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Testimonios que exigen un veredicto

Predicas Cristianas – Predicaciones Cristianas

1 Juan 5:6-12

INTRODUCCIÓN.

El comentarista Plummer ha dicho sobre este pasaje lo siguiente: “Este es el pasaje más alucinante de la epístola, y uno de los más complicados del Nuevo Testamento”. Ignoramos los pensamientos de Juan cuando escribió este texto. Lo único que sabemos es que él estaba combatiendo la filosofía gnóstica que era una herejía que amenazaba a la iglesia de su tiempo. Para enfrentar el error Juan aborda el tema acerca del “agua y sangre” de manera que no haya dudas de por qué Cristo es el auténtico Mesías. ¿Por qué Juan nos presenta estas dos figuras cuando habla de Jesús como el Mesías ? Porque la iglesia estaba siendo confundida, pues se estaba negando a Jesús como el verdaderamente Hijo de Dios y el Mesías prometido. De todo es sabido que la humanidad sigue negando a Jesús como el único salvador y Señor.

Hoy la iglesia sigue luchando, si bien no con esa corriente del gnosticismo que reinó en los tiempos de Juan, si en las distintas maneras como se sigue rechazando a Cristo. Grandes religiones se atribuyen el derecho de tener su propio salvador. Para muchos Jesús puede ser un gran maestro, un buen profeta o un gurú con avanzado conocimiento para su época. Lo más natural es aceptar a Jesús como otro de los maestros que satisfacen sus seguidores. Pero Juan corrige con vehemencia esa tendencia de manera que no haya dudas de quien es el auténtico y verdadero salvador. Y para que esta verdad sea la que domina su escrito, ahora nos habla de los testigos y del testimonio acerca de él. Estos testigos dicen lo que saben de Cristo para probar una evidencia que exige un veredicto. Quiénes son esos testigos que confirman que Jesús es el verdadero Hijo de Dios.

I. EL VEREDICTO ACERCA DE JESÚS ES PRESENTADO POR EL ESPÍRITU COMO EL TESTIMOMIO DE LA VERDAD

1. El Espíritu que da testimonio v. 6.

El testimonio es algo que alguien dice o vive acerca de un hecho cierto. Si hay un testimonio es porque hay un testigo. Interesante que este pasaje hay más de un testigo. De acuerdo al conteo, son por los menos nueve veces que aparece la palabra “testimonio” o una palabra relacionada a esto. Hay en este pasaje un testigo y testimonios. Todos ellos van a hablar que Jesús es el Hijo de Dios. Por supuesto que la presente declaración se constituyen en la más gloriosa y más comprometedora que se conozcan en todas las Escrituras. Sin este testimonio todos los que hemos conocido al salvador estaríamos perdidos. Ha sido dicha en el contexto para hablar acerca de Jesús. Para traer delante de los hombres el más santo veredicto de por qué Cristo es nuestro único salvador y por qué su obra entre los hombres es la que más debe ser creída, vivida y anunciada. Ningún testimonio es más contundente para el creyente y para el mundo que este.

2. El Espíritu es la Verdad v. 6b.

Sin duda que hay muchos espíritus de mentira que han salido por el mundo, pero solo hay un Espíritu de verdad, y ese es el maravilloso Espíritu Santo. ¿Por qué es necesario que Juan destaque el testimonio del Espíritu Santo para hablarnos acerca de Cristo? ¿Qué importancia tiene que el apóstol hable primeramente de este testimonio a favor de Cristo? Bueno, cuando Cristo nació el Espíritu Santo fue quien cuidó de su nacimiento. Nuestra doctrina acerca del nacimiento virginal de Cristo es la obra de la tercera persona de la Trinidad. Cuando la virgen María le fue notificado que iba a quedar embarazada sin la intervención humana, el ángel le dijo que el santo ser que nacería iba a ser engendrado por el Espíritu Santo. Nadie más supo que Jesús vino en “agua y sangre” como él. Nadie más testificó que Cristo fue 100% hombre y 100% Dios como lo hizo el Espíritu. El Espíritu Santo estuvo en su nacimiento y certificó las palabras del ángel. Por ser el Espíritu de verdad su veredicto acerca de Jesús no puede ser negado.

