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Poseyendo mis bendiciones

Predicas Cristianas… Predicaciones Cristianas

Texto: Efesios 1: 3-14

Introducción:

Creo que este es un tiempo en que Dios nos quiere elevar de nivel, y así poder entrar en las cosas nuevas que Él preparo para cada uno de nosotros, pero para que eso sea posible, será necesario romper con todo aquello que nos limita en nuestra mente, estructuras mentales, paradigmas, pensamientos, fortalezas mentales causantes por la falta de cambio.

1. Somos lo que creemos

Los paradigmas para los creyentes son aquellas estructuras mentales firmes, resistentes al cambio y casi siempre negativas, que gradualmente reducen la visión, la esperanza y la Fe, los paradigmas están formados por pensamientos que se aglutinan en conceptos y van dando forma a nuestra manera de pensar, para culminar afectando directamente nuestra conducta.

El peligro radica en el hecho que una vez que una persona recibe un paradigma, pasa a almacenarlo en su memoria y no vuelve a cuestionarlo más; lo acepta como la verdad definitiva, sin percatarse que en realidad se ha convertido en un esclavo del paradigma, en otras palabras, los paradigmas vienen a ser bloqueos mentales más sólidos que una pared de concreto armado, que nos separan de las bendiciones que Dios desea otorgarnos.

He conocido personas que no aceptan la sanidad divina, porque les enseñaron que Dios ya no sana hoy, recibieron la enseñanza, la guardaron en su corazón y la hicieron suya, y cuando llega la enfermedad, acuden al médico y buscan alivio por todos los medios naturales disponibles, sin embargo, sus paradigmas les impiden esperar un milagro de sanidad, les prohíben literalmente creer a Dios por una intervención divina.

Los paradigmas son ideas que nos impiden cambiar, nos impiden creer y esperar recibir bendiciones de parte de Dios, son estructuras intelectuales y emocionales que nos adhieren a la realidad presente, la necesidad de renovar continuamente nuestro entendimiento a través de La Palabra de Dios, se hace imprescindible, si es que hemos de avanzar.

El ser humano prefiere quedarse a vivir en un territorio conocido, aunque este en realidad sea una prisión, con tal de evitarse el sufrimiento que significa el cambio, como lo explica un famosísimo teólogo, (Myles Munroe) Si queremos identificar los paradigmas que nos dominan, basta con revisar nuestra reacción cuando somos desafiados a creer en Dios.

Cuando La Palabra de Dios, una prédica o un amigo se acerca y nos invita a estirar nuestra Fe, a creerle a Dios por algo mayor de lo que estamos acostumbrados a creer, solemos ventilar todas las excusas, frustraciones y paradigmas que hemos memorizado, en este sentido, los paradigmas pueden funcionar como una especie de mecanismo de defensa, el creyente necesita una transformación integral, una que incluya la renovación del entendimiento por medio de la palabra.

(Romanos 14:5) dice: Cada uno esté plenamente convencido en su propia mente. Cuando estemos convencidos en nuestra mente, estaremos convertidos en nuestra acciones, digamos que, cuando estemos convencidos en nuestra mente que Dios quiere que ganemos, y entonces estaremos dando abundantes frutos.

Dios te ha puesto en la tierra para dar ininterrumpidamente frutos y te ha convertido en una persona imparable en el plano espiritual, pero como dijo Pablo, debemos estar plenamente convencidos de que vamos a llegar, por eso (Jeremías 31:33) dice: Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo.

Que nos enseña este versículo: 1° Soy parte del pacto: Si tengo su palabra en mi mente y corazón, soy parte de este pacto, y si tengo el pacto, tengo una promesa y si tengo una promesa, tengo una realidad y si tengo una realidad, tengo un futuro asegurado. 2° El es mi Dios: Mi mente en su palabra me acerca a Dios, y acercarme a Dios me hace ver que es un padre y cuando lo tomo como padre paso a ser su hijo y si soy su hijo, tengo herencia.

