La integridad

Vivimos en tiempos donde la legalidad no está identificada por completo con los patrones morales de Dios. La integridad debe basarse más que en un código legal en el código moral establecido por Dios. La adherencia a un código moral más elevado es el sello distintivo de un hombre o de una mujer de integridad.

La integridad toma decisiones basadas en implicaciones eternas.

En mi tiempo universitario existía un joven que tenía la mala costumbre de cometer fraude al final de su tercer año decidió abandonar la universidad pues alegaba que se graduaría sin saber absolutamente nada los profesores no entendían esta conducta dada a sus altas calificaciones pero nosotros que si conocíamos la causa de su baja comprendíamos la aptitud.

La integridad no es de mira corta; no es sólo un cambio provisional de conducta; es un cambio permanente de naturaleza. Como hijos de Dios somos llamados a llevar vidas integras nuestras decisiones siempre tendrán alguna repercusión que marcara nuestra vida y la de los demás.

La integridad es dar a conocer toda la verdad y nada más que la verdad.

El Señor desea perdonar nuestros errores, nuestras debilidades, siempre que mostremos un deseo genuino de arrepentimiento es dar a conocer toda la verdad, una verdad a medias no es nada más que una mentira disfrazada.

«y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres»  Juan 8:32

La verdad es una característica distintiva que denota integridad es mostrar quienes somos en cualquier lugar y situación es decir siempre la verdad por dura que esta pueda ser.

En la integridad no hay pretextos ni excusas.

Existe un nivel alto de nobleza en la persona que es capaz de reconocer sus errores y admitir que no perfecto, vivimos en una sociedad que se encarga de descargar sus culpas sobre los demás pero para la persona íntegra no hay pretextos ni excusas.

El admitir nuestros errores no nos hace menos confiables por el contrario permite que nos vean como aquella persona que se equivoca pero está decidido a aprender de sus errores solo para agradar a nuestro Dios.

La integridad es guardar nuestros compromisos, aun cuando no sea conveniente.

La persona íntegra es aquella que es capaz de mantener sus compromisos cueste lo que cueste

El presidente. Eldon Tanner, contó la siguiente experiencia:

“No hace mucho, un joven vino a verme y dijo: ‘Hice un acuerdo con un hombre y dicho acuerdo exige que le haga ciertos pagos cada año. Estoy atrasado y no puedo hacer los pagos ya que, si los hago, perderé mi casa. ¿Qué debo hacer?’.

“Lo miré y le dije: ‘Cumpla con su compromiso’.

“‘¿Aun a costa de mi casa?’.

“Le dije: ‘No hablo de su casa; hablo de su compromiso; y creo que su esposa preferiría tener un esposo que mantenga su palabra, cumpla sus obligaciones, guarde sus promesas o sus convenios, y tenga que alquilar una casa, que tener una casa con un esposo que no cumple con sus convenios ni con sus promesas”.

Acerca Osmany Ramón Morales Aguila

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