Los Cuadros de Jesús – Parte IV

Estudios Bíblicos

LOS CUADROS DE JESÚS – CAPÍTULO 6

TEXTO BIBLICO:  Juan 6:1-15

JESÚS COMO EL PAN DE VIDA

El pueblo de Israel conocía, como ningún otro en la tierra, que Dios era su proveedor fiel. Una de esas demostraciones tuvo que ver con el maná y las codornices enviadas directamente del cielo. Por un espacio de cuarenta años, sin que faltara un día para ello, Dios proveyó para su sustento. El maná desciendo del cielo representaba la figura literaria conocida como “tipo”, del cual Cristo llega a ser el “antitipo” en su cumplimiento. ¿De qué manera se pone de manifiesto esto?

Bueno, que aquel pan que Israel comió en el desierto les satisfizo temporalmente; de hecho, ellos murieron. Pero Cristo ahora afirma que él que de él come no morirá jamás, allí se cumple la figura literaria. Jesús como “pan de vida” satisface el hambre espiritual del hombre. Todo aquel que de él come participará de la vida eterna.

1. “Y le seguía gran multitud, porque venían las señales que hacía en los enfermos” vers. 2.

Esta multitud seguía a Cristo no tanto porque en verdad creyese en él, según el contexto inmediato a este, sino porque había en muchos la curiosidad para ver cómo era la sanidad que hacía en los enfermos. Como quiera que sea, Jesús mantuvo siempre una actitud de atender a las personas, aun aquellos que le buscaban con otros propósitos.

Jesús no se cansó de hacer el bien, aun cuando algunos no eran agradecidos y que lo único que buscaban era para que les ayudara en sus problemas temporales. Debemos recordar las palabras de Gálatas 6:9. Este principio debe mantenerlo la iglesia.

2. “Subió Jesús al monte, y se sentó allí con sus discípulos” vers. 3.

Recordemos que en las montañas sucedieron muchas cosas en el pasado. Por otro lado, desde esa posición podía ver mejor a la multitud, y su voz podía llegar más fácilmente. Juan dice que aquel acontecimiento tuvo como fecha, la cercanía de la pascua (vers. 4), una de las grandes fechas judías, con sus treinta días de preparación. También nos dice que había mucha hierba en el lugar (vers. 10), lo cual puede indicarnos que era un tiempo de primavera. La multitud que estaba allí no desaprovechó la oportunidad.

El milagro en si…

3. “Cuando alzó Jesús los ojos, y vio que había venido a él gran multitud…” vers. 4.

Una de las características del Señor es que jamás rehusó ver a las multitudes. Para él, muchas de ellas eran “como ovejas sin pastor”. En no pocas ocasiones tuvo compasión de ellas. Frente a este cuadro, le hizo la pregunta a Felipe: “¿De dónde compraremos pan para que coman éstos?”. Según lo narra Lucas, Jesús había dicho: “Dadle vosotros de comer” ¿Qué fin tenía esta pregunta? ¿Por qué le preguntó a Felipe y no a otro discípulo?

Por cuanto Felipe era de Betsaida, el lugar donde se está dando esto, seguramente él conocía muchas panaderías en aquel lugar donde se podía ir. Pero la situación era que ya se había hecho de noche, y esos negocios estarían cerrados. Bueno, el texto dice que Jesús hacía aquello para probar a los discípulos, y aun a la multitud. Cristo sabía lo que tenía que hacer vers. 6. ¿Qué otro asunto vemos en la pregunta de Jesús?

Note que el dice “para que coman éstos”. ¿A caso Jesús y los discípulos no tenían hambre? Pero él no dijo para que comamos nosotros. También se ve el hecho de comprar para dar. No siempre estamos dispuestos a “comprar para dar”. La tendencia es recibir de alguien que lo compró.

4. “Felipe le respondió: Doscientos denarios de pan no bastarían para que cada uno de ellos tomase un poco” vers. 7.

Felipe era un hombre práctico. De una manera rápida hizo sus cálculos y apuntó a una posible cantidad que pudiera ser gastada, pero sería todavía muy poca. ¿Por qué doscientos denarios? Un denario era el sueldo de un trabajador por día. La cantidad que habla Felipe es de por lo menos seis meses de trabajo, lo cual era algo grande. Eso fue lo máximo que el pensó.

Tiene que pensar que Felipe tenía otras preguntas en ese momento, que iban en el orden logístico. ¿Cuántos hornos estarían dispuestos para eso a esa hora? ¿Cómo harían los discípulos para acarrear semejante cantidad de pan? ¿Qué pasó con la fe de Felipe?

¿No se acordó el de lo que pasó en Canaá de Galilea con el agua convertida en vino? ¿No fue a este discípulo que el mismo Jesús le dijo: “El que me ha visto a mí ha visto al Padre?”. Pero no juzguemos al pobre Felipe por esto porque nosotros también pasamos por esos momentos de incredulidad, aún sabiendo lo que el Señor ha hecho en nuestra cotidiana vida.

La actuación de Andrés…

5. “Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes y dos pececillos” verss. 8-9.

