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Santos y santurrones

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El hombre cabal que se esmera por conducirse, sin hipocresía, por los caminos rectos; suele decirse que “es un santo” aun cuando sabemos que por nuestros propios medios no lo somos. En cambio a aquel otro que fingiendo cualidades o sentimientos nobles quiere aparentar ser perfecto, frecuentemente decimos “es un santurrón”.

Juan 1:11-13

1:11 A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron.

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1:12 Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;

1:13 los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.

Nadie que no sea hijo de Dios podría ser santo, por más que haciendo buenas obras pretenda serlo. Partimos del punto que nadie es perfecto y mucho menos está exento de cometer errores, por lo que por nuestra propia sabiduría no podríamos ser santos.

Por otra parte, si se es hijo de Dios necesariamente se es santo; por cuanto Dios es santo, sus hijos han de ser santos. La santidad se empieza desde el mimo momento que se recibe y se cree en Cristo quien, por sus méritos y por su gracia, nos da potestad de ser hechos hijos de Dios y como santo y justo que es nos ha santificado y justificado.

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Mateo 5:48Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.

El señor Jesucristo nos manda, en este versículo a buscar la perfección de nuestro padre celestial, que es perfecto, santo y justo.

Hebreos 12:14 – Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.

La santidad no significa, en modo alguno, una seriedad inconmovible que, confundiéndola con la paz, no podamos ni dedicar una sonrisa siquiera, permaneciendo serios e insensibles. Porque, hipócritamente y fingiendo una paz que no existe, podríamos caer en la amargura que tanto daño nos hace y le hace a los demás, convirtiéndonos en unos santurrones en vez de santos.

¿Quiénes son los santurrones?

Según la Real Academia Española un santurrón es alguien:

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  1. Exagerado en los actos de devoción.
  2. Gazmoño, hipócrita que aparenta ser devoto.

Estudiemos lo que dice el versículo 15 del mismo capítulo de los Hebreos.

Hebreos 12:15 – Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados.

Las raíces de amargura se arrastran por algún percance fatal que hayamos tenido en la vida sin que todavía podamos superar, pero éstas también brotan cuando nos creemos por encima de los demás dejando a un lado la nobleza y la humildad mediante las cuales hemos de buscar parecernos a Cristo.

Los santurrones desde abajo pueden contaminar la congregación creando un ambiente de hipocresía en la iglesia, pero cuando estos escalan a niveles de púlpitos, pueden ser extremadamente peligrosos y perjudiciales.

Una vez que el santurrón toma posesión de la ministración, comienza con las prohibiciones exageradas y la manipulación. No corrige a los jóvenes, sino que los acecha, los ofende y los hace sentirse extraños en la congregación. Impone leyes sobre la vestimenta de las hermanas y hermanos, obligándolos a vestirse prácticamente como él desea.

Y no estoy justificando a alguien que vista extravagante o muy elegante en este aspecto en particular, porque es bien sabido que en la medida que vamos madurando en el Señor, al mismo tiempo comprendemos que muchas de las cosas que antes predominaron han de quedar en el camino de la perfección, sino me refiero esencialmente a cuando se le impone a los caballeros vestir determinadas ropas que no necesariamente tienen que usarlas para venir a adorar al Señor, por muy elegantes que sean.

También, por ejemplo, cuando a las damas se les exige llevar el cabello largo, o faldas hasta los tobillos, o la prohibición del uso de pantalones moderados, entre otras cosas; porque sabemos que los santurrones manipuladores exploran y manipulan en muchas áreas.

Aparentan enseñar sobre las relaciones de hogar, y terminan controlando y normando las reglas de conductas de ese mismo hogar con procedimientos suyos que en la inmensa mayoría de los casos no tienen nada que ver con la palabra de Dios.

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En muchas ocasiones, se toman la libertad de elegir las parejas de los jóvenes de la congregación argumentando la típica frase “el Señor ha puesto en mi corazón…”

Una iglesia manipulada por santurrón -las cuales existen y todos lo sabemos- se convierte irremediablemente en una secta; por cuanto se dictan leyes propias de hombres y se insiste en el cumplimiento de éstas. Los miembros de la congregación dejan de ser siervos de Cristo para pasar a ser siervos del santurrón.

Sólo Cristo nos justifica y por él somos santos:

Romanos 3:23-26

3:23 por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios,

3:24 siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús,

3:25 a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados,

3:26 con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús.

Cualquier hermano, no necesariamente un ministro, puede hablarnos y alentarnos a permanecer en la santidad en la que todos debemos perseverar poniendo como meta a Jesucristo mismo, ilustrándonos mediante la Palabra de Dios; es justo que le escuchemos.

Pero si este mismo hermano constantemente se está poniendo él como ejemplo y comienza a dictar reglamentos que en ningún modo encontramos en las Sagradas Escrituras, no resultaría difícil identificarlo como un santurrón. Si lo hace desde un púlpito, entonces ya sabemos que nos encontramos en medio de una secta.

CONCLUYENDO podemos decir que:

Los hermanos que perseveran en santidad son seguidores de Jesucristo; alegres, joviales, amorosos y bondadosos. Compartidores, y enemigos de la envidia y de la murmuración; y si han de gloriarse, lo hacen en el Señor.

I Corintios 1:30-31.

1:30 Mas por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención;

1:31 para que, como está escrito: El que se gloría, gloríese en el Señor.

Los santurrones dicen ser seguidores de Cristo, pero en realidad se alejan de él. Suelen hacer sus oraciones en público.

Mateo 6:5Y cuando ores, no seas como los hipócritas; porque ellos aman orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos por los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa.

No son alegres y mucho menos compartidores, suelen infundir amargura y contaminar a la congregación. Si los reconoces… aléjate de ellos.

© Antonio J. Fernández. Todos los derechos reservados.

Acerca Antonio J. Fernández

Mi nombre es Antonio Fernandez, soy profesor universitario de matemática, y hace más de 20 años que sirvo al Señor. Mi esposa y yo asumimos el compromiso de serle fiel cada día de nuestras vidas, y de predicar Su palabra para cumplir con la misión que Él nos entrego.

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2 comentarios

  1. LA BIBLIA DICE EL HOMBRE VISTA COMO HOMBRE Y LA MUJER COMO MUJER

  2. Bendiciones Pastor sus sermones nos enriquecen espiritualmene y usted está lleno del Espiritu Santo.

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