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¿En quién tiene puesta tu Esperanza?

Predicas Cristianas… Predicaciones Cristianas

Y ahora, Señor, ¿qué esperaré? Mi esperanza está en ti.” (Salmos 39:7)

Introducción.

No sabemos las circunstancias específicas que envolvían al rey David cuando escribió este precioso salmo. Pero parece que atravesaba un momento de crisis significativa. Algunos comentaristas bíblicos estiman que sufría una severa enfermedad o enfrentaba la crisis de la rebelión de su hijo Absalón en contra de él.

I. El sufrimiento del salmista.

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Lo primero que revela este hombre en su salmo, es el compromiso personal que hizo de no quejarse ante otras personas de cómo Dios lo trataba. Cuando uno sufre, es fácil pecar con la boca por enojarse o criticar a otros y aun a Dios. David tenía razones para quejarse. Era el rey ungido de Israel, sin embargo tuvo que esperar muchos años antes de asumir el trono. Luego uno de sus hijos trató de matarlo para ser rey en su lugar.

Todos nos quejamos por conflictos en la familia, la carencia de trabajo, el poco dinero que entra al hogar, las enfermedades que nos tocan, por las diferentes situaciones que se presentan en la vida.

Podemos tener infinidades de razones para quejarnos, pero quejarnos ante otras personas que no creen en Dios no es correcto y máxime cuando esas personas necesitan conocer a Cristo. Esas quejas pueden hacerles pensar que Dios no tiene control sobre nosotros, que no vale la pena confiar en un Dios que no se interesa en ayudarnos. Incluso pudieran pensar que culpamos a Dios de nuestros problemas.

II. El salmista se presenta ante Dios.

¿Que hizo David ante la crisis? ÉL nos cuenta en este salmo que trató de guardar silencio; él dice “Enmudecí con silencio, me callé aun respecto de lo bueno” (Salmo 39:2). Pero la situación era tan tensa y la crisis tan desesperante que prefirió ir directamente con sus preguntas e inquietudes a Dios.

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David quería entender porque estaba sufriendo y cuál sería su futuro. Quería saber cuánto tiempo duraría la pesadilla por la que atravesaba. Pero así como nos pasa a la mayoría, en la medida que presentó sus preocupaciones a Dios, logró entender que la vida es tan breve, que no vale la pena afanarse por acumular riquezas, porque finalmente no sabremos quién se quedará con ellas (Salmo 39:5,6); que lo que más importa es entender la vida desde la perspectiva de Dios.

Es irónico que la gente pase tanto tiempo asegurando su vida en la tierra y muy poco o nada en donde pasará la eternidad. David se dio cuenta de que las sorprendentes riquezas y las tareas terrenales que nos llevan tanto tiempo alcanzar, no tienen ningún valor en la eternidad. Desnudo vinimos y desnudo nos iremos a la eternidad.

Encontrándose al borde de la muerte, Alejandro Magno convocó a sus generales y les comunicó sus tres últimos deseos:

  1. Que su ataúd fuese llevado en hombros y transportado por los propios médicos de la época.
  2. Que los tesoros que había conquistado (plata, oro y piedras preciosas), fueran esparcidos por el camino hasta su tumba.
  3. Que sus manos quedaran balanceándose en el aire, fuera del ataúd, y a la vista de todos.

Uno de sus generales, asombrado por tan insólitos deseos, le preguntó…  ¿Cuáles eran sus razones? Alejandro le explicó:

  1. Quiero que los más eminentes médicos carguen mi ataúd para así mostrar que ellos no tienen ante la muerte el poder de curar.
  2. Quiero que el suelo sea cubierto por mis tesoros para que todos puedan ver que los bienes materiales aquí conquistados, aquí permanecen.
  3. Quiero que mis manos se balanceen al viento, para que las personas puedan ver  que vinimos con las manos vacías, y con las manos vacías partimos.

El Señor Jesucristo nos advirtió “No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan, sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.” (Mateo 6:19-21).

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III. La fe del salmista.

Me anima saber que han existido hombres y mujeres que a pesar de las duras batallas de la vida, de las preguntas sin respuestas, de las noches sin lunas y de los días sin sol, jamás han renunciado a su fe en el Dios verdadero. Su confianza en el Señor ha permanecido a pesar de las duras batallas de la vida.

David es uno de esos hombres que emergen del anonimato. Es un paladín de la fe y un heraldo de la esperanza. Y en medio de su conflicto él levanta su voz para declarar “Y ahora, Señor, ¿qué esperaré? Mi única esperanza está en Ti.” Otras versiones lo traducen: “Así que, Señor, ¿qué esperanza me queda? ¡Tú y sólo tú eres mi esperanza!” (Salmos 39:7 PDT).

En el Salmos 62:5 NVI decía David: “Sólo en Dios halla descanso mi alma; de él viene mi esperanza.”

Y en el Salmo 71:5 dice: “Porque tú, oh Señor Jehová, eres mi esperanza, Seguridad mía desde mi juventud.”

