Dios quiere dar libertad a tu vida

Escucha el llamado, la voz de Dios, está atento a tu corazón, abre los sentidos al Señor y no trates de excusarte o ponerte límites, Él puso un enorme potencial en ti, Él lo conoce y desea que también tú le conozcas y le hagas aflorar para llevar adelante la tarea que te ha encomendado; recuerda las Escrituras en: 2° Timoteo 1:7 «Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio«.

Del mismo poder de Dios nos dio para gloriarse en sus obras. ¡¡ ALELUYA !!. Cíñete la armadura del evangelio (Efesios 6:20) y levántate como lo hizo Gedeón contra tus propios madianitas, contra aquellas viejas estructuras que quedan de tu vida pasada en el mundo.

Levántate contra aquellas estructuras mentales que impiden tu crecimiento en Cristo, levántate con el poder de Dios en contra de esos pensamientos que Satanás pone en tu mente y te dicen que no eres capaz o que no sirves para la obra de Dios.

Levántate como Gedeón y destruye toda barrera que te impide avanzar en tu vida cristiana; anímate, esfuérzate y manos a la obra:

«Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito, y todo te saldrá bien. Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas» (Josué 1:8-9), y son las Escrituras quién los dice, no es un hombre.

Deja ya de dudar, seguramente Dios en muchas ocasiones te ha demostrado que está contigo como lo hizo con Gedeón, ahora es el tiempo, ahora es tu tiempo.

Ahora es el tiempo de mirar lo que hizo Gedeón y cómo lo hizo; él a llegado al extremo del campamento y deberemos seguirle, y ten muy presente que la obra es de Dios, Él es quien adiestra nuestras manos para la batalla, solo Él nos dará la victoria, teniéndole a Él no necesitamos un ejército numeroso, solo la presencias del Espíritu Santo en nuestras vidas nos hace mas que vencedores.

Debemos romper todo bloqueo mental que Satanás nos ponga, no permitas que tus madianitas te hagan vivir atemorizado, encerrado en cuevas o cavernas, sal y sumérgete en la luz de Cristo, eleva tu mirada a Cristo, fija tu vista en la Gran Comisión que Nuestro Señor Jesucristo nos dejara, fija tu meta en predicar el evangelio en todo lugar y a toda criatura.

No permitas que tus madianitas te roben o destruyan tus sembradíos, no permitas que te roben o destruyan tus bendiciones.

No permitas que las viejas estructuras te posterguen los dones o talentos que Dios te ha dado, o te impidan desarrollarlos y avanzar en tu vida espiritual, en tu crecimiento dentro de las estructuras de la iglesia del Señor; no permitas que nada ni nadie destruya las siembras que realizas en el Reino de Dios; ¡¡ Levántate contra todo impedimento !!.

Recuerda lo sucedido al morir Josué, el alejamiento del Señor, el alejamiento de su sana doctrina, el incumplimiento de sus leyes y estatutos solamente traen como resultado la servidumbre a ésos pueblos o áreas que quedaron sin conquistar en tu vida y los juicios por ellos.

Así es que debemos destruir, debemos erradicar de nuestras vidas los madianitas, es decir todo aquello que atenta contra Dios, debemos desterrar de nuestras vidas todo aquello que sea desagradable a los ojos de Dios o que nos pueda tentar o aproximar a las tentaciones; entonces vendrá a nuestro corazón el arrepentimiento, nuestra aproximación a Dios en la dimensión que Él desea; y obtendremos así la liberación y restauración, nuestra victoria de mano de Cristo Jesús; recordemos el Salmo 20:8 «Ellos flaquean y caen, Mas nosotros nos levantamos, y estamos en pie«.

Vemos así a través de los distintos pasajes de la Biblia, que el pueblo de Israel tiene ciclos de vida que pasan por tiempos de lealtad y adoración absoluta a Jehová; tiempos de caída y abandono de las leyes de Dios; tiempos de servidumbre y juicios; luego tras el clamor del pueblo, vuelve a retomarse el ciclo; tendríamos como necesario un avivamiento por generación, pero mucho mejor resultaría un avivamiento perpetuo, constante en cada uno de nosotros para aproximarnos más el estado que debería ser normal en la iglesia del Señor.

Pero este avivamiento perpetuo solo le lograremos si nos tomamos de la Palabra y nos levantamos ceñidos de la armadura del evangelio para derrotar en primer lugar a nuestros madianitas internos y externos; y como consecuencia de nuestra liberación espiritual podremos dar cumplimiento a la Gran Comisión.

© Ricardo Hernández. Todos los derechos reservados.

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Acerca Ricardo Hernandez

Servidor de nuestro Señor Jesucristo. Entregue mi vida a Cristo hace más de 20 años, y me gusta compartir los mensajes cristianos que Dios pone en mi corazón.

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