantismo e insensatez, y ser lleno del Espíritu es la fuente de la capacidad de un creyente para andar en luz y sabiduría. Debemos tener cuidado con los que hablan de embriagarse del Espíritu, cuando lo hacen dan lugar a un concepto equivocado de la llenura del Espíritu Santo.[2]

El creyente no tiene necesidad alguna de los caminos y costumbres artificiales, adulterados, degradantes, destructivos e idólatras del mundo. El cristiano tiene al Espíritu de Dios mismo que mora en su interior, el Espíritu cuyo gran deseo es dar al creyente los beneficios y goce plenos y sublimes de su posición suprema como hijo de Dios.[3]

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El contraste entre embriagarse y llenarse del Espíritu es extremadamente significativo.

El Espíritu Santo ilumina la mente, eleva y agudiza las facultades del hombre redimido para que sirva en el reino de Dios; mientras que el vino oscurece, destruye, embrutece y degrada al hombre hecho a imagen y semejanza de Dios, haciéndole perder el control de sus facultades y ser capaz de cualquier desatino. [4]

El Espíritu de Dios nos ayuda a gobernar nuestro cuerpo con sus apetitos; pero el vino suprime el impulso moral, y quita la fuerza y control del dominio propio.

El Espíritu Santo produce dominio propio; mientras que el vino produce pleitos (porque quita inhibiciones y da valor), adulterios (porque quita inhibiciones morales), y toda forma de libertinaje y disolución.

El Espíritu Santo construye y fortalece los muros de defensa contra las tentaciones, fortalece nuestra voluntad, y da dirección a las emociones; pero el vino quita los frenos que la conciencia aplica a la conducta.

El Espíritu inspira al creyente a expresar su alabanza y adoración a Dios, y le da gracia para proclamar con denuedo la palabra de Dios; mientras que el alcohólico delira y emite improperios y necedades. [5]

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Analicemos este mandamiento bíblico dado a todos los cristianos y a las iglesias como cuerpo de Cristo.

I. LA LLENURA DEL ESPÍRITU SANTO (Efesios 5:18-20)

Existen varios criterios acerca de lo que es estar llenos del Espíritu Santo. Pero nosotros vamos a considerar lo que tradicionalmente se interpreta de este versículo de Efesios 5:18.

Primero. Ser llenos del Espíritu no es lo mismo que ser sellados o asegurados por Él. Ese es un hecho ya realizado. En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa (Efesios 1:13).

Sellar es algo que Dios hace en el momento de nuestro nuevo nacimiento. El Espíritu Santo es el sello de Dios de que le pertenecemos y su depósito o arras nos garantiza de que El hará lo prometido. (Efesios 1:14).

Acerca David N. Zamora

Ministro Ordenado de las Asambleas de Dios, Pastor Principal de la Iglesia Misionera, A.D.,Inc., Tampa, Florida, EUA. Siendo muy joven comienza a servir al Señor en la Iglesia Evangélica Pentecostal de Cuba (Asambleas de Dios), de Las Tunas, donde se desempeña como maestro bíblico desde el año 1978. Su intensa y activa labor Pastoral en Cuba comienza en Enero de 1991. En abril de 1996 se gradúa de Bachiller en Teología y Biblia, por los Estudios Dirigidos de Superación Bíblica (EDISUB) de las Asambleas de Dios en Cuba. Obtiene su Licenciatura en Teología por medio del Instituto de Superación Ministerial de las Asambleas de Dios de América Latina (ISUM). El Pastor Zamora lleva mas de 42 años de casado con su esposa Raquel González. De esta unión matrimonial nacieron dos hijos: Merlyn David y Otoniel Zamora, quienes se desempeñan activamente, como Ministros de Música y Predicadores del evangelio de Jesucristo.

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