Tener Su mente, es tener su palabra, es tener un pacto, es tener una promesa, es tener una realidad, esa realidad es que tengo un padre, ese Padre me hace hijo, y como Hijo tengo absolutamente todo, siempre que su mente sea mi mente, tendré éxito en esta tierra, el desafío que Dios nos presenta hoy es, que empieces a mirar, no con tus ojos, sino con una mente conectada a Dios.

Que mires tu servicio, tu vida espiritual, tu persona con una mente transformada por Dios, en esto entendemos la palabra de (Efesios 4:23) que dice: Renueven el espíritu de la mente. Como ve Dios a tu mente, como un espíritu, que dice la Biblia: Que tenemos el Espíritu mayor de todos los espíritus ¿Qué quiere decir esto? Que es fundamental para una vida de victoria, que el Espíritu Santo domine el espíritu de tu mente, para que esta herramienta comience a funcionar a tu favor y no en tu contra.

Este es nuestro tiempo, el tiempo de limpiar nuestra mente para ver a Dios como nunca antes, no importa lo que digan de la mente, hoy te digo que la mente es tu herramienta para tu desarrollo correcto, quiero profetizarte:

En este día nuestra vida cambiará su curso, pegará un giro y tendremos nuevamente una conexión con la mente de Dios, si te atreves hoy a romper con toda estructura mental.

2. El desaliento no es el punto final

Estos son tiempos donde hay mucha gente desalentada, desanimada, por eso quiero decirles, debemos salir del desaliento, el dolor que se puede sentir por distintas situaciones vividas o que estás viviendo, deben dejar de desalentarte, siempre la última palabra la tiene Dios, si Dios dice vas a salir, vas a salir, el desaliento es un gran motivador de la esterilidad, cuando esta sensación de desaliento toma control de nuestros sentidos, de nuestra vida espiritual, el resultado final es la esterilidad.

La solución para muchas cosas que queremos radica en poder ordenar las prioridades, en esto fallamos muchos de nosotros y esto es fundamental para no caer en la esterilidad y para una vida espiritual eficaz y una vida natural de éxito, cuando nosotros no ordenamos las prioridades, el desaliento se manifiesta en nosotros.

Ahora bien, Dios también se vale del desaliento para poder traer un desarrollo personal a cada uno de nosotros, para moldear el carácter, para traer madurez, Dios sabe de qué cosas usted y yo tenemos necesidad, recuerden el ejemplo de Elías en (1 de Reyes 17:6) donde los cuervos le traía pan y carne por la mañana y por la tarde, Dios sabe de lo que tenemos necesidad, por eso Dios es Dios, proveedor por naturaleza. Quiero nombrar algunos puntos que les pueden servir para levantar el ánimo, en medio del desaliento:

1° Los desalientos son solo demoras: Debemos entender que recibir un golpe, no significa el final de la pelea, lo que no podemos disfrutar hoy, posiblemente será nuestra mayor victoria mañana, comencemos a ver al desaliento como una demora y no como que todo se término.

2° Los desalientos sirven para aprender: En muchas ocasiones podemos aprender de los sinsabores que nos tocan vivir, debemos usar el desaliento como un instrumento de enseñanza practica para la vida, muchas cosas malas que vivimos, al final del camino terminan siendo buenas, por eso utilicemos el desaliento para aprender.

3° Los desalientos a veces nos sirve para bajar un cambio: Hay momentos que andamos tan acelerados, que cuando algo no nos salió bien y aparece el desanimo, podemos utilizarlos para analizar las cosas que estamos haciendo, en muchas ocasiones bajar un cambio es bueno para nuestra salud mental.

Acerca Daniel Tomas

Mi nombre es Daniel Tomas y hace más de 35 años sirvo al Señor. He asumido el compromiso de serle fiel cada día de mi vida y de sembrar mi corazón y ministerio en Su presencia y así llevar mucho fruto. Junto con toda mi familia en enero del año 1994 vinimos a Bariloche a servir en la Iglesia Catedral Familiar, de la Unión de las Asambleas de Dios, ministerio el cual amamos y donde Dios nos trajo para así alcanzar Su sueño, que es ver a esta ciudad y pueblos aledaños rendidos a los pies de Jesús.

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