La Sabiduría y el Médico

Reflexiones  Cristianas

— Señor Médico, he sabido de ti que poco me estás valorando, ¿puedes decirme a qué se debe?

— ¿Quien te ha dicho eso Sabiduría? Esas son puras farsas, siempre te he conocido y yo hago uso de ti, hago excelentes diagnósticos, cumplo con mis obligaciones, curo a muchos pacientes, enseño a los demás lo que deben saber.

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— Piensa entonces ¿qué eso es sabiduría? Pues veo que muy equivocado al parecer estás Señor Médico.

En ese momento sabiduría se dió la media vuelta, y el galeno de blanco de inmediato le preguntó: ¿pero qué es lo que tú eres entonces?

Sabiduría muy sonriente dijo: bueno en ese caso que has hecho la pregunta te responderé:

Mira a tu alrededor, ¿ves cuantos enfermos hay?

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El médico en ese momento miró y se apareció una multitud de enfermos frente a éel haciendo fila, y parecía algo tan real.

— si Sabiduría veo muchos, muchos enfermos.

— ¿crees que ellos son el motivo de tu existir señor Médico?

— es que en verdad veo muchos enfermos, no sé si en verdad podré ayudar a todos.

Sabiduría expresó: — quiero que me uses y camina frente a ellos y verás las dolencias de ellos y mira desde donde están viniendo.

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En ese momento aparecieron frente a él aldeas y montañas y pequeñas ciudades, caminos en herradura y pasos de ríos caudalosos en tiempos de lluvia.

— ¿Puedes ver eso Señor Médico?

— Si, veo lugares muy lejanos y algunos de difícil acceso.

Sabiduría asintiendo: — ya veo que me estás empezando a conocer.

Toda esta multitud viene a verte de estos lugares, pero tú te has olvidado de esos pequeños detalles, y quiero que los retomes antes de decirle no a ellos cuando te busquen.

— Pero Sabiduría, tú sabes que una golondrina no hace verano. Eso de nada me serviría hacer solo yo eso y los demás no ayudarían en nada, debemos hacerlo todos y cambiar el rumbo de esto.

— Sabiduría se sonrió y le palmeó su hombro y dijo: Si al menos tú haces esa diferencia te garantizo que muchos lo verán y te imitarán, ese deseo de servir te llenará de vida, gozo, contentamiento. Recuerda que por ellos vives y de ellos te beneficias tanto a nivel público o privado, así que no deseches a esas personas, quiérelas, ámalas como lo has hecho pero pon más pasión en eso.

Mira los niños, algunos sin oportunidad de ser alguien como tú, pero cuando tú le dices a uno de esos pequeños si quieren llegar a ser como tú que si lo pueden hacer, eso despertará algo especial en cada uno de mis pequeñitos y te creerán pues eres alguien que inspiras y tu palabra dicha con amor tiene un poder que no te imaginas; trasciende el tiempo.

Siempre debes dar una buena palabra a cada uno de tus pacientes, deja aunque sea una frase que él nunca olvide y te recuerde por ese consejo que diste. Así como tú retienes algunas palabras de tus maestros en tu formación académica.

— ¿Tanto así sabiduría? Yo no creo eso posible.

— ¿lo crees imposible? Ya olvidaste al galeno que impactó tu vida en aquel centro de salud cuando tu madre te llevó por vomitar tanto y que te dijo: ya se te pasará hijito y este suero hará que te levantes con la ayuda de Dios y un dia llegues a ser como yo.

— Sabiduría, ¿como sabes eso de mi?

Me hiciste hacer catarsis. Tienes razón

— Exactamente, eso es lo que muchos necesitan para bajar de su elevada nube en que andan, y que se han olvidado a los que se deben, por gozar de minutos de placer de los poderosos y adinerados, y que al final ellos mismo sucumbirán y cuando les sean demandados sus quehaceres verán que sus sacos están verdaderamente rotos.

