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El buscador de perlas

b. Se formó a través del mayor del sacrificio (Isaías 53).

Ciertamente las perlas son hermosas, pero para llegar a esa distinción ellas han tenido que pasar por un duro y sufrido proceso de formación. Una perla es el resultado de una ostra herida.

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Cuando un grano de arena entra en ellas, desde su interior emanan una sustancia llamada “nácar” que comienza a recubrir el grano que la hiere con varias capas de esa sustancia y con el tiempo allí queda formada semejante belleza. De esto se desprende que una ostra que no es herida no produce ninguna perla. ¿Sabe lo que esto significa?

Lea el capítulo 53 de Isaías y allí podremos notar cómo fue que Jesús se convirtió en nuestra Perla de gran precio. El profeta, entre las grandes cosas que dice de él se refiere a un cordero herido y sacrificado.

El versículo que mejor describe tales sufrimientos nos dice: “Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curadosvers. 6. Lo que hace a Cristo la segunda persona de la Deidad son sus sufrimientos. Él es la Perla que se formó en el dolor.

III. QUE UNA VEZ ENCONTRADA ESA PERLA JAMÁS PODRÁ SER VENDIDA

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a. Uno que busca buenas perlas vers. 45.

¿Quién es el mercader en esta parábola? Bueno cuando buscamos en el original griego la raíz de esta palabra explica que aquel hombre era comerciante de ventas al por mayor. Pero note que de acuerdo al texto este mercader también era un probador. Era alguien que tenía una especie de “ojo clínico” para el negocio. Bien podemos ver que este hombre se ganaba la vida valorando perlas costosas por su calidad y valor. Hay algo muy interesante en esto.

Creo que ninguno de los que estamos acá somos buscadores de semejantes perlas, sobre todo que hemos sabido de perlas que son valoradas en precios astronómicos.

El 21 de noviembre de 2010 los chinos mostraron al mundo la perla más luminosa, grande, pesa y cara del mundo. Su peso es seis toneladas, mide 1, 6 metros de diámetro y su costo oscila entre los $300 millones. El sentido de esta parábola es revelarnos que ese “mercader” es el creyente que también busca “buenas perlas”. Es uno que no se conforma con las baratijas, imitaciones o fantasías de las perlas. La misión de su búsqueda es conseguir la perla preciosa.

b. Uno que vende todo para comprar la perla vers. 46b.

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En esta declaración es cuando comenzamos a ver el “tesoro escondido” de las parábolas. Considere que el mercader llegó al mercado de las perlas y se encontró con una “perla preciosa”. El creyente sabe que hay una Perla de invaluable valor que se llama Cristo. Él sabe que necesita vender todo lo que tiene para comprarla.

Claro está que al revisar sus cuentas bancarias o alguna de sus propiedades, si las tiene, descubre que no puede comprar semejante Perla. Ni trabajando toda una vida podrá amasar una fortuna que le permita hacer algún ofrecimiento para adquirirla.

Entonces, ¿qué debe vender el mercader para adquirir semejante joya? He aquí el asunto más serio de esta parábola. El “mercader” que representa el creyente se le plantea el desafío más grande respecto a lo que tiene que vender para adquirir semejante joya. Adquirir esa joya significa para el creyente vender su alma en su totalidad a Dios, su corazón con todos sus deseos, su mente con todos sus pensamientos y su voluntad para hacer la de Dios. Eso cuesta la “perla preciosa”.

c. Uno que compra la perla y no la vende vers. 46c.

Aquí está el otro secreto de la parábola. El texto nos dice que el mercader una vez que consiguió la perla preciosa no negoció con ella. Como era tan preciosa, y en efecto era la que buscaba, ahora la retiene para si.

Esto significa que este hombre ya no siguió siendo un buscador de perlas. Su trabajo concluyó cuando la encontró. Ahora  la Perla preciosa representaba todo para él. Ella era su regocijo, su más completa satisfacción. Mis amados hermanos cuando nos encontramos con la Perla preciosa que es Cristo, cesa toda búsqueda en la vida.

¿Puede haber algo mejor de Cristo para satisfacer nuestra alma y espíritu? Después que Saulo de Tarso se encontró con esa Perla, vendió todo lo que tenía, tanto que llegó a considerarlo como “basura y como pérdida” por la excelencia de Cristo. Y al ponderar el valor de semejante  “perla preciosa” llegó a decir: “A quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles; que es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria,” (Colosenses 1:27). Cuando Cristo llena el corazón, la búsqueda termina.

CONCLUSIÓN:

En esta parábola, como en otras de este tipo, Jesús comienza diciendo: “…porque el reino de los cielos es semejante a…”, para comparar a que se asemeja el reino de Dios en medio nuestro.

La presente parábola tiene ese fin. Al hablar de ese reino decimos que la “perla preciosa” tiene un dueño que es Dios; usted tiene que saber que nada es superior a él. Que la perla preciosa representa a Cristo; qué otra perla pudiera superar su valor.

Y por supuesto que el buscador de perlas representa al creyente; aquel que después de su incansable búsqueda se encuentra con ella, y vende todo lo que tiene, que no es otra cosa que su propio corazón a Dios, para adquirirla.

Esa Perla ha sido rechazada por muchos, pero a “todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios”.

¿Encontró usted esa perla?

© Julio Ruiz

Acerca Julio Ruiz

Pastor en Virginia en los Estados Unidos, con 42 años de experiencia de los cuales 22 los dedicó en Venezuela, su país de origen. Otros 9 años los dedicó a pastorear en Vancouver, Canadá y los últimos 9 años en Columbia Baptist Church en su ministerio hispano, donde estuvo hasta agosto del (2015). A partir de octubre del mismo año (2015) comenzó una nueva obra que llegó a constituirse en iglesia el 22 de mayo de 2016 bajo el nombre de Iglesia Bautista Ambiente de Gracia en la ciudad de Burke, Virginia. El pastor Julio es Licenciado en Teología y ha estudiado algunas cursos para su maestría en Canadá. Además de haber sido presidente de la convención bautista venezolana en tres ocasiones, también fue profesor del seminario teológico bautista. El pastor Julio por espacio de unos 18 años publica sus sermones y artículos por estos medios. Es casado con Carmen Almera Ruiz y tiene tres hijas y una nieta: Laura, Oly, Sara e Isabella. Si usted quiere comunicarse con el pastor Julio, llámelo al (571) 251-6590.

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