Vosotros sois la luz del mundo

Esta luz va de la mano con la gracia que podamos reflejar. Muchas personas afirman sentir un “aura” distinta cuando están en compañía de una persona llena de la luz de Cristo.

Ese “aura” que ellos mencionan, no es más que la gracia y la luz que el Señor ha depositado en nosotros. Esta situación se debe a lo distinto que podemos ser comparándonos a una persona que no cree en Dios.

Ser luz sobre el candelero

Ya sabiendo el significado de ser luz, pasamos al siguiente punto. Podemos serlo, pero aun así debemos utilizar nuestra luz en el lugar adecuado. Si colocamos una lampara debajo de la mesa no sería para nada efectiva. Pero si pones esa luz en una parte más alta y descubierta, su utilidad aumentara mucho más.

Sería poco práctico decir: “Yo soy luz, debo ir brillar en una discoteca, salvare las almas que se encuentran allí”. Ya lo dijimos al inicio, no es literal. Debemos brillar, vamos a alumbrar, pero corazones destruidos, mentalidades contaminadas.

Cuando una persona tiene un problema y lo ayudamos, en ese momento somos luz. No podemos ir donde no nos quieren a encender un foco que quieren mantener apagado.

Buenas obras

Definitivamente estamos ante un mundo caído, un mundo carente de luz. Vivimos en un mundo que necesita de la luz que hay en nosotros, pero, surge una pregunta. ¿Cómo proyectamos esta luz?

La respuesta está en el mismo texto, buenas obras ¿Cuáles buenas obras? Preguntara usted, es el mismo Jesús que unos versículos mas adelante nos da una idea. Quizás no sean todas, pero nos da el espíritu de lo que quiso explicar, acá ejemplaremos algunos:

Mateo 5:38-44

Oísteis que fue dicho: Ojo por ojo, y diente por diente. Pero yo os digo: No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra; y al que quiera ponerte a pleito y quitarte la túnica, déjale también la capa; y a cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, ve con él dos. Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no se lo rehúses. Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen.

Difíciles ¿no? Pero no imposibles si contamos con la ayuda de nuestro Salvador,  quien fue ejemplo para todos nosotros en su caminar a la cruz del calvario; donde amo a sus asesinos y pidió perdón para cada uno de ellos.

Él es la fuente de nuestra luz, nosotros simplemente focos o velas por las cuales esta se proyecta. En un mundo donde el beneficio personal es lo que se predica y se ejecuta, donde busco mi bien sobre todas las cosas el llamado es ser luz, es poner la otra mejilla, es amar cuando hay odio.

Acerca Pastor Hernández

José R. Hernández
José R. Hernández; educación cristiana: Maestría en Teología. El Pastor Hernández y su esposa son ciudadanos de los Estados Unidos de América.

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