Tensión matrimonial

Lo lamentable es que muy pocos tienen el hábito de la oración. Ella nos permitiría traer ante nuestro Dios nuestros afanes que cada día se presentan y las preocupaciones que cada día se generan.

La oración nos humilla y nos hace ver lo débil que somos y lo fuerte que es nuestro Dios. Aquellos que no se humillan reconociendo su incapacidad de sobrellevar las cosas por sí solos, jamás serán exaltados y levantados por Dios en el tiempo que lo necesiten.

Los soberbios y orgullosos, son los que más pronto se consumen, porque viven desafiándose a sí mismos, pensando que ellos podrán salir adelante solos. Reconozca a su matrimonio como un campo de resguardo y no como un campo minado.

Reconocer los campos de tensión en el matrimonio

Aprenda a reconocer los campos de tensión y los campos de resguardo. Se sabe que muchos soldados después de su regreso de los campos de guerra, no pudieron reconocer el nuevo espacio cálido de su hogar e incluso optaron por el suicidio.

Lo mismo pasa en la mente del hombre afectado por el cúmulo de tensión. La mayoría de nosotros, cuando salimos de un campo de tensión (trabajo), llegamos a otro campo (familia) con ese mismo impulso.

Lo adaptamos a la vorágine que nos persigue y arrastra afectándolo lamentablemente también, la razón de todo esto es simple, ¡no reconoce su campo de resguardo!

Los soldados que llegan a un campo de resguardo, regularmente lo hacen cuando están heridos, sus armas quedan en el suelo, y aprenden a descansar y confiar en los médicos que los están curando y sanando.

Ahora es el tiempo de dejar que otros hagan su parte y se conviertan en la ayuda que necesitan. Debemos aprender a dejar en el suelo nuestras armas y reconocer que estamos en nuestro campo de resguardo, nuestro matrimonio, nuestro hogar, debemos dejar que nuestro cónyuge haga su parte y se convierta en la ayuda idónea para nuestro descanso y resguardo.

Matrimonio y el yugo desigual

El yugo desigual no solo es el casarse con alguien que no comparte la misma fe, es también no compartir los mismos hábitos e ideales.

¿Podrán andar dos juntos en el matrimonio si no estuvieran de acuerdo?

La verdad es clara: nunca podrán estar juntos. Jesús declaró que una casa dividida contra sí misma cae (Lucas 11:14-23).

Muchas de las tensiones en un matrimonio, se originan por no reconocerlo y valorarlo. Es verdad que las diferencias se darán, y aún las discusiones, pero si nunca se llevan delante de Dios, las mismas provocarán desacuerdos constantes.

Acerca Eduardo Cavazos Cavazos

Inspirando a través de la Biblia.

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