Andrés, contrario a Felipe, en lugar de sacar cuenta sobre el dinero para comprar el pan, buscó dentro de la multitud a alguien que pudiera tener algo para satisfacer de alguna manera la necesidad del momento.

Los panes eran de cebada, los que usaban para los pobres, y los peces, los que se usaban para comer en forma de emparedado. No era lo mejor, pero era algo. El asunto importante acá es que Andrés lo trajo a Jesús. Aunque la fe de él también va a tener su debilidad por lo que nos dice el texto que sigue, como quiera que sea él creyó que eso poco en manos de Jesús pudiera ser de mucha bendición.

Las instrucciones que Jesús dio…

6. “Haced recostar a la gente…” vers. 10.

Jesús no reprochó la fe de sus discípulos. Por cuanto él sabía lo que iba hacer, seguramente pensó: “Hagan esto mientras mi Padre está en el mercado comprando el pan sin dinero”. Recostarse sobre la hierba tenía que ser un espectáculo maravilloso.

Comer en esa “mesa verde” es una experiencia inigualable. En este caso, los comensales superaban todos los pronósticos: cinco mil varones, sin contar a las mujeres y los niños (Mt. 14:21). Esta es una linda figura de lo que será el banquete celestial, en las “bodas del Cordero”.

7. “Y tomó Jesús aquellos panes, y habiendo dado gracias, los repartió entre los discípulos…” vers. 11.

Antes de cualquier acción, Jesús tomaba en cuenta a su Padre. Él sabía que su Padre era quien le daba la fuerza y el poder. Pero note que lo hace con gratitud. Jesús nos enseña que siempre, antes de comer, debemos dar gracias al Señor. El resultado de esto fue el milagro en si. Felipe había hablado de un poco. Fíjese que aquí se habla de abundancia y quedar satisfecho.

Tenemos que hacer notar que aquellos panes tuvieron que ser recién sacados del horno. Los peces, asados en brasa, como lo hizo cuando resucitó. Bien puede uno imaginarse aquel milagro. Una multiplicación en cadena. En un tiempo record, y sin tener que esperar tanto como sucede en algunos restaurantes, el Señor, el “huésped” por excelencia, alimentó semejante multitud. Solo Cristo puede hacer esto.

8. “Y cuando se hubieron saciado, dijo a sus discípulos: Recoged los pedazos que sobraron, para que no se pierda nada” vers. 12.

En Jesús habita la grandeza de la administración. ¡Qué bueno será aprender esto de él! Si despilfarramos lo que tenemos, llegaremos a ser como el “hijo pródigo”, después de tener abundancia. Los padres necesitamos enseñar a nuestros hijos el valor de la administración. Hemos de recordar que después de estar satisfechos, hay mucha gente que todavía no ha comido.

9. “Recogieron, pues, y llenaron doce cestas de pedazos, que de los cinco panes de cebada sobraron a los que habían comido” vers. 13.

Aquellos pedazos no eran migajas, sino sendos trozos que quedaron después que todos quedaron bien hartados. Juan es el único que mencionó este detalle de las cestas. El que fueran doce podía ser una para cada apóstol. Ellos dependían de las ofrendas de las mujeres. Cristo proveyó también el “lunch” para el siguiente día.

Los que querían hacerle rey…

Como era de esperarse, un milagro de este tipo, jamás nunca visto, levantó dentro de la gente la idea de convertir a Jesús en rey. Y de acuerdo con lo que sigue del resto del capítulo, la intención de los comensales era para Jesús le diera ese pan todo el tiempo. Pero vea la forma como Jesús enfrentó a esa multitud después.

1. Se retiró de ellos vers. 15
2. Les habló de la necesidad de trabajar y no solo esperar por este pan de gratis verss. 26, 27
3. Hay una comida que permanece para siempre vers. 35
4. “Yo soy el pan de vida que descendió del cielo” vers. 41, 51
5. Jesús le habló una palabra dura vers. 60
6. A partir de allí, muchos se echaron para atrás vers. 66
7. Jesús también desafió a sus discípulos a considerar los motivos que les impulsaban para estar con él vers. 67
8. “Le respondió Simón Pedro: Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna” vers. 68

Acerca Julio Ruiz

Pastor en Virginia en los Estados Unidos, con 42 años de experiencia de los cuales 22 los dedicó en Venezuela, su país de origen. Otros 9 años los dedicó a pastorear en Vancouver, Canadá y los últimos 9 años en Columbia Baptist Church en su ministerio hispano, donde estuvo hasta agosto del (2015). A partir de octubre del mismo año (2015) comenzó una nueva obra que llegó a constituirse en iglesia el 22 de mayo de 2016 bajo el nombre de Iglesia Bautista Ambiente de Gracia en la ciudad de Burke, Virginia. El pastor Julio es Licenciado en Teología y ha estudiado algunas cursos para su maestría en Canadá. Además de haber sido presidente de la convención bautista venezolana en tres ocasiones, también fue profesor del seminario teológico bautista. El pastor Julio por espacio de unos 18 años publica sus sermones y artículos por estos medios. Es casado con Carmen Almera Ruiz y tiene tres hijas y una nieta: Laura, Oly, Sara e Isabella. Si usted quiere comunicarse con el pastor Julio, llámelo al (571) 251-6590.

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