A Él sea la gloria

Uno de ellos le tocó el colmillo y dijo: «Un elefante es agudo, como una lanza.» El segundo hombre le tocó la enorme cara y exclamó: «¡No! Un elefante es como una pared”. El tercer hombre le acarició la trompa en movimiento y llegó a la conclusión que un elefante era muy parecido una serpiente.

El cuarto hombre trató de abrazar una de las patas del elefante; pero como no pudo, entonces dijo: «El elefante es como un árbol.» El quinto hombre tocó sus enormes orejas y le dijo: «Es fácil, el elefante es como un abanico.»

El último hombre agarró su muy pequeña cola y finalmente dijo: “A ti te hicieron todo mal. Te pareces a una cuerda”. ¿Cuál de los seis tuvo razón? Ninguno. ¿Quién de los seis se equivocó? Todos ellos.

Así somos todos al momento de tratar de conocer a Dios. ¿Quién de nosotros puede decir que entiende completamente lo infinito y todopoderoso Dios del universo? Nadie sabe lo suficiente para explicar completamente Dios, aun teniendo nosotros la mente de Cristo.

b. ¿Quién puede aconsejar a Dios? (vers. 34b).

En una oportunidad Pedro trató de aconsejar al Señor y el Señor lo terminó llamando Satanás (Mateo 16:23). Ni la persona más inteligente podrá darle algún consejo a Dios. Y es que un consejero se busca cuando hay alguna decisión que tomar o algún problema que resolver.

¿Se ha metido Dios en un problema o ha tomado una mala decisión que requiere de un consejero? En el capítulo 38 de Job, Dios lo aborda con una serie de preguntas que ponen en evidencia lo pequeño que es el hombre para que pueda pensar en decirle a Dios lo que él tiene que hacer.

Todo lo que él ha creado no amerita alguna sugerencia de la criatura porque simplemente ya Dios sabe lo que tiene que hacer. Un estudiante universitario mal preparado estaba luchando por su examen final de economía.

La prueba tenía que ser tomada antes de Navidad. Como no pudo responder, escribió al pie del papel: «Sólo Dios sabe la respuesta a estas preguntas. ¡Feliz Navidad”! El maestro le devolvió el papel, y lo marcó diciendo: “Califico a Dios con 100. Usted obtuvo 0. ¡Feliz Año Nuevo!».

c. ¿A quién tiene que pagarle Dios? (vers. 35).

Entre las tantas preguntas que Dios le hace a Job para mostrarle su ignorancia, aparece una muy parecida a la que Pablo hizo: «¿Y quién tiene alguna cuenta que cobrarme? ¡Mío es todo cuanto hay bajo los cielos!» (Job 41:11 NVI).

Nadie puede tratar a Dios en la tierra de estafador o de mala paga. No hay nada que tengamos que no le pertenezca; en todo caso, somos nosotros los deudores. Todo lo que tenemos es entregado por Dios y sin embargo él no nos cobra nada. Usted y yo tenemos una de deuda con Dios por el aire que respiramos.

Tenemos una deuda por la vida que nos ha dado, los bienes materiales, el sustento y su provisión cotidiana. El hombre tiene con Dios una deuda por su creación, por su salvación y otra por sustentación. ¿Cómo piensa pagársela? ¿De cuál cuenta le sacará Dios su débito?

Hay hombres necios que se imaginan que Dios les debe algo. Observe lo que él hizo por el hombre. El Dios infinito se hizo finito. El Todopoderoso se convirtió en un niño pequeño. La Deidad estuvo envuelta en pañales. Ahora él puede restaurar a un hombre rebelde y redimirlo de sus pecados. Entonces, ¿Quién es el que está en deuda? Lo de arriba y lo debajo le pertenece. Lo bueno es que nuestra deuda también la pagó.

III. AQUÍ TENEMOS TRES ASOMBROSAS RAZONES PARA ALABAR A DIOS

a. Dios es la fuente de todo (vers. 36ª).

Se ha dicho que este versículo contiene el secreto de una “cosmovisión cristiana” porque destrona al hombre de su lugar y pone a Dios como el Rey y Señor del universo. Dios es la fuente de todas las cosas, lo que significa que todas las cosas fluyen de él.

La oración “porque de él…” es una forma de encontrar el origen de donde manan todas las cosas. Los hombres siguen quebrándose la cabeza para descubrir de donde ha venido todo. Y al parecer están a punto de “descubrir” el origen del universo de acuerdo con la teoría del llamado “Big Bang”. De acuerdo con esto, el universo es el resultado de una gran explosión que sucedió millones de años para llegar hasta donde estamos ahora.

La pregunta que se sigue presentando es: ¿Cómo surgió todo para que se diera esa explosión? ¿De dónde salió la materia prima para llegar a esta conclusión? La Biblia, sin entrar en complejidades científicas o hablar de algún “Big Bang”, simplemente nos dice que de él proceden las cosas. Así que mientras el hombre necio no reconoce a Dios en esto, los “cielos cuentan la gloria de Dios…” (Salmos 19:1).

b. Dios es el sustento de todo (vers. 36b).

La Biblia afirma que no sólo las cosas fluyen de él, sino que él es la razón de todas las cosas. Cuando Dios creó la tierra se nos informa que estaba “desordenada y vacía”. A partir de allí entró en acción la palabra creadora.

