Supera las distracciones

Hilda Hernández

Supera las distracciones de la Vida

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Supera las distracciones de la Vida | Mensajes Cristianos

Mensajes Cristianos Texto bíblico principal: “Y enviaron a decirme: Ven y reunámonos en alguna de las aldeas en el campo de Ono. Mas ellos pensaban hacerme mal.” Nehemías 6:2

Introducción

Hermana, ¿alguna vez has sentido que cuando por fin decides hacer lo correcto, aparecen más distracciones que nunca? Quieres orar, y te llaman por teléfono. Quieres leer la Palabra, y algo urgente interrumpe. Quieres restaurar tu casa, pero surgen mil excusas. No es casualidad. Es estrategia del enemigo.

Nehemías lo sabía. Él no estaba haciendo una tarea cualquiera. Estaba levantando muros que otros habían dejado caer. Estaba obedeciendo a Dios, restaurando lo que otros daban por perdido. Y justo cuando el muro estaba casi terminado llegaron las distracciones.

Pero Nehemías discernió el propósito oculto. No se dejó desviar. No negoció con los enemigos. No abandonó la obra. ¿Por qué? Porque cuando conoces tu llamado, aprendes a decir no. Hoy Dios quiere recordarte eso: tú también puedes superar las distracciones si mantienes la mirada en lo que Él te mandó hacer.

I. No toda invitación es buena, aunque parezca correcta

“Y enviaron a decirme: Ven y reunámonos… mas ellos pensaban hacerme mal.”Nehemías 6:2

Las distracciones muchas veces vienen disfrazadas de oportunidades. No siempre se ven malas. A veces parecen inofensivas, incluso necesarias. Pero el enemigo no siempre ataca con fuerza. Muchas veces lo hace con sutileza.

En 2 Corintios 11:14, Pablo advierte: “Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz.” Por eso, hermana, necesitamos discernimiento. No todo lo que suena bien viene de Dios. No todo lo que te aplauden te conviene. Y no todo lo urgente es parte del llamado.

Nehemías respondió con sabiduría. Dijo: “Estoy ocupado en una gran obra y no puedo ir.”Nehemías 6:3
Qué respuesta poderosa. Él sabía que su tiempo y enfoque eran sagrados. Tú también tienes una gran obra. No permitas que el ruido te saque del lugar donde Dios te plantó.

II. La distracción no solo retrasa, también debilita

Cuando dejamos la obra por causa de distracciones, algo más pasa además del retraso: nuestro espíritu se debilita. Cada vez que interrumpimos el propósito de Dios por darle espacio al miedo, a la crítica o a la confusión, perdemos fuerza.

En Gálatas 5:7, Pablo confronta a los creyentes con esta pregunta: “Vosotros corríais bien; ¿quién os estorbó para no obedecer a la verdad?” Hermana, muchas veces comenzamos con pasión, con claridad, con decisión. Pero el enemigo sabe que si no puede detenerte, buscará distraerte.

Nehemías no solo enfrentó invitaciones. También enfrentó rumores, calumnias y miedo. Querían que pensara lo peor, que dejara el muro. Pero él no respondió con ansiedad, sino con oración. Dijo: “Fortalece ahora mis manos.”Nehemías 6:9

Esa debe ser nuestra oración cuando sentimos que las distracciones nos están ganando: “Señor, fortalece mis manos.”

III. El enfoque en Dios trae victoria sin ruido

“Y cuando oyeron todos nuestros enemigos, temieron… y conocieron que por nuestro Dios había sido hecha esta obra.”Nehemías 6:16

Nehemías no se defendió con palabras. No gastó energía en argumentos. Dejó que la obra hable. Y cuando el muro se terminó, los enemigos lo vieron y temieron. Porque entendieron que eso no lo hizo un hombre. Lo hizo Dios.

Hay momentos en los que no tienes que explicar nada. Solo sigue construyendo. Sigue orando. Sigue sirviendo. Sigue criando. Sigue predicando. Que el fruto hable por ti.

Isaías 26:3 promete: “Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera.” El que se enfoca en Dios, no se agota por las voces externas. El que pone su mirada en Cristo, no es vencido por el cansancio.

Tu paz, tu victoria, tu recompensa vienen cuando no te detienes. Aunque haya presión. Aunque haya burlas. Aunque haya ofertas para rendirte.

Conclusión

Hermana, tal vez hoy estás en medio de la construcción de algo importante. Tu familia. Tu fe. Tu ministerio. Tu llamado. Y de pronto, surgen voces que te invitan a bajar la guardia. A dejar la obra. A tomar un “descanso” que no viene de Dios.

Pero hoy el Espíritu Santo te recuerda lo mismo que Nehemías declaró: “Estoy haciendo una gran obra y no puedo detenerme.” Lo que Dios te encomendó es demasiado valioso como para ponerlo en pausa por cosas que no edifican.

Superar las distracciones no se trata de ser fuerte en ti misma. Se trata de saber quién te llamó. Se trata de mirar al cielo y decir: “Señor, fortalece mis manos.”

Sigue edificando. No mires atrás. Termina lo que comenzaste. Dios está contigo.

“Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes…”Josué 1:9

© Hilda T. Hernández. Todos los derechos reservados.

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Hilda Hernández
Autor

Hilda Hernández

Soy una devota cristiana y esposa del pastor José Hernández. Junto a José, hemos dedicado nuestras vidas al servicio de nuestra comunidad a través de la Iglesia Cristiana El Nuevo Pacto. Como esposa de un pastor, mi papel va más allá de ser el soporte de mi esposo. También asumi un papel activo en nuestra iglesia, en ocasiones ministrando la palabra de Dios, y ministrando a traves de la musica. Creo firmemente en el poder de la oración y en la importancia de vivir una vida que refleje el amor y la bondad de Cristo. Mi objetivo es inspirar y alentar a las mujeres de nuestra comunidad a crecer en su fe y a vivir vidas llenas de propósito y amor.

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