La mente carnal: ¿como librarse de ella?

Predicas Cristianas – Predicaciones Cristianas

Romanos 6:22-23

I. Introducción

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Muchos consideran que nos acercamos a la última hora, ya que:

1. La moral de la humanidad ha alcanzado su punto más bajo. También se manifiesta en la medicina. Por ejemplo, hace diez años, los hombres de ciencia se hacían la pregunta: ~Si no se podría ayudar a las personas que sufren de enfermedades en el cerebro, como Parkinson o Alzheimer, con implantes de células cerebrales de fetos abortados (es decir: de niños asesinados en el vientre de la madre)? En Europa se utiliza este método desde 1982. Mundialmente, también en Asia, Latinoamérica y en los EE.UU. Ya que se necesitan por lo menos ocho (8) embriones para un implante, entonces se hace necesario el aborto para poder utilizarlos. Si en contraposición se dice que de ninguna manera se promueve el aborto, sino que solo se utiliza lo que existe, entonces se puede deducir de esto que el abortar se ha tornado, aparentemente, socialmente ético y natural.

2. Otras noticias nos dicen que: El rico occidente gasta mucho dinero en alimento para perros y gatos, con el cual se podría salvar a la mayor parte de los niños que mueren lentamente de hambruna en el mundo. Por ejemplo, en África, Asia y Oceanía. . .

3. En estos tiempos hay un espíritu de rebeldía en el mundo entero: Por eso nosotros, los creyentes, tenemos una batalla que pelear, que no es contra carne y sangre. Tus conflictos con las personas, siempre y cuando se originen a causa de que estás caminando con Dios, no tienen su causa en estas personas que cometen injusticia contigo. La causa es el terrible espíritu de rebeldía, contra Dios y Su Ungido, que se halla detrás de esas personas. Por eso el apóstol Pablo dice expresamente: «Porque nuestra lucha no es contra sangre ni carne, sino contra principados, contra autoridades, contra los gobernantes de estas tinieblas, contra espíritus de maldad en los lugares celestiales» (Ef.6:12).

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Y las áreas en las cuales siempre intenta penetrar este espíritu son:

3.1. En los pueblos

El Señor lo profetizo: «Porque se levantará nación contra nación y reino contra reino…» (Mt. 24:7). Esto durará hasta que venga el gran rebelde, que domará todos los pueblos. En el mundo hay cada vez más intranquilidad. Las muchas huelgas y demostraciones revolucionarias, huelgas generales, asesinatos de gobernantes de estado, etc. Estas son las consecuencias del terrible espíritu de sublevación, que se subleva contra todo.

3.2. En la familia

El espíritu de rebeldía también penetra en la familia, y los hijos se rebelan contra los padres. El apóstol Pablo lo profetizó claramente: «También debes saber esto: que en los últimos días se presentarán tiempos difíciles. Porque habrá hombres amantes de si mismos y del dinero. Serán vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos» (2 Ti. 3:1-2).

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Pregunto: Esto de «ser desobediente a los padres» ~ no se nos ha hecho algo muy natural en las familias?

3.3. Otra manifestación del espíritu de rebelión, es la falta de voluntad para servir.

Cuán grande ejemplo es nuestro Señor Jesús en Su disposición de servir; llego hasta el punto de estar dispuesto a derramar Su propia vida! Él, el Señor mismo, lo expresa con las siguientes palabras: «De la misma manera, el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos» (Mt. 20:28). Muchos tienen dones para servir, pero no tienen carácter de servicio. Es necesario que nos dejemos confrontar con el carácter del Señor Jesús. Pablo dice en Filipenses 2:5: «Haya en vosotros esta manera de pensar que hubo también en Cristo Jesús.» A este versículo le siguen los siete escalones de la humillación del Señor Jesús: «. . .existiendo en forma de Dios, él no consideró el ser igual a Dios corno algo a qué aferrarse; sino que se despojó a si mismo:

tornando forma de siervo

haciéndose semejante a los hombres

y hallándose en condición de hombre

se humilló a si mismo

haciéndose obediente hasta la muerte y muerte de cruz!

(Fil. 2:6-8). El pensar de Jesús fue absoluta disposición de servicio hasta la entrega de Su propia vida, y esto por causa de nosotros!

