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¡Cuida tu corazón! Parte 1

Predicas Cristianas… Predicaciones Cristianas

Base bíblica

11 Pero no quisieron escuchar, antes volvieron la espalda, y taparon sus oídos para no oír;12 y pusieron su corazón como diamante, para no oír la ley ni las palabras que Jehová de los ejércitos enviaba por su Espíritu, por medio de los profetas primeros; vino, por tanto, gran enojo de parte de Jehová de los ejércitos.13 Y aconteció que así como él clamó, y no escucharon, también ellos clamaron, y yo no escuché, dice Jehová de los ejércitos;14 sino que los esparcí con torbellino por todas las naciones que ellos no conocían, y la tierra fue desolada tras ellos, sin quedar quien fuese ni viniese; pues convirtieron en desierto la tierra deseableZacarías. 7:11-14

INTRODUCCIÓN  Y ANTECEDENTES:

Los resultados de seguir malos modelos liderazgo se reflejan en el libro del profeta Zacarías. De la manera que un modelo se establece, también se establecen los hábitos y costumbres adquiridas, que se abrigan en el corazón esto, al final se convierte en una cultura, parámetros que se convierten también en una medida a imitar.

“El liderazgo establece los parámetros, ya se trate de una organización, un negocio, una iglesia, o una familia. Mientras más alto estén los parámetros, más eficaz será el liderazgo” (Maxwell, 2002, pág. 54)

Es obvio que Maxwell se está refiriendo a un buen liderazgo, sin embargo, sea bueno o malo, el parámetro será la media a alcanzar, en el caso del pueblo de Dios, el profeta Zacarías establece las consecuencias de seguir malos líderes y abrazar parámetros erróneos.

Tanto el capítulo 7, como el capítulo 8 del libro de Zacarías, nos muestran los resultados de la obediencia y desobediencia a Dios.

  • Desobediencia causa de cautiverio. (Zacarías 7:8-14)
  • Obediencia cusa de bendición.  (Zacarías 8:9-13)

DESOBEDIENCIA CAUSA DE CAUTIVERIO.

LAS CONSECUENCIAS DE OLVIDAR EL CONSEJO DE DIOS.

La raíz del problema del cautiverio tuvo una razón. Olvidar el consejo de Dios, que en consecuencia los llevaría a Idolatría.

Al hombre, por naturaleza carnal le cuesta leer la escritura, y mucho más orar, aquellos que no leen la palabra de Dios y no oran, difícilmente podrán escuchar la voz de Dios, escuchar la voz de Dios en estos tiempos cuesta mucho, y pocos tienen el hábito de estar en secreto con Dios.  En el libro de  titulado: La batalla de cada hombre, se narra la historia de Fred, un hombre que asistía a la Iglesia, tenía una buen desarrollo laboral en el área de las ventas, pero con todo ello, aún se sentía lejos de la meta de agradar a Dios, de sentirse seguro en los momentos en que un “cristiano” debe estarlo.

“Mi vida de oración era muy endeble. En cierta ocasión mi hijo enfermó y tuvimos que correr con él a la sala de emergencia. ¿Me apresuré a orar en ese momento? No. Lo único que pude hacer fue apresurar a otros para que oraran por mí. ¿Llamaste al pastor para que ore? Le pregunté a Brenda (esposa) ¿Llamaste a Ron? ¿Llamaste a Red para que ore? A causa de mi pecado no tenía fe en mis oraciones.” (Arterburn & Stoeker, 2003, pág. 28)

El profeta Zacarías, menciona que aquel no escucha la voz de Dios, termina prestando oído a la voz de falsos profetas.

Base bíblica

2 Porque los terafines han dado vanos oráculos, y los adivinos han visto mentira, han hablado sueños vanos, y vano es su consuelo; por lo cual el pueblo vaga como ovejas, y sufre porque no tiene pastor. Zacarías 10:2

Nada puede dar mayor seguridad al hombre para avanzar confiado en sus metas y proyectos, que ir respaldado del consejo de Dios, escuchar su voz deberá ser nuestro parámetro, nuestra media, para que en consecuencia, toda obra de nuestras manos prospere.

En el libro de Zacarías encontramos las palabras claves para que nuestros proyectos y esfuerzos alcancen el éxito; esto sucederá cuando tengamos la disciplina de escuchar su voz, caminar en el tiempo de Dios, y darle le gloria correspondiente a su nombre.

