El cuadro clínico del alma

Por lo tanto queda excluida todo sistema de leyes para acercarnos a Dios y pretender ser salvos por su cumplimiento. Así, pues, el enfermo que está en terapia intensiva, debido a la enfermedad llamada “pecado”, no podrá salvarse ni siquiera por los “cables” de la ley que le puedan suministrar alguna esperanza. ¿Por qué  ningún hombre podrá ser justificado por la ley?

Porque cuando la ley  le fue dado puso en él una mayor carga de pecado (Romanos 5:20). Bien podemos decir que el pecado fue aumentado cuando apareció la ley. La ley despertó la conciencia  dormida acerca del pecado.

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De esta manera Pablo habla cuando se refiere que a través del  mandamiento el pecado llegó a ser extremadamente pecaminoso (Romanos 7:13). Pero además que fue la ley la que dio a conocer al pecado según Romanos 7:8.

Cuando el hombre enfermo quiere justificarse por las obras de la ley sigue confinado a una “cama” esperando el desenlace final. Quien se justifica por la ley apresura más rápido su muerte.

III. ES UN PACIENTE EN CONDICIÓN TERMINAL PERO CON UNA SOLA ESPERANZA PARA SANARSE

a. A través de la justicia de Dios vers. 21.

Si bien es cierto que la justicia de la ley no justifica a nadie, la justicia de Dios tiene la propiedad de justificar al hombre. Así, pues, la justicia de Dios llega a ser su propio tribunal donde el sentencia, más allá de lo que la ley estable como inalterable, su decisión acerca del destino final del pecador.

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Estamos en presencia de lo que se ha llamado una justicia justificadora, no una justicia condenatoria, como lo ha establecido la de la ley. La justicia de Dios es el último recurso que le queda al paciente terminal. Para él es la última esperanza después de haber pasado por todos los tratamientos y medicinas del hombre para curar su cáncer espiritual.

Por un lado debemos decir que si Dios es justo debe condenar al pecador. Esa verdad se revela de todo lo anterior expuesto en el sentido que no hay nada bueno en el hombre por el que Dios tenga la obligación de salvarlo o perdonarlo. Pero por otro lado, si Dios es justo también puede perdonar al pecador. E

so no es una contradicción. Esta es la diferencia entre lo que declara la ley frente al Dios justo,  pero también lleno de amor y misericordia para el pecador terminal.  Hay una justicia que salva.

b. A través de la justicia de Cristo vers. 22.

El pecado como una enfermedad del alma ha dejado a toda la humanidad en la más espantosa condición, quedando toda ella destituida de la gloria de Dios verss. 22, 23. ¿Puede pensar en un cuadro peor que este?

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Esto ha hecho que cada hombre esté perdido irremediablemente. Pero cuando al enfermo terminal por causa del pecado se le iba a quitar lo que le mantenía con señales de vida, apareció Cristo para levantarlo. Cuando su sentencia era ya condenatoria, apareció su única esperanza para ser sanado.

Mis amados, la justicia de Cristo es el acto mediante cual el Dios Padre  escogió a su Hijo Cristo como el único que pudo  cumplir con la norma divina  a través de sus méritos de su inmaculada vida, satisfaciendo así  la justicia de Dios y aplacando su ira contra el pecado.

De esta manera, la justificación es la declaración legal de que alguien es justo (aunque merezca el castigo eterno)  al momento cuando Dios aplica  al creyente la justicia de Cristo que  la adquiere a través de su fe puesta en el sacrificio de su muerte redentora. De esta manera el hombre no tendrá que morir eternamente.

Cristo es su única esperanza. Su fe en él lo salva de la muerte.

c. A través de la justificación de la gracia vers. 24.

Pablo va a decirnos más adelante que donde abundó el pecado sobre abundó la gracia (Romanos 5:20). Esta declaración es solemne, libertadora, jubilosa y llena de la más grata esperanza para el enfermo del alma, condenado por sus pecados.

La condición confinada del pecador es que no merece la salvación. Y el no merecer la salvación es lo que define a la gracia por medio de Cristo. Es por esto que ahora Dios   ofrece su salvación como un regalo a todos los que confíen en Jesucristo. Y es un regalo porque el precio de ella ya fue totalmente pagado cuando Cristo murió por todos nosotros.

Me gusta lo que el Dr. Vermont  McGee ha dicho sobre esto: “Un pecador salvado tiene tanto derecho de estar en el cielo como Cristo mismo, porque tiene todo el mérito y la justicia de Cristo”. Mis hermanos, esto se llama gracia. La gracia  significa que Dios hizo la propiciación perfecta a  través del sacrificio de  Jesucristo con las que satisfizo  las  justas demandas que él exige por causa de nuestros delitos. Solo así el enfermo del pecado quedó absuelto de él.

CONCLUSIÓN:

Un hombre muere y es trasladado al cielo. Por supuesto que encuentra a Pedro esperándole a la entrada y dice al hombre, «Así es como funciona. Tú necesitas 100 puntos para poder entrar en el cielo. Tú me vas a decir todas las buenas obras que hiciste, y yo te asignaré una cierta cantidad de puntos por cada cosa, dependiendo de qué tan buena fue.

Cuando acumules 100 puntos, entonces podrás entrar.» «OK», dice el hombre. «Pues estuve casado con la misma mujer por unos 50 años y nunca la engañé…ni en mi corazón.» «Magnífico», dice Pedro. «Eso sí que vale tres puntos». «¿Tres puntos?», pregunta el hombre. «Pues, también asistí a la iglesia toda mi vida y la sostuve con mis diezmos, ofrendas y servicio». «Maravilloso», dice Pedro. «Eso por cierto que tiene un valor de un punto».

«¡Un punto!», exclama el hombre. «Pues, ¿Qué te parece esto? Estuve trabajando entre los pobres de mi ciudad, dándoles de comer y ropa también». «Fantástico», dice Pedro. «Otros dos puntos a favor de tu cuenta». «¡Dos puntos!», grita el hombre. Si sigo así será solamente por la gracia de Dios que podré yo entrar al cielo». «¡BIENVENIDO!», dijo Pedro.

Mis hermanos, aunque esta es una ilustración nos queda claro de todo este texto expuesto que  somos  “justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús…”. Solo esta acción divina podrá curar al hombre enfermo del pecado.

© 2016, Julio Ruiz.

Acerca Julio Ruiz

Pastor en Virginia en los Estados Unidos, con 42 años de experiencia de los cuales 22 los dedicó en Venezuela, su país de origen. Otros 9 años los dedicó a pastorear en Vancouver, Canadá y los últimos 9 años en Columbia Baptist Church en su ministerio hispano, donde estuvo hasta agosto del (2015). A partir de octubre del mismo año (2015) comenzó una nueva obra que llegó a constituirse en iglesia el 22 de mayo de 2016 bajo el nombre de Iglesia Bautista Ambiente de Gracia en la ciudad de Burke, Virginia. El pastor Julio es Licenciado en Teología y ha estudiado algunas cursos para su maestría en Canadá. Además de haber sido presidente de la convención bautista venezolana en tres ocasiones, también fue profesor del seminario teológico bautista. El pastor Julio por espacio de unos 18 años publica sus sermones y artículos por estos medios. Es casado con Carmen Almera Ruiz y tiene tres hijas y una nieta: Laura, Oly, Sara e Isabella. Si usted quiere comunicarse con el pastor Julio, llámelo al (571) 251-6590.

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Un comentario

  1. Excelente msje pastor Julio, gracias por su dedicacion y tiempo,Dios lo siga ministrando muchos años

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