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El Llamamiento

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Yo sé que todos aquí estamos orando que venga un avivamiento a este mundo. Se que todos estamos bien contentos del crecimiento de esta obra, y muchos trabajamos fuertemente para seguir engrandeciendo el Reino de Dios aquí en la tierra. Después de todo ese es nuestro llamado y obligación.

En el día de hoy quiero hablarles acerca de esto mismo. Quiero discutir el llamamiento y la condición que existe. Si, lo oyeron bien, existe una condición al llamamiento. Busquemos en la Palabra de Dios para encontrar de los que le hablo.

Ezequiel 2:1-8Me dijo: Hijo de hombre, ponte sobre tus pies, y hablaré contigo. 2 Y luego que me habló, entró el Espíritu en mí y me afirmó sobre mis pies, y oí al que me hablaba. 3 Y me dijo: Hijo de hombre, yo te envío a los hijos de Israel, a gentes rebeldes que se rebelaron contra mí; ellos y sus padres se han rebelado contra mí hasta este mismo día. 4 Yo, pues, te envío a hijos de duro rostro y de empedernido corazón; y les dirás: Así ha dicho Jehová el Señor. 5 Acaso ellos escuchen; pero si no escucharen, porque son una casa rebelde, siempre conocerán que hubo profeta entre ellos. 6 Y tú, hijo de hombre, no les temas, ni tengas miedo de sus palabras, aunque te hallas entre zarzas y espinos, y moras con escorpiones; no tengas miedo de sus palabras, ni temas delante de ellos, porque son casa rebelde. 7 Les hablarás, pues, mis palabras, escuchen o dejen de escuchar; porque son muy rebeldes. 8 Mas tú, hijo de hombre, oye lo que yo te hablo; no seas rebelde como la casa rebelde; abre tu boca, y come lo que yo te doy.

Como les dije, el llamamiento tiene una condición, y es lo primero que vemos al leer estos versículos.

Aquí vemos que cuando Dios llamo a Ezequiel, el inmediatamente se puso en pie. Esto es de suma importancia y es la condición del llamamiento.

Lo que sucede en muchas ocasiones es que Dios nos ha llamado y le hemos respondido, pero no le hemos respondido efectivamente, no nos hemos puesto en pie. Dejamos que circunstancias o excusas nos detengan de recibir la bendición de ser llamados por Dios.

Hermanos, si nos ponemos analizar bien las cosas nos podemos dar cuenta que el servir a Dios es un privilegio. Piensen en esto; Dios pudo mandar a sus ángeles que ministraran su palabra. Él puede hacer que su palabra sea escuchada por todo el mundo a la misma vez, pero no lo hace así. Él nos escogió a nosotros, seres imperfectos, pecadores, para que seamos nosotros los que edifiquemos Su reino. Les pregunto: ¿No es esto un privilegio?

Yo no sé lo que todos aquí piensen, pero esto es sin duda el mayor privilegio que tenemos nosotros. Tal como el escogió a Ezequiel, también Él nos ha escogido a nosotros. Leemos que Ezequiel se puso en pie y en ese instante algo grandioso ocurrió, Dios le hablo en su Espíritu.

Así mismo es, cuando nos ponemos en pie, Dios nos llena de su Santo Espíritu y empezamos a escuchar su voz. En el caso de Ezequiel, Dios le hablo y le dijo que Él lo enviaba a los hijos de Israel que se habían rebelado en contra suya. Estas palabras son tan fuertes en el día de hoy como en ese entonces.

El mundo se ha rebelado en contra de Dios. Como les dije la semana pasada, el mundo esta siendo engañado por doctrinas falsas, porque esta buscando la solución por manos del hombre. Pero nosotros conocemos la verdad. Conocemos la verdad, hemos escuchado la voz de Dios, pero en muchas ocasiones no nos hemos puesto en pie.

Queremos que Dios mande un avivamiento, queremos que Dios nos mande bendiciones, pero preferimos que sea otro el que haga el trabajo. Sabemos que Dios nos ha llamado, pero no nos hemos dado cuenta del privilegio tan grande que eso representa.