Base Bíblica

9 Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Esfuércense vuestras manos, los que oís en estos días estas palabras de la boca de los profetas, desde el día que se echó el cimiento a la casa de Jehová de los ejércitos, para edificar el templo.10 Porque antes de estos días no ha habido paga de hombre ni paga de bestia, ni hubo paz para el que salía ni para el que entraba, a causa del enemigo; y yo dejé a todos los hombres cada cual contra su compañero.11 Mas ahora no lo haré con el remanente de este pueblo como en aquellos días pasados, dice Jehová de los ejércitos. 12 Porque habrá simiente de paz; la vid dará su fruto, y dará su producto la tierra, y los cielos darán su rocío; y haré que el remanente de este pueblo posea todo esto.  13 Y sucederá que como fuisteis maldición entre las naciones, oh casa de Judá y casa de Israel, así os salvaré y seréis bendición. No temáis, mas esfuércense vuestras manos. Zacarías 8:9-13.

Recordado la travesía del peregrinaje del  pueblo de Dios, observamos que mientras Dios lleva a su pueblo hacia la tierra prometida, en ese largo proceso, les enseña el principio del esfuerzo; sin embargo, también se encarga de recalcarles el cuidar su corazón del orgullo y vanagloria, y anticipándose a los tiempos de disciplina y corrección para su pueblo y les declara:

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5 Reconoce asimismo en tu corazón, que como castiga el hombre a su hijo, así Jehová tu Dios te castiga. 11 Cuídate de no olvidarte de Jehová tu Dios, para cumplir sus mandamientos, sus decretos y sus estatutos que yo te ordeno hoy; 12 no suceda que comas y te sacies, y edifiques buenas casas en que habites,

13 y tus vacas y tus ovejas se aumenten, y la plata y el oro se te multipliquen, y todo lo que tuvieres se aumente; 14 y se enorgullezca tu corazón, y te olvides de Jehová tu Dios, que te sacó de tierra de Egipto, de casa de servidumbre; 15 que te hizo caminar por un desierto grande y espantoso, lleno de serpientes ardientes, y de escorpiones, y de sed, donde no había agua, y él te sacó agua de la roca del pedernal;

16 que te sustentó con maná en el desierto, comida que tus padres no habían conocido, afligiéndote y probándote, para a la postre hacerte bien; 17 y digas en tu corazón: Mi poder y la fuerza de mi mano me han traído esta riqueza. Deuteronomio 8.

Lo que Dios les anticipó en el desierto, se vio hecho realidad desde el momento que se establecieron como pueblo en tierra prometida; sin embargo, ya en el tiempo del gobierno de los reyes, el profeta Jeremías presenta la deplorable condición del pueblo que se olvida de Dios; nos habla de la pobre condición espiritual del pueblo, para no discernir la verdadera voz de Dios, este olvido, les llevó a extraviarse por voz de profetas que hablaban mentira.

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13 En los profetas de Samaria he visto desatinos; profetizaban en nombre de Baal, e hicieron errar a mi pueblo de Israel. 14 Y en los profetas de Jerusalén he visto torpezas; cometían adulterios, y andaban en mentiras, y fortalecían las manos de los malos, para que ninguno se convirtiese de su maldad; me fueron todos ellos como Sodoma, y sus moradores como Gomorra. Jeremías 23.

La reprensión es para aquellos que fortalecen las manos de los malos, en otras palabras, no reprender las malas obras por las que se conduce el pecador o motivarlo a seguir en la obstinación de su propio corazón.

Lo que leímos en Deuteronomio apunta a cuidar el corazón, y aquí, lo que nos muestra Jeremías es que Jehová reprende a los profetas y al pueblo hablándoles de lo que abrigaban en su corazón.

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16 Así ha dicho Jehová de los ejércitos: No escuchéis las palabras de los profetas que os profetizan; os alimentan con vanas esperanzas; hablan visión de su propio corazón, no de la boca de Jehová. 17 Dicen atrevidamente a los que me irritan: Jehová dijo: Paz tendréis; y a cualquiera que anda tras la obstinación de su corazón, dicen: No vendrá mal sobre vosotros. Jeremías 23.

Bibliografía

Arterburn, S., & Stoeker, F. (2003). La batalla de cada hombre. Miami: Unilit.

Maxwell, J. (2002). Liderazgo Eficaz. Miami: Editorial Vida.

© Eduardo Cavazo Sánchez

Acerca Eduardo Cavazos Sánchez

Fiel siervo del Señor Jesucristo.

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2 comentarios

  1. Xiomara cordero

    Que hermosa prédica pastor gracias pidiendo a Dios que estas palabras caigan en tierra fértil amen

    • Eduardo Cavazo Sánchez

      Muchas gracias Hna. Xiomaria Cordero, así es, esperamos y confiamos que esta palabra germine y pueda producir fruto en nuestros lectores. Bendiciones!

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