Contrario, pues, a las teorías científicas acerca de la aparición del universo, la Biblia nos habla que Dios utilizó seis días para que apareciera todo lo que ahora vemos y lo que no vemos. Por medio de un acto singular y divinamente pensado, Dios comenzó diciendo primero “hágase la luz” y la luz fue hecha. ¿Por qué primero la luz?

Porque ella seria la razón misma de todo lo creado. La luz resplandece sobre las tinieblas. El orden que siguió la creación después de esto es simplemente asombroso. Cada cosa fue hecha según el plan divino. Todo llegó a tener vida como resultado de la palabra creativa “y dijo Dios”. Así, pues, el Dios que dio origen a lo creado, lo sustenta y cada cosa creada responde con la sabiduría con que la hizo el Creador. Considera la naturaleza como ejemplo de esto.

c. Dios es el dueño de todas las cosas (vers. 36c).

Esta exclamación de Pablo es impresionante porque nos dice que nada queda excluido delante de él. Dios es el principio, el medio y el final de todas las cosas. La conclusión de Pablo es que todo viene de él, todo sigue por él y el fin de todas las cosas también será para él. Antes de la creación Dios estaba completo y no tenía necesidad de nada.

Después que vio que todo lo que había hecho era “bueno en gran manera”, se aseguró de cuidar lo creado y que tuviera el sello de propiedad. ¡Quién como tú, oh, Dios! Tú tienes el título de propiedad de la creación. Así que Dios hizo al hombre, a su imagen y semejanza, “para él”.

Después de todo esto habrá una nueva tierra, así como una nueva Jerusalén, y todo eso será “para él”. Y al final tendremos un cuerpo nuevo, glorificado, y ese cuerpo será “para él”. Así que, frente a la profundidad de sus riquezas, decimos: “A él sea la gloria por los siglos. Amén” (vers. 36d).

CONCLUSIÓN:

¡Quién como tú, oh, Dios! Nadie se compara contigo, por lo tanto, como alguien dijo: “En la vida y en la muerte, ¡a él sea la gloria por los siglos! En la alegría y en la tristeza, ¡a él sea la gloria por los siglos! En días buenos y oscuras noches, ¡a él sea la gloria por los siglos!

En la enfermedad y en la salud, ¡a él sea la gloria por los siglos! En la carretera y en su casa, ¡a él sea la gloria por los siglos! En el matrimonio y con sus hijos, ¡a él sea la gloria por los siglos! En la prosperidad y en la pobreza, ¡a él sea la gloria por los siglos!

En tiempos de paz como en tiempos de angustia, ¡a él sea la gloria por los siglos! En la suave brisa o en la tormenta, ¡a él sea la gloria por los siglos! En el aula o en el negocio, ¡a él sea la gloria por los siglos!

En los momentos de victoria o en los de derrota, ¡a él sea la gloria por los siglos! En las oraciones respondidas o en las oraciones sin respuesta, ¡a él sea la gloria por los siglos! En las lágrimas y en las risas, ¡a él sea la gloria por los siglos!

En el cielo y en la tierra, ¡a él sea la gloria por los siglos! Cuando la esperanza se haya ido y todo lo que nos queda es Dios, ¡sólo a él sea la gloria por siempre! Amén”. ¡Quién como tú, oh, Dios! ¡Quién como tú, oh, Dios! ¡Quién como tú…!

© Julio Ruiz. Todos los derechos reservados.

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Acerca Julio Ruiz

Pastor en Virginia en los Estados Unidos, con 42 años de experiencia de los cuales 22 los dedicó en Venezuela, su país de origen. Otros 9 años los dedicó a pastorear en Vancouver, Canadá y los últimos 9 años en Columbia Baptist Church en su ministerio hispano, donde estuvo hasta agosto del (2015). A partir de octubre del mismo año (2015) comenzó una nueva obra que llegó a constituirse en iglesia el 22 de mayo de 2016 bajo el nombre de Iglesia Bautista Ambiente de Gracia en la ciudad de Burke, Virginia. El pastor Julio es Licenciado en Teología y ha estudiado algunas cursos para su maestría en Canadá. Además de haber sido presidente de la convención bautista venezolana en tres ocasiones, también fue profesor del seminario teológico bautista. El pastor Julio por espacio de unos 18 años publica sus sermones y artículos por estos medios. Es casado con Carmen Almera Ruiz y tiene tres hijas y una nieta: Laura, Oly, Sara e Isabella. Si usted quiere comunicarse con el pastor Julio, llámelo al (571) 251-6590.

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3 Comentarios

  1. Luis Asken Antilef

    Me gustan sus sermones, y cada ves mas la palabra de Dios, eso me llena, pero tengo pocos medios para el ministerio que Dios me dio el pastorado, agradeseria su hermosa ayuda, *

  2. Jorge G. Rodriguez T.

    Este es un mensaje inspirador, que nos insta a dar la verdadera Gloria a Dios , y si Ud. me lo permite voy a tomarlo como referencia para una predica futura, porque con toda honestidad he sentido » La Gloria de Dios» y la voy a acompanar con una alabanza » La Gloria De Dios «

    • Gracias mi hermano Jorge, ese es el propósito de estos mensajes, que edifiquen nuestras almas y que honremos el nombre de Dios, pero sobre todo, que lleguemos a todos aquellos que no han alcanzado esta gloria para que al final todos ellos alcancen y vean esa gloria aquí manifiesta.

      Bendiciones

      Pastor Julio Ruiz

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