Aquí, como en muchas iglesias en todo el mundo, en muchas ocasiones nosotros nos emocionamos y damos voces diciendo cosas como: AMEN o ALELUYA, o quizás aplaudimos y en muchas ocasiones hacemos los dos, ¿verdad? Bueno, déjenme decirle que eso mismo es lo que Dios estaba haciendo en este instante con Ezequiel. ¿Como así? Dios le dijo a Ezequiel que llevara Su mensaje a ese pueblo que había endurecido su corazón, Dios le dijo:

Ezequiel 2:4-5Así ha dicho Jehová el Señor. Acaso ellos escuchen; pero si no escucharen, porque son una casa rebelde, siempre conocerán que hubo profeta entre ellos.

En otras palabras, Dios esta exaltando a Ezequiel a que continuara llevando Su palabra. Al igual que aquí damos voces diciendo AMEN, ALELUYA, palabras que exaltan al predicador, Dios hace lo mismo con nosotros.

Cuando nosotros nos ponemos en pie, cuando dejamos que el Espíritu Santo obre en nosotros, Dios esta diciendo, AMEN, ALELUYA!! ¿No esto acaso el privilegio mas grande en el mundo? Imaginasen eso, nuestro Padre orgulloso de nosotros. A eso yo doy voces diciendo AMEN!!! ALELUYA!!!!

Ezequiel 2:6Y tú, hijo de hombre, no les temas, ni tengas miedo de sus palabras, aunque te hallas entre zarzas y espinos, y moras con escorpiones; no tengas miedo de sus palabras, ni temas delante de ellos, porque son casa rebelde.

Dios nos esta diciendo, “lleven mi Palabra a esos duros de corazón; lleven mi palabra a todos; prediquen y no se preocupen por nada; témanle a nada.” No importa si escuchan o no, lo importante es que ellos sepan “que hubo profeta entre ellos.” En otras palabras, sabrán que el Reino de Dios todavía esta a su alcance.

Esto en si es el mensaje principal, el mundo tiene que saber que todavía el Reino de Dios esta a su alcance.

Porque déjenme decirles que existen muchas personas en el mundo que piensan que no pueden ser salvadas. Existen muchas personas en el mundo que piensan que han hecho cosas tan malas que no pueden ser perdonados, que nunca podrán entrar en el Reino de Dios.

Pero todo esto lo reprendemos en el nombre de Jesús. El mundo tiene que saber que Dios esta presente y dispuesto a perdonar nuestras ofensas y derramar su gracia sobre nosotros.

Ezequiel 2:8Mas tú, hijo de hombre, oye lo que yo te hablo; no seas rebelde como la casa rebelde; abre tu boca, y come lo que yo te doy.

Él nos esta diciendo que tenemos que escuchar lo que Él nos dice. Tememos que estar dispuesto a ponernos en pie, dispuestos ha aceptar la responsabilidad, y listos para recibir las bendiciones. Tenemos que estar listos para pararnos, tenemos que dejar que el Espíritu Santo obre por nosotros. Tenemos que abrir nuestras bocas y dejar que Él nos de su Palabra a comer. Tenemos que abrir nuestras bocas y predicar la Palabra de Dios.

Para concluir. Dios nos llamo, Dios nos escogió. Él nos da de comer Su Palabra, nos bendice con Su Santo Espíritu, nos exalta a que prediquemos Su palabra. Tenemos que pararnos, tenemos que oír Su voz.

Tenemos que dejarle saber al mundo que el Reino de Dios todavía esta a su alcance. Que Dios es un Dios de justicia, un Dios de amor. Que Él esta dispuesto a perdonar nuestros pecados, no importa cuan grande o cuan chico. Él esta dispuesto a limpiarnos y darnos una vida nueva, y aun mas, Él nos a dado la salvación a través de su hijo Jesucristo. Él ha hecho tanto por nosotros, lo menos que podemos hacer es ponernos en pie.

© 2000. José R. Hernández. Todos los derechos reservados.

Acerca Jose Hernandez

Obispo José R. Hernández; educación cristiana: Maestría en Teología. El Obispo Hernández y su esposa nacieron en Cuba, y son ciudadanos de los Estados Unidos de América. El Obispo Hernández y su esposa conocieron a Jesucristo en el año 1994, se integraron a una iglesia cristiana, y fueron bautizados. En el año 1999 fundaron el ministerio El Nuevo Pacto e iniciaron la obra del Señor.

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Un comentario

  1. Gracias por este sermón, me hizo reflexionar. Dios siga bendiciendo a sus ciervos para que lleven su Palabra hasta lo más lejano, y sepan que el Reino de Dios está a su alcance. Dios le bendiga.

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