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Atmósfera de milagros

Mensajes Cristianos

Texto bíblico: Mateo 1: 18-23

El nacimiento de Jesucristo fue así: Estando desposada María su madre con José, antes que se juntasen, se halló que había concebido del Espíritu Santo. 19 José su marido, como era justo, y no quería infamarla, quiso dejarla secretamente. 20 Y pensando él en esto, he aquí un ángel del Señor le apareció en sueños y le dijo: José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es. 21 Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados. 22 Todo esto aconteció para que se cumpliese lo dicho por el Señor por medio del profeta, cuando dijo: He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, Y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros”.

Las personas viven esperando ver milagros produciéndose en sus vidas, sobre todo aquellos milagros que influyen en los aspectos más sensibles de la vida del ser humano: salud y finanzas. El creyente constantemente espera también que un milagro ocurra y cambie el curso de los acontecimientos por los cuales transita en determinados momentos de su vida.

La palabra dunámeis (δυναμεις) en griego significa poderes, vocablo también asociado a la palabra hebrea mopet, (מוֹפֵת) que denota: signo, señal, prodigio o maravilla. El milagro es la obra vencedora y penetradora del poder divino a través del cual Dios rompe toda oposición y desorden y lo lleva a su estado inicial.

Hay varios aspectos que quisiera debatir con ustedes en este día acerca de los milagros:

1. No hay que pensar que el milagro implica necesariamente la cesación o interrupción de algún proceso natural. Para Dios no hay nada sobrenatural. Lo natural es que Él haga milagros. Lo que ha afligido el orden de la naturaleza es el pecado del ser humano. Esto ha llevado al desorden y a la anormalidad. Este es el principio del milagro: Dios hace que las cosas vayan al principio, a lo que era normal.

2. Lo milagroso, no es el fenómeno en sí, sino la intervención de Dios para producirlo en el momento preciso que lo necesitaba el ser humano.

3. Es una prueba clara y singularmente notable del poder de Dios y no magia humana.

4. Es una señal del reino de Dios y no una exhibición del poder humano.

5. Es la transformación de vidas humanas y no la violación de leyes naturales.

El nacimiento virginal de Jesús ocurre bajo una atmósfera milagrosa

Los aspectos que rodearon a la concepción y nacimiento de Jesús estuvieron rodeados de una atmósfera milagrosa y pienso que todo ello preparó lo que sería el desarrollo del ministerio público del Mesías, su muerte y resurrección, pero también el surgimiento de los primeros cristianos y la expansión del evangelio por todo el mundo. Esta idea vincula a todos los aspectos enunciados anteriormente.

Si leemos con detenimiento lo que nos narra Mateo en su capítulo 1 y 2, concerniente al nacimiento de Jesús podremos darnos cuenta que todo ocurrió bajo una atmósfera de milagros.

1. María estaba desposada (esto quiere decir que estaba comprometida o solicitada como esposa.

Según las leyes del pueblo israelita bajo esta condición se le impedían las relaciones sexuales entre ambos. Deuteronomio 22: 23-27

Si hubiere una muchacha virgen desposada con alguno, y alguno la hallare en la ciudad, y se acostare con ella; 24 entonces los sacaréis a ambos a la puerta de la ciudad, y los apedrearéis, y morirán; la joven porque no dio voces en la ciudad, y el hombre porque humilló a la mujer de su prójimo; así quitarás el mal de en medio de ti. 25 Mas si un hombre hallare en el campo a la joven desposada, y la forzare aquel hombre, acostándose con ella, morirá solamente el hombre que se acostó con ella; 26 mas a la joven no le harás nada; no hay en ella culpa de muerte; pues como cuando alguno se levanta contra su prójimo y le quita la vida, así es en este caso. 27 Porque él la halló en el campo; dio voces la joven desposada, y no hubo quien la librase.”

2. La concepción virginal de María por obra del Espíritu Santo.

Las leyes naturales dicen que para que haya concepción tiene que haber contacto entre personas de diferentes sexos. Sin embargo, lo natural de Dios fue que María concibiera del Espíritu Santo. Siendo esta mujer la vasija idónea: Dios encontró gracia en ella (Lucas 1.30) y María se mostró obediente ante el designio divino.

3. Herodes, rey que gobernaba

Herodes, rey que gobernaba en esos tiempos, trató diligentemente de poder saber dónde se encontraba Jesús para matarlo. Jesús significaba una amenaza para su reino. Sin embargo, un ángel se le aparece a José en sueños (Mateo 2.13) y prevé que esto ocurra. Posteriormente una decisión “profiláctica” por parte de Herodes fue la matanza de niños menores de dos años (vers. 16).

Realmente la concepción y nacimiento de Jesús fue el resultado de la intervención del poder divino de Dios y apegado a lo ya profetizado en las Escrituras:

  • Salmo 130. 8: “Y él redimirá a Israel de todos sus pecados.”
  • Isaías 7. 14: “Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel.”
  • Miqueas 5.2: “Pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel.”
  • Oseas 11.1: “y de Egipto llamé a mi hijo.”
  • Jeremías 31. 15: “Voz fue oída en Ramá, llanto y lloro amargo; Raquel que lamenta por sus hijos, y no quiso ser consolada acerca de sus hijos, porque perecieron.”

Cuando leemos todos estos acontecimientos podemos sacar en conclusión que:

1. Para Dios ha sido algo normal o natural el hacer cosas que de una forma u otra benefician al ser humano.

2. Lo que para nosotros es algo anormal o sobrenatural ha sido algo propio de la naturaleza y el poder divino de nuestro Dios.

3. Lo milagroso, lo divino, lo prodigioso ocurre porque usted y yo tenemos un Dios de poder que en todo momento desea que las cosas vuelvan a su estado natural, a como Él las hizo desde el principio.

Rodeándonos de una atmósfera de milagros

“Necesito un milagro” puede ser una exclamación que usted oiga con frecuencia. Pero la pregunta es: ¿Dios concede milagros por usted pedirlos a la hora que sea, el día que quiera y dónde sea? Yo no voy a responder a esa pregunta porque sé que Dios es soberano y he visto delante de mis ojos suceder milagros en impíos que finalmente han abandonado a Dios. Pero también se de aquellos que viendo esos milagros y no habiendo recibido el que pedían se mantienen firmes creyendo en Dios. Los milagros son también para dar testimonio del poder de Dios.

Acerca Enrique Pérez

Licenciado en Sagrada Teología, Presbítero de la Iglesia Metodista en Cuba. Pastor de la Iglesia Metodista de Patria, Isla de la Juventud, Cuba. Médico.

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