¿A quien iré sino a Ti?

Reflexiones Cristianas

Señor yo soy médico, ¿a quien iré sino a Ti? Señor, después de un largo rato sin reparar mucho en ti, me presento ante ti, con humildad y doblegado mi corazón. Porque ya entendí, tu mano en verdad me sostiene, pero pensé que era por mi mismo.

Se ahora, que aún la misma ciencia se te debe a ti, pero por años no lo quise aceptar así, pues como profesionales de la “salud “ ahora pareciera que tengo miedo y mucho miedo al contagio de la famosa enfermedad

Pero antes no tenía miedo, pero ahora si, y me he dado cuenta que el miedo que me ha venido es por mi orgullo a creerme sabio en mi propia opinión, que lo que tanto me envanecia eran mis conocimientos, ahora todo llegó a un límite veo y solo a ti me debo remitir para estos asuntos.

Si, reconozco Señor, que la soberbia era producto de ese mismo andar ensimismado, enarbolado y que las alturas marean al más miserable pecador que aún no está listo para poder tu nombre proclamar.

Mientras hablaba, aún teniendo mucho que decir, fui movido al silencio y obligado a poder escuchar.

¿Se te ha olvidado que te he dado un privilegio que pocos gozan? Te he dado esa autoridad sobre las enfermedades pero no es así con esa actitud, si ,esa misma actitud que llevas, que ni siquiera das una palabra que proviene de mi.

«He aquí, yo le traeré salud y sanidad; los sanaré y les revelaré abundancia de paz y de verdad» dice en Jeremías 33:6.

¿Sabías que mi palabra es viva y eficaz para el que la cree?

Escucha y lee esto: «Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.» Lo escribió con mi autoridad, y lo vivio mi siervo Pablo, y lo ves ahora escrito en Hebreos 4:12.

¿Sabes que significa ese pasaje? Tu que usas el bisturí para remover el tejido malo ¿no lo sabes aún? ¿Has desbridado la llaga para ser asi poder ser sanada y no lo pones en práctica en ti?

Pues todos los días deberías meditar en mi y no lo has hecho, vienen a ti muchos enfermos y de algunos te has mofado, de otros has sacado provecho y de todos ellos te has valido para tener la constitución inmunológica que tienes, ¿sabías que yo diseñe esto así? O ¿has pensado que todo es producto al azar? Pues veo que mal en verdad tú estás.

¿Sabías que yo ordeno tus pensamientos para realizar tan acertadas determinaciones, de las cuales ahora te jactas que eres tú? Nunca me has dado el primer lugar. ¿Sabías que las personas perecen por falta de conocimiento? Por no atender el consejo ya establecido, y tú eres uno de los que debe dar ese consejo y no lo has dado.

¿Cuantas veces has proclamado mi nombre allí en esa silla donde todo enarbolado te sientas creyéndote en mi lugar? Más bien te has reído de mi nombre cuando el doliente de males te habla sobre mi, lo que experimenta de mi y le has callado o evitado su hablar por tu mucha ciencia tu respaldar.

Ahora sientes que estás en una encrucijada de tu vida, y si así debes sentirte hasta que reconozcas que yo Jesucristo tengo toda la autoridad de la vida y la muerte, y soy quien doy el éxito, de quien emana toda salud y vida también permito la enfermedad y que aún en medio del dolor puedan buscarme y yo Asi sanarles.

Tu eres mi ayudante, no se te olvide, no eres la fuente, eres apenas un instrumento que permito que estés en uso y aún así no me has sentido cuando te he usado por todos estos años y ahora entras en duda que si ¿en verdad he sido yo?, pero esa duda te viene porque aún no me has dejado en verdad entrar en ti y este es el momento de poder hacerlo.

A menos que desees seguir viviendo en miedos, desaciertos y mortandad.

Recuerda que el enemigo usará su engaño de nuevo y te hará ver y creer cosas que no son, recuerda yo te he dicho que debes creer para poder ver esa es mi firma, creer para poder ver.

Anda y trata a Mi Pueblo con amor y deséale y exprésale siempre las palabras que sanaran y acallarán su doliente espíritu, se tu mi boca para ellos y que de ti no salgan dudas, que salga esa palabra viva y eficaz, proclama la salud en medio de la mortandad y dolor y no te olvides orar por ellos, encomienda tu labor diaria a mi y te escucharé como siempre lo he hecho.

Recuerda que debes guardar el secreto de tu hermano doliente y debes cuidar de no darle las perlas a los cerdos, porque entonces ese arte que te he dado también lo quitaré de ti, porque ya no tendría objeto de ser y lo daré al que si valoraría el secreto médico y no ponerlo en manos de inexpertos y que desean saber el mal ajeno solo por saberlo y divulgarlo llamando así más enfermedad.

No abandones al enfermo, se tu mis manos para sanar sus heridas y dolencias, aplicando el bálsamo y las palabras de vida, porque tus palabras que emites ,están llenas de vida o llenas de muerte, por eso debes saber hablar.

Recuerda siempre La Esperanza, La Fe y El Amor y el más grande de ellos es el Amor, y por este último que practicasen en estos últimos tiempos ,todos sabrían que en en verdad serían mis discípulos, por ese Amor en medio de la desconfianza y la distancia les quieren también quitar. Acércate al enfermo y tócale y el Sanará con ese genuino interés, ¿acaso no sabías que el tacto es el punto de contacto entre la salud y enfermedad, la vida y la muerte?

Recuerda que el amor cubrirá multitud de pecados.

No temas por tu vida Médico, recuerda este verso: «porque el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por causa de mí, la hallará.» Mateo 16:25

Se que he dudado y por eso el mal de mí se había apoderado, pero ya no más la muerte proclamaré y ahora la vida, si esa es la que yo más proclamaré, porque de mi buen Dios viene la vida porque tu eres la verdad y la vida y es un regalo suyo y todo lo demás poco importará.

Perdóname Señor, no más aquella actitud tendré y se que me respaldarás en mi práctica diaria realizada.

Gracias Señor Todo poderoso y a nuestro mediador Jesucristo quien está a mi lado en mi práctica diaria, lo creo y confieso en el nombre que es sobre todo nombre Jesucristo el hijo del Dios viviente.

© Dr Mauricio Loredo. Todos los derechos reservados.

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Acerca Dr. Mauricio Loredo

Me convertí a Cristo en mi cuarto año de medicina. Decidí en ese año darle mi carrera al Señor todopoderoso. Soy otorrinolaringologo por la Gracia De Dios, y servimos con mi familia activamente en la actualidad en la iglesia Local Betania.

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