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Las preguntas de salvacion

Predicas Cristianas… Predicaciones Cristianas

Romanos 10:8-15

INTRODUCCIÓN:

La vida pareciera estar determinada por preguntas y respuestas. Cada una de ellas tendrá que ver con mi condición personal, mi familia, mis estudios, mi trabajo y mi futuro. Las más comunes pudieran ser qué hago en esta vida, para qué vine al mundo, por qué vivo en esta condición.

Si no he tenido una familia normal o feliz, me preguntaré por qué no pude escoger una familia mejor, por qué mi padre no fue otro hombre, por qué tengo una familia disfuncional. En la medida que crezco me tendré que preguntar qué profesión tendré para vivir, qué oficio haré para sustentarme.

En el aspecto sentimental, sabiendo la trascendencia de formar una familia, me preguntaré con quién me casaré, cuál será la persona con quien compartiré el resto de mi vida. Y así vendrán otras preguntas de cuyas respuestas pareciera venir nuestra felicidad.

Sin embargo, la pregunta, o las preguntas acerca de dónde pasaré la eternidad son las últimas que el hombre se hace o simplemente no la hace. El hombre tiene un afán por vivir en lo temporal sin importarle lo eterno. Para algunos es prioritario asegurarse cómo vivir en la tierra que vivir en cielo que no conoce. Y es por eso que Pablo en este pasaje de Romanos 10 va a confrontarnos con las preguntas más importantes que el hombre debe hacerse.

Los versículos 13 y 14 de este texto determinan mi destino eterno. Si quiero vivir una eternidad al lado de mi buen Dios y salvador Jesucristo debo responder a estas preguntas. Pero también si quiero vivir una eternidad separa de él pues no le daré importancia a ninguna de estas preguntas. Quiera el Señor por lo que él ya ha hecho para salvarnos que usted mi amado amigo se detenga y responda a las más importantes preguntas que debe responder el ser humano.

I. HAY UNA REQUISITO DEL ALMA EN LA PRIMERA PREGUNTA

1. Confesar con la boca (vers. 8).

Se ha hecho muy popular entre los cristianos y aún no cristianos el asunto de la confesión, pero no de los pecados, que ha traído la llamada “corriente del nuevo pensamiento” que no es otra cosa que un movimiento filosófico que comenzó en el siglo 19, que incluye la meta física de la Nueva Era, el yoga, positivismo oriental con una gran incidencia en la fe cristiana.

De modo, pues, que se ha popularizado en grado extremo entre los creyentes de hoy el término “yo declaro”, “yo decreto”, “yo ordeno” o “yo confieso”. Así que no es extraño que alguien le esté ordenando a su enfermedad se le quita, que alguien le declara que tendrá una casa nueva, que alguien le decrete amor y felicidad a granel o que alguien confiese que usted se casará este año si es soltero.

Pero la verdad es que nada de esto encontramos en la Biblia.

Este texto ha sido mal interpretado. Se supone que alguien ejerza su fe y agarre lo que Pablo está diciendo: “Cerca de ti está palabra… la palabra de fe”. Así que los “confesadores” toman este texto fuera de su contexto y lo usan muy mal.

2. Con la boca se confiesa para salvación (vers. 9, 13).

He aquí un asunto muy importante en el tema de nuestra salvación. Debemos confesar con nuestros labios lo que respecta a nuestra salvación, más que la confesión de lo que nosotros podemos hacer por otros. De esta manera, lo que este texto dice respecto a esa palabra que está cerca es la necesidad de confesar a Jesucristo como el Señor. ¿Escucha usted con frecuencia esta confesión? ¡No!

Para los creyentes del primer siglo confesar a Cristo como el Señor era exponerse a una muerte.

La aparición de Jesucristo como un nuevo señor que sustituiría al Cesar planteada un sacrificio que definiría quién era un auténtico cristianado. La confesión acá no era un simple reconocimiento a Dios como soberano de todo lo que existe.

Hemos de recordar que hasta los demonios creen y tiemblan (Stg. 2:19). Cuando Cristo vino ellos lo confesaron al reconocerlo como el Cristo. El asunto acá es confesarlo para salvación. Mucha gente utiliza el nombre de Jesús en vano pero no lo confiesan para salvación.

II. HAY UNA CONDICIÓN INEVITABLE EN LA SEGUNDA PREGUNTA

1. Creer en el corazón (vers. 9b).

Hay en este texto algo extraordinario. Cuando uno revisa las creencias de la gente en sus ídolos, santos o vírgenes, pronto se da cuenta que allí lo que hay es una creencia intelectual. Y si bien es cierto que hay una devoción hacia el objeto inanimado, tal creencia no baja al corazón porque este ese lugar será el que responderá al toque del Espíritu y dará como resultado una afirmación interna respecto a la salvación a la que está haciendo llamado.

¿Por qué decimos esto? Porque el texto nos dice que yo debo creer en Dios no como algo abstracto y como algo general como lo hace tanta gente. En todo caso hablamos de creer en Dios como el único que hizo posible que su Hijo regresara de la tumba y ahora viva para siempre.

Creer en el corazón es también arrepentirse de los pecados de modo que al confesar a Cristo también confieso lo malo que hay en mí y me apropio por fe de lo que él hizo en la cruz para perdonarme y salvarme.

Creer en el corazón es poner sacar todo aquello donde él se ha inclinado y llenarlo con la presencia del salvador. Esta es una condición inevitable que responde a la pregunta acerca del creer.

Acerca Julio Ruiz

Pastor en Virginia en los Estados Unidos, con 42 años de experiencia de los cuales 22 los dedicó en Venezuela, su país de origen. Otros 9 años los dedicó a pastorear en Vancouver, Canadá y los últimos 9 años en Columbia Baptist Church en su ministerio hispano, donde estuvo hasta agosto del (2015). A partir de octubre del mismo año (2015) comenzó una nueva obra que llegó a constituirse en iglesia el 22 de mayo de 2016 bajo el nombre de Iglesia Bautista Ambiente de Gracia en la ciudad de Burke, Virginia. El pastor Julio es Licenciado en Teología y ha estudiado algunas cursos para su maestría en Canadá. Además de haber sido presidente de la convención bautista venezolana en tres ocasiones, también fue profesor del seminario teológico bautista. El pastor Julio por espacio de unos 18 años publica sus sermones y artículos por estos medios. Es casado con Carmen Almera Ruiz y tiene tres hijas y una nieta: Laura, Oly, Sara e Isabella. Si usted quiere comunicarse con el pastor Julio, llámelo al (571) 251-6590.

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