4.»El engaño de la soberbia en el corazón.» Nada ciega tanto nuestra mirada interior hacia el Señor Jesucristo, como el orgullo. El apóstol Pablo lo expresa así en Filipenses 3:18: «Porque muchos andan por ahí, de quienes os hablaba muchas veces, y ahora hasta lo digo llorando, que son enemigos de la cruz de Cristo.» Esta es la rebelión interior contra el Señor. Si no velamos y oramos, seremos asidos por este espíritu de sublevación, el cual es un precursor del anticristo. Por lo tanto, dejémonos iluminar por la luz de la Palabra de Dios, para que en nuestros corazones no se halle ninguna rebeldía.

Hay una conclusión para lo que se esta percibiendo en todo esto y es que, todo el desarrollo de los acontecimientos que hemos mencionado, está dirigido hacia la manifestación del anticristo, el gran rebelde. Su origen es Satanás, en cuyo corazón fue dado a luz el espíritu de rebeldía y orgullo.

Pero ese poder engañoso también nos quiere atrapar, es por eso que en esta noche les invito a que nos pongamos totalmente del lado de Jesús! El Amado, el Todo deseable, se dirige en todo Su amor a nosotros, por medio de Su palabra: «Cuánto mas la sangre de Cristo, quien mediante el Espíritu eterno se ofreció a si mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de las obras muertas para servir al Dios vivo!» (Heb. 9:14). Por eso, juntos «acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura» (Heb. 10:22).

Veamos que dice, Romanos 8:1, 3-4, 5-8

v.1. «Así (Ahora) pues. No hay ninguna condenación para los que están unidos a Cristo Jesús,» (Versión DHH) A pesar de nuestros mejores esfuerzos por dejar de ser pecadores (tratando de cumplir con los preceptos de Dios), aun éramos merecedores de condenación. Sin embargo, el estar en Cristo Jesús, nos ha eximido de esa condenación. vv. 3, 4. «Porque Dios ha hecho lo que la ley de Moisés no pudo hacer, pues no era capaz de hacerlo debido a la naturaleza del hombre pecador: Dios envió a su propio Hijo en condición semejante a la del hombre pecador y como sacrificio por el pecado, para de esta manera condenar al pecado en la propia naturaleza humana. Lo hizo para que nosotros podamos cumplir lo que la Ley ordena, pues ya no vivimos conforme a la naturaleza del hombre pecador sino conforme al Espíritu.» (Versión DHH)

La meta es siempre que la voluntad de Dios sea realizada en la Tierra. No podemos cumplir la Ley, pero el requisito de justicia de Dios a Su santa voluntad se cumple en nosotros, cuando no andamos par la carne, sino por el Espíritu. El andar por el Espíritu es el cumplimiento de la Ley y el cumplimiento de la santa Voluntad de Dios. Por ejemplo, leemos en Filipenses 3:20-21: «Mas nuestra ciudadanía (Lutero traduce:»nuestro andar») esta en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo; el cual transformara el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de La gloria suya, par eL poder con el cual puede también sujetar a si mismo todas las cosas.»

Estas palabras manifiestan la santa voluntad de Dios para los creyentes renacidos en este mundo: por el Espíritu, su andar debe estar en el cielo. No significa que yo flote en el aire, no, pero como vivo en este mundo demoníaco, tengo que permanecer en Cristo, que está a la diestra de la Majestad de Dios en los cielos. «Andar por el Espíritu» no significa otra cosa que: Cristo en mi y yo en Cristo. En 1 Pedro 1:14-15 y 17, el apóstol destaca otro aspecto de este andar, diciendo: «No os conforméis a los deseos que antes tenían estando en vuestra ignorancia; sino, coma aquel que os llama es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir… Y si invocáis por Padre a aquel que sin acepción de personas juzga según la obra de cada uno, conducios en temor todo el tiempo de vuestra peregrinación.» Esto significa para nosotros: estar desatados de lo terrenal y ser santos! Luego, sigue diciendo: «Amados, yo as ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma, manteniendo buena vuestra manera de vivir entre los gentiles; para que en todo lo que murmuran de vosotros como de malhechores, glorifiquen a Dios en el día de la visitación, al considerar vuestras buenas obras» (1 Pe. 2:11-12). Esta buena manera de vivir es el andar por el Espíritu, es el cumplimiento de la santa voluntad de Dios. Dios mismo nos dio todo lo necesario para este andar por el Espíritu. 2 Pedro 1:3 dice: «Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia.» Y en Romanos 8:32: «El que no escatimo

II. Viviendo según la carne v.5-8

Los que viven conforme a la naturaleza pecaminosa no piensan sino en lo que desea esa naturaleza; Pero los que viven conforme al Espíritu piensan en lo desea el Espíritu. La mentalidad del hombre pecador es muerte, mientras que la mentalidad sometida al Espíritu es vida y paz.; la mentalidad pecadora es enemiga de Dios: no se somete a la ley de Dios, ni puede hacerlo. Los que se someten a la naturaleza pecaminosa no pueden agradar a Dios. (Versión.Int.) El que vive en la mente vive mas interesado en sus anhelos. La única ley que reconoce es la de sus propios deseos. Están mas interesados en ellos mismas, sus propias metas no importando lo que quiere lograr, viven para ser servidos, para llenar sus necesidades.

