Rápidos y lentos

Mensajes Cristianos

Mensajes Cristianos Texto Biblico: Santiago 1:19-20 «Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse; porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios«.

Introducción

En la carta de Santiago se nos da a entender algo, que lo más seguro, es que lo hagamos al revés la mayoría de las veces. Y es que en esta carta, dice que tenemos que ser tardos para hablar y rápidos para escuchar, no solo la palabra de Dios, sino también a los demás.

Pero no solo dice eso, sino que también dice, que tenemos que ser lentos para enojarnos, pues en la ira del hombre, la justicia de Dios no es capaz de obrar, esto es algo muy malo, ya que sino obra la justicia de Dios, lo que obra será nuestra maldad.

Hacer las cosas al revés

Muchas veces en nuestra vida, cuando hacemos algo nuevo o si ya tenemos tiempo haciéndolo, normalmente empezamos con el pie izquierdo y creyendo que será fácil. Hasta a mi mismo me ocurre.

Un ejemplo de esto puede ser, cuando un amigo y yo, ingresamos al gimnasio juntos, yo le había pasado un libro que trataba acerca de cómo hacer ejercicio y le comente que se informara, Pero él, no lo leyó, sino que más bien, en presencia de uno de nuestros amigos se rió de mi por pasarle un libro, y dijo que uno solo va y hace ejercicio. De una u otra forma, fue rápido para hablar y lento para escuchar.

Bueno, esto se llama ignorancia (con dos cucharadas de soberbia), y la ignorancia, hace que hagamos las cosas al revés. Resulta que mi amigo y yo íbamos al gimnasio, pero él, lo hacía casi todo mal, creía que las máquinas para trabajar espalda eran para trabajar pecho, y creía que las pesas para trabajar pecho eran para trabajar espalda. Ven lo que digo, las cosas al revés, además, no siguió en el gimnasio porque no conseguía resultados y gasto tiempo y dinero inútilmente.

No solo está el caso de él, sino que muchos novatos ingresan al gimnasio, realizan series con repeticiones de 20 o más para X o Y grupo muscular, con el fin de ganar una mayor masa muscular. Pero que grave error, deberían buscar un peso más fuerte y que no les permita hacer más de 12 repeticiones por serie, si ese es su objetivo, y un montón de otros detalles que hacen mal.

¿Qué nos dice la carta de Santiago en este pasaje?

Esta carta se parece a mucho al libro de proverbios en cuanto a sus consejos, aquí se nos hace reflexionar y se nos demuestra que hay que buscar sabiduría. Normalmente una persona cree que por estar hablando más tiempo que otra, está ganando una conversación. Y es como que si al mismo tiempo habla fuerte (casi que gritando) está con más ventaja.

La verdad eso, solo es un impulso negativo, conozco personas así, que hacen eso, y han perdido mucho más de lo que han ganado. Esas personas son rápidas para molestarse, rápidas para hablar, pero lentas para escuchar, es decir, están al revés. Notemos que Dios también es rápido en unas cosas y lento en otras (Salmos 86:15).

La forma correcta de ser para evitar discusiones sin propósito y encontrarle solución a las cosas, es siendo rápidos para escuchar y lentos para hablar. En el caso al revés ¿Cómo terminan las cosas? En peleas, ninguna de las dos partes entiende al otro y entra el caos en donde la justicia de Dios no obra.

Nuestro mal juicio

Por supuesto, si peleamos verbalmente con otras personas, en lugar de hablar con claridad del asunto, vamos a terminar enemistándonos con esa persona y juzgándola negativamente. Todos los que ya tenemos un tiempo siendo cristianos entendemos que nosotros tenemos un mal genio y un mal juicio también, con eso hay que tener mucho cuidado (Santiago 2:3-4).

Inclinamos la balanza generalmente a nuestro favor, y nos cuesta ver que necesidades tiene la otra persona. Esto es así, porque nosotros los seres humanos nos inclinamos hacia un lado o hacia el otro. Y si no somos rápidos para escuchar y lentos para hablar, entonces seremos rápidos para hablar y lentos para escuchar, entonces vendrá el mal.

Conclusión

La carta de Santiago tiene muy buenos consejos para nuestras vidas, hoy aprendimos que tenemos que ser rápidos para escuchar y lentos para hablar, de esta forma podremos resolver los problemas hablando y no peleando (aunque pelear no resuelve nada).

En caso contrario a lo que propone Santiago, lo único que haremos es gritarnos y no resolveremos nada, más bien, puede que nos enemistemos con la persona con la que estemos hablando. Tenemos que imitar a Dios nuestro padre celestial y ser rápidos en lo que tenemos que ser rápidos y lentos en lo que tenemos que ser lentos

¿Alguna vez has interrumpido a alguien mientras está hablando para hablar tú? ¿Te gusta solamente que los demás te escuchen, pero no escuchas a nadie?

© Julio Torres. Todos los derechos reservados.

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Acerca Julio Torres

Siervo de Jesucristo, y amante de la palabra de Dios.

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