Los milagros de Dios

Predicas Cristianas

Predica de Hoy: Los milagros de Dios

Predicaciones Cristianas Texto Bíblico:   Mateo 11:4-6

Introducción

Podrá ser que en tu vida no tengas muchas cosas. Puede ser que no hayas llegado muy lejos en tus estudios. Puede ser que después de trabajar tanto en la vida te encuentres en la misma situación de cuando empezaste.

Pero algo si tienes, tienes a un Padre Celestial sentado en un trono grande y fuerte. Tienes un Señor que te ama con todas sus fuerzas. Tienes FE.

Y te digo hoy, que en el pasado te han robado, en el pasado muchos se han alegrado de verte en momentos difíciles. Sin embargo, no importa cuanto sean esos momentos difíciles, ni cuanto te hayan robado o maltratado, hasta el día de hoy le sigues sirviendo, hasta el día de hoy le sigues amando, y nadie te podrá quitar eso jamás!

Tu sabes a quien has conocido y no lo sabes por pruebas ni lógicas ni palabrerías. Lo sabes por experiencia, por lo vivido, por lo sentido en tu ser.

Te atreves a amarle en momentos buenos como en momentos malos. Te atreves a cantarle, a orarle, a postrarte en su presencia, lo mismo en momentos de júbilo como en momentos de llantos. Porque pase lo que pase, Él sigue siendo Dios, Él sigue siendo Señor, Él sigue siendo tu creador y redentor!

I. Los momentos de ignorancia.

Cuando me convertí a Cristo, sentí la felicidad más grande que un hombre puede sentir. No encontraba las palabras para agradecerle lo que hacia por mi. Me enamore de Cristo, no quería saber de otra cosa que no fuera mi Señor.

Pero Satanás se enfureció. Continuamente lanzaba dardos de dudas en mi contra.

Pero al mismo tiempo, el Espíritu Santo nos llenaba de El. Sentía su presencia, su amor, su compañía.

Acerca arisbel_castro@hotmail.com

Arisbel Castro Pérez

También Revise

Vosotros sois la sal de la tierra

Vosotros sois la sal de la tierra

Predicas Cristianas Evangelio de Hoy Prédica de Hoy: Vosotros sois la sal de la tierra …

Un comentario

  1. Yo ore por mi hija y Dios hizo que mi niña sanará al instante, y por eso yo le alabo, porque él inclinó su oído hacia mí para escuchar nuestro clamor

Leave a Reply

Your email address will not be published.