3. Testificando en el cielo y en la tierra v. 6, 7.

Juan nos trae los tres testigos del cielo y de la tierra para que den su veredicto acerca de Cristo. Note que en ambos textos donde se confirma la Trinidad, se dice que “estos tres son uno” y el otro dice que “estos tres concuerdan”. La Trinidad testifica que Jesús es el Hijo de Dios. No tenemos las palabras del Padre y del Espíritu para que el Hijo fuera el Cristo. De hecho tuvo que ser la decisión más difícil que se ejecutó en el cielo. Decidir que Cristo es el cordero inmolado antes que el mundo fuese, es el asunto más incompresible para la mente humana. De este modo el Espíritu Santo no sólo testificó de Cristo en el cielo, sino que fue muy notorio su testimonio en la tierra. Lo hizo al nacer, lo hizo al crecer, lo hizo cuando comenzó su ministerio, lo hizo durante todo su ministerio y lo hizo después que Cristo cumplió con su ministerio. Luego se nos dice que al recibir a Cristo, el “Espíritu da testimonio a nuestro espíritu que somos hijos de Dios”. El testimonio del Espíritu Santo exige un veredicto.

II. EL VEREDICTO ACERCA DE CRISTO ES PRESENTADO POR EL PADRE COMO EL TESTIMONIO MAYOR

1. El testimonio del Padre es mayor v. 9.

El testimonio que los padres dan acerca de in hijo estará siempre por encima de los demás. Nadie conoce al hijo como el padre. De hecho si lo vemos a través de una madre, nadie podrá testificar mejor acerca de su hijo como lo hará la madre. Ahora, imagínese quien podrá conocer mejor a Cristo que el Padre celestial. Juan no duda en poner este testimonio como el mayor de todos. Observe cómo el versículo 6 nos presenta el orden que siempre se sigue en la Trinidad: el Padre, el Hijo (Verbo) y el Espíritu. El testimonio del Padre es mayor que todos, porque entre el Padre y el Hijo hay la más sublime e incomparable intimidad. Del cielo se escuchó una voz que dijo “tú eres mi Hijo amado en quien tengo complacencia”. De ningún otro el Padre ha dicho lo que dijo de Cristo. Por otro lado, de nadie habla el Hijo con tanta propiedad como lo hace del Padre. Es el primer caso que se conozca que alguien llame a Dios como Padre. Y fue tan profunda aquella relación que Jesucristo le llamó “Abba Padre”, para destacar la más incomparable relación de amor. Por esto el testimonio del Padre es mayor.

2. El testimonio que Dios ha testificado v. 9c.

Juan hace una comparación interesante. Primero pone el testimonio creíble de los hombres. Para entender eso hay que presentar lo que la Biblia ya había dicho acerca de los testigos. El Antiguo Testamento habla que no se tomaría en cuenta el testimonio de un sólo testigo contra alguien en cualquier delito o ofensa cometida. La acusación se tomaría en cuenta solo con dos o más testigos (Dt. 19.15). El asunto es que si un triple testimonio de los hombres era suficiente para comprobar los hechos, cuanto más sería el testimonio del Padre acerca de su Hijo Cristo. Cuando Cristo estuvo en la tierra habló de la importancia del testimonio, pero no quiso hablar de él mismo, sino que dejó que cuatro testigos externos hablaran acerca de él. Jesús dice que quienes testifican de él, su testimonio es verdadero. Fue el mismo Juan quien nos deja esa palabra (Jn. 5:30-39). Juan el Bautista testificó muy bien de Cristo v. 33. Lo califico como el “Cordero de Dios”. Las obras que Cristo hizo fueron su mejor testimonio v. 36 porque eran las del Padre. Las Escrituras testificaron sobre él v. 39. Pero por encima esos testimonios el del Padre sigue siendo el mayor v. 37.

III. EL VEREDICTO ACERCA DE CRISTO ES PRESENTADO POR EL CREYENTE COMO EL TESTIMONIO IRREBATIBLE

1. El testimonio que tenemos por creer en el Hijo v. 10.

La doctrina de la salvación se fundamenta en la fe puesta en Jesucristo. Esto es lo que llamamos creer en el Hijo, creer en Cristo, creer en su nombre y creer “al que me envió”, como va a decir el Señor en Juan 5:24. Creer en Cristo es realmente recibir a Cristo como el Salvador. El mismo Juan nos dice que a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre se les confiere el titulo de ser hijos de Dios (Jn. 1:12). Si bien es cierto que podemos hablar de la importancia del testimonio del Espíritu santo y del Padre para con el Hijo, el que ahora Cristo viva en cada corazón es el testimonio visible que presentamos delante de los hombres. Una cosa es repetir la doctrina acerca de la Trinidad, y otra muy distinta será sentir que la segunda persona de la Trinidad, mora en nuestros corazones porque hemos creído en él. Tenemos un testimonio de primera mano. No es un testigo que me lo está contando. Yo mismo tengo a Cristo morando en mi. Yo tengo el testimonio conmigo de quien se está hablando.

2. El peligro de no creer en el testimonio del Padre v. 10b.

Hay una consecuencia eterna cuando abiertamente no se cree en Cristo. Juan nos ha hablado del veredicto que ha dado el Padre acerca de su Hijo. Rechazar ese testimonio es llamar a Dios mentiroso. ¿Sabe usted lo que significa llamar a Dios mentiroso? Si de por si el pecado de la mentira es condenado, tanto así que aparece entre la lista de los que no entrarán al cielo por cometerlos, cuánto más será el castigo para aquellos quienes deliberadamente no aceptan el testimonio que ha dado el Padre acerca de su Hijo. Jesucristo había advertido sobre el pecado de la blasfemia contra el Espíritu Santo. ¿A qué se refirió el Señor con semejante declaración? En este mensaje estamos hablando de un testimonio visible que exige un veredicto. Si una persona niega aceptar la evidencia de la obra de Cristo en otros; si niega las evidencias de las obras que Cristo ha hecho, como aquellas cuando el sano a un ciego; si niega las evidencias de las Escrituras y del Espíritu Santo, está llamando a Dios mentiroso con consecuencias eternas. He aquí una advertencia muy seria para los no creen en él.

3. El testimonio del regalo v. 11, 12.

La vida eterna es la vida de Dios. Es un hecho que la vida terrenal, la que vivimos con esta naturaleza, Dios no la diseñó para el hombre. Es eterna porque Dios es eterno, así que todos nosotros nacimos para ser eternos. Y lo más grande es que esa vida es un regalo que una vez dado jamás se podrá perder. La vida eterna es una vida sin fin, la que nadie te podrá quitar. ¿Sabe usted cuáles son los linderos de esa vida? Pues nada menos que la eternidad. Juan nos dice que este es el testimonio que Dios nos ha dado. Note que el testimonio del Padre no solo ha sido mayor, sino que además nos dice que ese testimonio esta respaldado por la vida eterna. Cuando vemos los pormenores de esa vida concluimos que lo que hace hermoso a esa vida es que Cristo se ha unido a nosotros. De él sabemos por lo que dijo en su palabra que “antes que Abraham fuese, yo soy”. La vida que Dios nos da al momento de creer en Cristo será la misma que tendremos en la eternidad. Por supuesto que ahora aguardamos que nuestro cuerpo sea glorificado para que tengamos esa vida en la más completa plenitud. Sera la vida que nos permitirá conocer al Dios verdadero (Jn. 17:3). ¿Tiene usted esa vida?

CONCLUSIÓN:

Alguien ha dicho que si “Jesús no era Dios se merece un Oscar”; la referencia ha sido hecha para que el hombre se defina y no para poner a Jesús como si fuera un gran hombre, pero no como el salvador y Dios con nosotros. Lo que dijo el escritor británico C. W. Lewis plantea la necesidad de un veredicto acerca de Jesús: “Estoy tratando aquí de prevenir a cualquiera para que no diga la necedad que la gente dice a menudo respecto a él: ‘Estoy dispuesto aceptar a Jesús como un gran maestro de moral, pero no acepto sus aseveraciones de ser Dios’. Eso es lo que no debemos decir.

Un hombre que fuese meramente un hombre y dijera las cosas que dijo Jesús, no sería un gran maestro de moral. Podría ser un lunático –en un mismo nivel con el hombre que dice que es un huevo revuelto- o bien podía ser un demonio infernal. Le corresponde a usted hacer su elección. Si este hombre fue, y es, el Hijo de Dios; o si es un demente o algo peor”. Usted debe dar su veredicto. El texto de hoy nos ha dado a conocer estos testimonios . ¿Cuál es su veredicto acerca de Jesús? Entonces, si Cristo es el Hijo de Dios, usted tendrá que tomar una decisión.

Acerca Julio Ruiz

Pastor en Virginia en los Estados Unidos, con 42 años de experiencia de los cuales 22 los dedicó en Venezuela, su país de origen. Otros 9 años los dedicó a pastorear en Vancouver, Canadá y los últimos 9 años en Columbia Baptist Church en su ministerio hispano, donde estuvo hasta agosto del (2015). A partir de octubre del mismo año (2015) comenzó una nueva obra que llegó a constituirse en iglesia el 22 de mayo de 2016 bajo el nombre de Iglesia Bautista Ambiente de Gracia en la ciudad de Burke, Virginia. El pastor Julio es Licenciado en Teología y ha estudiado algunas cursos para su maestría en Canadá. Además de haber sido presidente de la convención bautista venezolana en tres ocasiones, también fue profesor del seminario teológico bautista. El pastor Julio por espacio de unos 18 años publica sus sermones y artículos por estos medios. Es casado con Carmen Almera Ruiz y tiene tres hijas y una nieta: Laura, Oly, Sara e Isabella. Si usted quiere comunicarse con el pastor Julio, llámelo al (571) 251-6590.

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