Algunos de los seguidores de Jesús comenzaron a darle la espalda porque el Señor los confrontaba con la palabra que les enseñaba y predicaba. “Volteándose a sus discípulos Jesús les dijo: ¿Queréis acaso iros también vosotros? Le respondió Simón Pedro: Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna.” (Juan 6:67, 68).

APLICACIÓN GENERAL

La experiencia de David me llevó a pensar que hay mucha gente con preguntas sin respuestas, que atraviesan por crisis y momentos difíciles al igual que el rey David. Que sufren las consecuencias de sus propios pecados, pero que en Dios hay esperanza de una nueva experiencia.

Se perdió el trabajo. El carro lo chocaron. El banco no aprueba el crédito. La casa se está perdiendo. La enfermedad llegó sin previo aviso. El matrimonio está en ruinas. El hijo pierde los estudios y está en la droga. El hogar es un puro infierno porque no hay comprensión entre sus miembros. Se murió un ser querido.  El sueño americano se ha convertido en una pesadilla. El negocio no prospera.

Y la pregunta surge ¿Y ahora qué hago? ¿Y ahora en quién me apoyo? ¿Y ahora a dónde voy? ¿Y ahora, quien me ayuda? ¿Y ahora cómo resuelvo esta situación?  ¿Y ahora en quien pongo mi esperanza?

Tal vez te decepcionó un amigo/a, esperabas de él o ella una actitud diferente, sin embargo te sientes traicionado/a. Pusiste tu esperanza en este u otro especialista, sin embargo al final te dijo que nada podría hacer por ti. Te casaste con la ilusión de vivir feliz para toda la vida, sin embargo la experiencia ha sido estresante. Es como que todo lo que ocurre a tu alrededor te roba la fe, la esperanza y el amor.

Pero tengo para ti una excelente noticia. La biblia nos habla de una esperanza que…

  • No es simplemente una ilusión temporaria o un buen deseo.
  • No es producto ni del temperamento, ni de los sentimientos, ni de la lógica humana.
  • No está condicionada a las circunstancias u otras posibilidades humanas.
  • No depende de lo que posee el hombre, ni de lo que sea capaz de hacer por sí mismo, o de lo que otro pueda hacer por él.
  • No está sostenida sobre confesiones o declaraciones positivas.

La biblia nos habla de una esperanza que es una firme ancla para el alma en momentos de crisis (Hebreos 6:18-19), porque el Señor mismo es la esperanza de los que creen en Él (1 Timoteo 1:1), por lo tanto Cristo en la vida del cristiano, es su esperanza de gloria (Colosenses 1:27).

La esperanza de la que habla la biblia tiene su fundamento sólido en la fidelidad de Dios a sus pactos. Él cumple lo que promete. Por lo tanto él no defrauda a los que esperan y confían en él. El mensaje que trajo Cristo a la humanidad es un mensaje de luz y esperanza, que fortalece al débil, que sana heridas y restaura corazones destrozados.

  • El apóstol Pablo califica esta esperanza como una «buena esperanza» (2 Tesalonicenses 2:16) y como una «bendita esperanza» (Tito 2:13).
  • El apóstol Pedro nos habla de esta esperanza como una «esperanza viva» (1 Pedro 1:3), porque está garantizada en el Cristo resucitado.
  • El escritor de la epístola a los hebreos evalúa esta esperanza como «una mejor esperanza» en Cristo. (Hebreos 7:19), porque por medio del sacrificio de Cristo en la cruz del Calvario, recibimos el perdón de nuestros pecados.

APLICACIÓN DE LA REFLEXIÓN.

La pregunta es recurrente ¿En quién tienes puesta tu esperanza?

Llamado a Salvación. ¿Por qué no revives tu esperanza y la reenfocas en Cristo? ¿Por qué no le permites a Dios que intervenga en tu vida y en tus planes?

Llamado a restauración. Tal vez necesites reencontrarte con Cristo y sacarle provecho a tu vida, porque las producen esperanza.

© David N. Zamora

Acerca Pastor David N. Zamora

Ministro Ordenado de las Asambleas de Dios, Pastor Principal de la Iglesia Misionera, A.D.,Inc., Tampa, Florida, EUA.
Siendo muy joven comienza a servir al Señor en la Iglesia Evangélica Pentecostal de Cuba (Asambleas de Dios), de Las Tunas, donde se desempeña como maestro bíblico desde el año 1978.
Su intensa y activa labor Pastoral en Cuba comienza en Enero de 1991. En abril de 1996 se gradúa de Bachiller en Teología y Biblia, por los Estudios Dirigidos de Superación Bíblica (EDISUB) de las Asambleas de Dios en Cuba. Y concluye en el 2008 el currículo de estudios de la Licenciatura en Teología y Biblia del ISUM Internacional de las Asambleas de Dios.
El Pastor Zamora lleva 39 años de casado con su esposa Raquel González. De esta unión matrimonial nacieron dos hijos: Merlyn David y Otoniel Zamora, quienes se desempeñan activamente, como Ministros de Música y Predicadores del evangelio de Jesucristo.
http://www.ministeriodavidzamora.com/Biografia.html

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Un comentario

  1. MARIANA Barverena

    Muy bonita la palabra que el señor derrame abundante bendiciones sobre su vida y sobre su familia MARIANA

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