La parábola de las diez virgenes

Los que enseñan que el aceite de las lámparas de las vírgenes narrado en la parábola es el Espíritu Santo, en forma intelectual están cayendo en el mismo terreno de Simón el mago como el actor de los hechos, aunque por ignorancia lo hacen pero por igual son culpables.

Por otro lado nunca en la teología afirma que el aceite es tipo del Espíritu. En el Antiguo Pacto se usaba el aceite de oliva mezclado con especies aromáticas para el acto de la unción, pero ese aceite no representaba ni era tipo del Espíritu Santo.

Este aceite etimológicamente se le llamaba el ungüento, que pasó a llamarse en el aspecto vulgar “El aceite de la unción del Santo”.

Éste era el aceite de oliva mezclado con especies aromáticas, y solo lo podía preparar era el sumo Sacerdote.

El acto de tomar este aceite y derramarlo sobre alguien o algo recibía el nombre de “Unción”. Es decir, la Unción en la dispensación de la ley era un ceremonial.

Cabe destacar que sobre la persona a la que se derramaba el aceite se le llamaba el ungido, y sobre éste venía el Espíritu Santo en una misión a respaldarlo con poder.

Observe que el aceite es el elemento que se usa para ungir, y el Espíritu Santo es la persona que venía con el poder a respaldar al ungido. Según el libro de Éxodo el aceite no era tipo del Espíritu; el aceite era el elemento que se utilizaba para ungir, y el Espíritu es la persona que venía sobre quien era ungido. Éxodo 30:22.33.

En un supuesto negado que el aceite sea tipo del Espíritu, ¿por qué seguir usando aceite cuando tenemos en nosotros el antetipo que le da cumplimiento al tipo?

Cuando lo verdadero se manifiesta, el tipo pierde fuerza y vigencia. Es una ofensa en contra del Espíritu Santo el que estemos utilizando un elemento como el aceite y no le demos el lugar que le corresponde. Es como si aún utilizáramos sacrificios de cordero para honrar a Jesucristo.

Términos

El número diez: Este número no tiene ningún sentido ni aplicación en lo exegético. Por razones que se desconocen, el cortejo era compuesto por el número de diez, actos que se hizo una tradición.

El término virgen: Este término indica que las damas encargadas de preparar a la esposa para su encuentro con los invitados junto con su esposo eran solteras sin desposamiento, y a su vez representaban la fidelidad y la honorabilidad de la desposada que pasa hacer la esposa en total castidad. Por lo consiguiente, las damas de honor eran invitadas a las fiestas de las bodas no a las bodas.

Razones que descartan por completo la posibilidad de que las diez vírgenes represente o sean tipo de la Iglesia.

Las vírgenes no pueden ser la Iglesia ya que en el arrebatamiento solo un grupo irá al encuentro del Señor que son los creyentes, en la parábola se registra que ambos grupo sale al encuentro del Señor. En el arrebatamiento de la Iglesia no habrá lugar para selección.

Pero mientras ellas iban a comprar, vino el esposo; y las que estaban preparadas entraron con él a las bodas; y se cerró la puerta. 11 Después vinieron también las otras vírgenes, diciendo: ¡Señor, señor, ábrenos! 12 Mas él, respondiendo, dijo: De cierto os digo, que no os conozcoMateo 25:10-12.

Cuando el Señor venga del cielo para las fiestas de las bodas con el parentesco de esposo, por lógica que viene con su esposa, por lo tanto los que esperan en la tierra en el caso de las vírgenes no puede ser la esposa.

Por otra parte si analizamos el comienzo de la parábola de las diez vírgenes, podemos notar que dicha parábola esta contextuada con el pensamiento que se viene desarrollando en el capítulo veinticuatro de Mateo que no tiene nada que ver con la Iglesia.

El término “Entonces” que está en el comienzo nos afirma lo antes dicho, que a su vez es corroborado por el término “Cuando hubo acabado Jesús todas estas palabras” que aparece al comienzo de Mateo veintiséis. (26) Más adelante enseñaremos con mayor precisión.

El término “El llorar y crujir de dientes” que aparece al final de la parábola, solo es utilizado en el lenguaje escatológico en todo su contexto para ser referencia a Israel y a los gentiles en la culminación del juicio, y en este caso no es la excepción.

El término “El llorar y crujir de dientes…” es una expresión que demarca el estado de lamentación en la que caerán las naciones por causa de no haber sido aceptados para entrar en el Reino Milenial después de haber pasado por el juicios, dicha expresión, en el lenguaje Bíblico Escatológico nunca se utilizó para referirse a la Iglesia.

© José Briceño Aldana. Todos los derechos reservados.

Central de Sermones… Estudios Biblicos

Acerca José N. Briceño Aldana

Director presidente del ministerio de la formación y la evangelización "Jesús Soberano Señor".

También Revise

Los Cuadros de Jesús - Parte I .. Estudio Biblico

Los Cuadros de Jesús – Parte VIII

Estudios Biblicos. Yo soy el camino; en el anterior capítulo Jesús les habló claramente a sus discípulos de su muerte. Después que les lavó sus pies, una de..

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *