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Sabio, poeta y loco

Predicas Cristianas – Predicaciones Cristianas

¿Qué harías si Dios se te apareciera en un sueño y te ofreciera cualquier cosa que quisieras? ¿Qué le pedirías? Quizás tu deseo sería que Dios te concediera buena salud el resto de tu vida. Posiblemente le pedirías éxito en el trabajo, o que todos tus deseos se cumplieran.

Esto le sucedió a uno de los personajes de la Biblia, pero él no pidió ni salud, ni dinero ni éxito. Veamos lo que él pidió, leyendo 1 Reyes 3:1-15

“…Salomón hizo parentesco con Faraón rey de Egipto, pues tomó la hija de Faraón, y la trajo a la ciudad de David, entre tanto que acababa de edificar su casa, y la casa de Jehová, y los muros de Jerusalén alrededor. 2 Hasta entonces el pueblo sacrificaba en los lugares altos; porque no había casa edificada al nombre de Jehová hasta aquellos tiempos. 3 Mas Salomón amó a Jehová, andando en los estatutos de su padre David; solamente sacrificaba y quemaba incienso en los lugares altos. 4 E iba el rey a Gabaón, porque aquél era el lugar alto principal, y sacrificaba allí; mil holocaustos sacrificaba Salomón sobre aquel altar. 5 Y se le apareció Jehová a Salomón en Gabaón una noche en sueños, y le dijo Dios: Pide lo que quieras que yo te dé. 6 Y Salomón dijo: Tú hiciste gran misericordia a tu siervo David mi padre, porque él anduvo delante de ti en verdad, en justicia, y con rectitud de corazón para contigo; y tú le has reservado esta tu gran misericordia, en que le diste hijo que se sentase en su trono, como sucede en este día.  7 Ahora pues, Jehová Dios mío, tú me has puesto a mí tu siervo por rey en lugar de David mi padre; y yo soy joven, y no sé cómo entrar ni salir. 8 Y tu siervo está en medio de tu pueblo al cual tú escogiste; un pueblo grande, que no se puede contar ni numerar por su multitud. 9 Da, pues, a tu siervo corazón entendido para juzgar a tu pueblo, y para discernir entre lo bueno y lo malo; porque ¿quién podrá gobernar este tu pueblo tan grande? 10 Y agradó delante del Señor que Salomón pidiese esto. 11 Y le dijo Dios: Porque has demandado esto, y no pediste para ti muchos días, ni pediste para ti riquezas, ni pediste la vida de tus enemigos, sino que demandaste para ti inteligencia para oír juicio, 12 he aquí lo he hecho conforme a tus palabras; he aquí que te he dado corazón sabio y entendido, tanto que no ha habido antes de ti otro como tú, ni después de ti se levantará otro como tú. 13 Y aun también te he dado las cosas que no pediste, riquezas y gloria, de tal manera que entre los reyes ninguno haya como tú en todos tus días. 14 Y si anduvieres en mis caminos, guardando mis estatutos y mis mandamientos, como anduvo David tu padre, yo alargaré tus días. 15 Cuando Salomón despertó, vio que era sueño; y vino a Jerusalén, y se presentó delante del arca del pacto de Jehová, y sacrificó holocaustos y ofreció sacrificios de paz, e hizo también banquete a todos sus siervos…”

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Salomón fue hijo del rey David. David lo nombró su sucesor, aunque no era su hijo mayor. La vida de Salomón como rey muestra la verdad del refrán: “De sabio, poeta y loco todos tenemos un poco”. Salomón poseía estas cualidades en mayor medida que la mayoría de nosotros.

Dios le dio sabiduría mayor a la de cualquier persona de su tiempo. El supo grabar su sabiduría en poesía, pues gran parte del libro de Proverbios fue escrito por él. Sin embargo, hacia el final de su vida, se volvió loco – sobre todo por las mujeres; y lo llevaron a la ruina.

Al principio de su reinado, Dios se apareció a Salomón y le ofreció lo que él quisiera. Era una especie de prueba, pues de esta forma, el Señor lograría revelar lo que había en el corazón de Salomón. Si él pedía éxito militar, riquezas o larga vida, mostraría su propio egoísmo. Al pedir sabiduría, Salomón mostraba que tenía un corazón deseoso de servir al Señor, como lo había hecho su padre David.