Nunca te dejes llevar por ese color dorado que resplandece y condenes a tu familia, tus vecinos y tu patria entera, solo por llenar tu boca de manjares y deleites y después no tendrás paz ni contentamiento ,te olvidaste de esos a quienes diagnosticaste sagazmente pero no le diste respuesta a su mal.

— Algo más, debes ser inspirador a otros de tus colegas, aunque ellos sean excepticos, no dejes de hacer siempre lo bueno (Gálatas 6:10), ayuda a tu colega que esta en desventaja, no lo insultes diciéndole que no puede llegar donde tu si llegaste, no lo menosprecies, recuerda que tú fuiste también por otro colega ayudado y ahora mira donde te has sentado, eso es ver todo el panorama y tener sabiduría.

— ¿pero en verdad quien eres tu sabiduría? Pues siempre te he visto posible de menos que ni sé como hacer que aparezcas.

— te mostraré algo para que veas esa diferencia: ¿ves ese cuadro allí? ¿Qué ves?

— si, veo un joven habilidoso en abrir todos esos autos solo con un alambre de metal dorado.

— si, exacto, ese joven tiene habilidad e inteligencia, pero no usa la sabiduría para decirle a su inteligencia que debe y no debe hacer. Pues terminará en la carcel al ser hallado por la autoridad, pues él con su inteligencia solo gana para el día haciendo lo incorrecto, pero con la sabiduría podría vivir mucho más y lleno de vida y además con su sustento asegurado.

— ah, si claro ahora veo la gran diferencia. Si tienes razón sabiduría.

Bueno mi querido hombre de Blanco, no te olvides de los iguales a ti también ayúdales, pues ayudando a tus iguales te ayudas a ti mismo en el paso del tiempo para realizar mejor sus labores, no dejes de leer, no dejes de aprender, no te dejes engañar. Recuerda el verso: «…compra la verdad y no la vendas…» (Proverbios 23:23)

— si, he oído esa frase y no la entiendo.

Sabiduría le mostró al galeno un libro de pasta negra que decía: Santa Biblia.

— Esa es la verdad, la compraste en la librería, pero no debes vender esa verdad. Hazla parte de tu vida y vivirás.

Recuerda lo mejor que puedes hacer es hacer a los demás lo que quisieras que otros hicieran contigo (Lucas 6:31). Esa es la regla de oro, no la cambies, Jesús la dejo instituida, síguela en todo momento.

Sabiduría se dio la media vuelta y mientras abría la puerta, el galeno le preguntó: — pero, ¿qué puedo hacer para que estes tu siempre conmigo Sabiduría?

— Sabiduría sonrió y dijo: eso es muy fácil y difícil para ti.

— ¿como así? Si tú misma me estás diciendo que te siga.

— No he dicho tal cosa, he dicho que pongas en práctica cosas con sabiduría, pero si quieres que yo esté contigo debes saber que necesitas saber que mi principio inicia con el Temor a Jehová, el Dios único y verdadero, y si quieres comprobar lee Proverbios 1:7. Hazlo y vivirás.

Así salió sabiduría de aquel recinto y aquel médico nunca más volvió a ser el mismo, siempre tenía una palabra de consejo y aliento a sus enfermos pequeños y grandes, ricos y pobres y sus bienes, salud y alegría aumentaron día a día porque más personas a él lo seguían. Su familia era como un roble sobre la faz de la tierra.

© Dr Mauricio Loredo. Todos los derechos reservados.

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Acerca Dr. Mauricio Loredo

Me convertí a Cristo en mi cuarto año de medicina. Decidí en ese año darle mi carrera al Señor todopoderoso. Soy otorrinolaringologo por la Gracia De Dios, y servimos con mi familia activamente en la actualidad en la iglesia Local Betania.

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Un comentario

  1. Qué puedo añadir, si todo está dicho ya. Inteligencia más sabiduria, encontrada en la Palabra de Dios. Que importante es se altruista e involucrar a otros con muy buen ejemplo de trabajo.

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