III. Viviendo según el Espíritu

A la pregunta, Cómo podemos librarnos de la mente carnal? Respondemos «Andando por el Espíritu». ¿Qué significa «Andar por el Espíritu?

1. Significa andar por el Espíritu de Jesucristo Pablo exhorta a los Gálatas: «Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne» (Ga. 5:16). Si seguimos al Señor Jesús, aprendemos que para nosotros, este andar empieza interiormente, en el Espíritu. De nuestro Señor leemos en Mateo 3:16-17: «Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua; Y he aquí los cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venia sobre él. Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia.» El Espíritu Santo vino sobre Jesús, y El anduvo por el Espíritu, Si, por el Espíritu de Su Padre. Tan pronto como nosotros, como creyentes, nos hacemos bautizar en Su muerte – así como esta escrito: «O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte?» (Ro. 6:3) – el Espíritu Santo recibe de manera maravillosa espacio en nosotros. Nuestro bautismo en Su muerte, una vez hecho, es el primer paso en el andar por el Espíritu, y esto continua después paso por paso, sin interrupción, así como lo escuchamos en el próximo versículo: «Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva» (Ro. 6:4).

2. Significa andar en vida nueva El andar por el Espíritu es la verdadera unión con el Señor por medio del Espíritu Santo. 1 Corintios 6:17 dice: «Pero el que se une al Señor, un espíritu es con el». Entonces somos realmente una unión orgánica con El, como una planta, en la cual la raíz, el tallo, las hojas y las flores forman un organismo. En esto pensaba Pablo cuando dijo: «Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección» (Ro. 6:5).

3. Significa hacerse uno con Jesús en Su muerte Esto solamente lo puedes lograr si andas por el Espíritu Santo, como nuestro Señor Jesús, que se sacrifico a si mismo mediante el Espíritu Santo – Hebreos 9:14: «Cuanto mas la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a si mismo sin mancha a Dios, limpiad vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?» Servir al Dios vivo, esto es el andar por el Espíritu. No significa otra cosa que el ser completamente uno con Jesucristo, y esto como esta descrito en 1 Juan 2:6: «El que dice que permanece en él, debe andar coma el anduvo.» Este andar «como El anduvo» es solamente posible por una completa identificación con El. Pues, como dice Amos 3:3: «Andarán dos juntos, si no estuvieren de acuerdo?» El ser completamente uno con JESUCRISTO, el ser «arraigado en El», como dice Colosenses 2:7, es el verdadero secreto del andar por el Espíritu. El que practica esto experimenta el cumplimiento de sus promesas: «Porque será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echara sus raíces, y no vera cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigara, ni dejara de dar fruto» (Jer. 17:8). Cuando la persona que aquí se describe es sacudida y estremecida, por las pruebas y por las situaciones angustiosas, no pasara mucho tiempo en esto, sino que su dependencia de la unión de vida con Jesucristo le hara salir victorioso.

Para finalizar veamos el versículo bíblico, Rom 6:22: «Mas ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como fin, la vida eterna.»

«Pero ahora, libres de la esclavitud del pecado, han entrado al servicio de Dios. Esto sí les es provechoso, pues el resultado es una vida consagrada a Dios y, finalmente, la vida eterna. El pago que da el pecado es la muerte, pero el don de Dios es vida eterna en unión con Cristo Jesús, nuestro Señor.» (Versión DHH).

«Pero ahora que han sido liberados del pecado y se han convertido en esclavos de Dios, el provecho que sacan los lleva a la santidad, y el resultado es la vida eterna. Porque la paga del pecado e muerte, mientras que el regalo de Dios es vida eterna en (por medio de) Cristo Jesús, nuestro Señor.» (Versión Int.)

Tomando las varias versiones, obtenemos lo siguiente: «Pero ahora que han sido liberados del pecado, han entrado al servicio de Dios (se han convertido en esclavos de Dios), el provecho que sacan los lleva a la santidad (esto sí les es provechoso, pues el resultado es una vida consagrada a Dios). El pago que da el pecado es la muerte, pero el don de Dios es vida eterna en unión (por medio) con Cristo Jesús, nuestro Señor.»

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