Tú y yo no somos reyes de Israel, pero nos hace falta sabiduría también. ¿Qué es la sabiduría?

Bueno, hablemos primero de lo que no es. La sabiduría no es lo mismo que la inteligencia. La inteligencia es la capacidad mental para pensar rápidamente, para ver las conexiones entre diferentes cosas y para recordar datos.

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Hay muchas personas muy inteligentes que carecen de sabiduría. Muchos de los criminales famosos son muy inteligentes, pero no son muy sabios. La sabiduría tampoco es lo mismo que la astucia. No es lo mismo ser listo que ser sabio.

La astucia puede producir buenos resultados a corto plazo. Esto se ve en la astucia del Chapulín Colorado, que siempre producía buenos resultados en menos de una hora. La sabiduría, en cambio, produce buenos resultados a largo plazo.

La astucia te dirá que una mentira te puede sacar de un apuro, mientras que la sabiduría te demuestra que decir la verdad es la única forma de tener relaciones de confianza con Dios y con los demás. La astucia te dirá que puedes hacer maldades sin que nadie se dé cuenta si eres listo, pero la sabiduría te dirá que Alguien siempre te está mirando.

La sabiduría se describe en el verso 9. Se trata del discernimiento para realizar bien nuestra tarea – en el caso de Salomón, la tarea de gobernar. Se trata de la capacidad para distinguir entre el bien y el mal. Dios es el único que tiene la perspectiva necesaria para distinguir realmente entre el bien y el mal.

¿Cómo podemos tú y yo llegar a poseer esta clase de sabiduría? De Salomón podemos aprender dos lecciones. La primera se trata de la actitud de corazón que lleva a la sabiduría. ¿Qué palabra capta la actitud de Salomón en su oración? Es la palabra humildad. ¡La humildad lleva a la sabiduría!

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Leamos nuevamente la oración de Salomón en los versos 6 al 9. El empieza hablando de la grandeza y misericordia de Dios, y luego habla de su propia necesidad. Es lo opuesto del orgullo; la persona orgullosa sólo habla de sí misma, y se considera más que capaz de hacer cualquier cosa.

Salomón nos muestra la actitud que nos prepara para recibir la sabiduría de Dios; es la actitud de humildad. Pedro habló de esto cuando declaró:

Humíllense, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él los exalte a su debido tiempo” (1 Pedro 5:6).

La humildad ante Dios trae sabiduría.

Si tú quieres tener sabiduría como Salomón, no tienes que esperar hasta que Dios se te aparezca en un sueño. Santiago dice: “Si a alguno de ustedes le falta sabiduría, pídasela a Dios, y él se la dará, pues Dios da a todos generosamente sin menospreciar a nadie” (Santiago 1:5).

Empieza a orar hoy, pidiéndole sabiduría a Dios. Humíllate ante Él y reconoce tu necesidad, porque El no menosprecia a nadie. Se opone al soberbio, pero da gracia al humilde.

Me preguntarás: ¿Para qué sirve la sabiduría?

La verdad es que la sabiduría conlleva muchas otras bendiciones. ¿Qué le sucedió a Salomón cuando le pidió sabiduría a Dios? Sucedió que Dios se complació con él, y le concedió muchas otras cosas buenas también. La verdad es que la sabiduría conlleva muchas otras bendiciones.

La sabiduría se parece en algo a Santa Claus; cuando llega, trae consigo muchos regalos. Los beneficios de la sabiduría son muchos; te ayudará a evitar problemas, te dará éxito duradero en la vida, y sobre todo, te acercará a Dios. Dios se complace con el que sinceramente busca su sabiduría, y lo bendice de otras formas también.

Esta linda historia tan ejemplar tiene su lado oscuro, sin embargo. La historia comenzó con una boda, la boda de Salomón con la hija del faraón de Egipto. Este matrimonio no estaba prohibido bajo la ley de Dios, y el hecho de que el faraón de Egipto diera su hija en matrimonio a Salomón demuestra el poder de Salomón como rey. Era un gran honor entrar en alianza con un país tan poderoso.

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Acerca Tony Hancock

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Un comentario

  1. muy interesante en verdad.
    En Jesús estan completos todos los tesoros del cielo, la sabiduría sin reconocerlo a El como nuestro Salvador está incompleta, El Dios Todopoderoso le Bendiga mas.

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