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El verdadero creyente

Predicas Cristianas

A lo largo del ministerio vemos que la retroalimentación es fundamental para corregirnos, para aprender, y crecer en cualquier área de la vida, pero para que esto sea efectivo es necesario hallar en nosotros mismos una alimentación que sea objetiva, y no subjetiva, a fin de que nos proporcione un verdadero diagnóstico de la vida espiritual, pues si nos enfocamos en la subjetividad del pensamiento que tenemos, ya sea de la iglesia, de los pastores, o de algún hermano, el diagnóstico será incorrecto y fruto de nuestro propio estado espiritual.

Es por esto que no hay una alimentación más objetiva y de mayor beneficio para nosotros que la que nos proporciona nuestra propia vida, y el que aprende a alimentarse correctamente para hacer un diagnóstico de su propio estado.

Es decir, el que oye lo que el Espíritu le dice de su propia condición, el que recibe la enseñanza, y actúa en consecuencia con el mensaje del Señor, terminará siendo sabio, pues “el oído que escucha las amonestaciones de la vida, Entre los sabios morará. El que tiene en poco la disciplina menosprecia su alma; Mas el que escucha la corrección tiene entendimientoProverbios 15:31-32.

Leamos ahora la Palabra de Dios en Proverbios 10:17-21Camino a la vida es guardar la instrucción; Pero quien desecha la reprensión, yerra. El que encubre el odio es de labios mentirosos; Y el que propaga calumnia es necio. En las muchas palabras no falta pecado; Mas el que refrena sus labios es prudente. Plata escogida es la lengua del justo; Mas el corazón de los impíos es como nada. Los labios del justo apacientan a muchos, Mas los necios mueren por falta de entendimiento”.

Cuando vemos lo que le acontece a algunos cristianos nos damos cuenta de que la misma vida nos exhorta por nuestra forma errada de vivir.

Cuando vemos que unos reciben una rápida respuesta a sus peticiones, que crecen espiritualmente, que son prosperados, mientras que a otros parece que se les hubieran cerrado los cielos, que están a punto de recibir una bendición que finalmente no les llega, o reciben una bendición y se les escurre entre los dedos, nos damos cuenta que indudablemente se trata de un llamado de atención de parte del Señor para que presten oído a Su voz y obedezcan sus mandatos.

Ahora, cuando algo de esto sucede en nuestra vida podemos tener dos tipos de actitudes: Oír o no oír la amonestación del Señor, es decir, prestar atención o ignorar el llamado de atención que Dios nos hace a fin de que corrijamos nuestra manera de actuar y de vivir.

Nos damos cuenta entonces que un error puede convertirnos en sabios o en necios, pues si escuchamos el llamado de atención y aprendemos de él, conforme a la Palabra.

Nos convertiremos en sabios, pero si no escuchamos lo que el Señor nos dice, y seguimos haciendo lo que nosotros queremos, como queremos, y continuamos desobedeciendo los mandatos de Dios, nos convertiremos en necios.

Pero también debemos saber que un error no nos condena eternamente, sino que el verdadero problema se presenta con el error es tu forma de actuar frente a ese error, el problema está en la reacción que tienes cuando el error se pone de manifiesto al confrontarte con la Palabra.

Y el problema se pone grave cuando no recapacitas y corriges lo que es necesario para hacer las cosas como Dios lo ha dejado establecido, dejando de lado tus propios conceptos.

Es por esto que una gran parte de tu futuro estará determinado por el haber oído o no las exhortaciones que la vida te hizo, o te está haciendo en este momento, para que corrijas el rumbo de tu vida cristiana, al haberte apartado de Dios no has aprendido de tu rebelión, o has perdido bendiciones porque no aprendiste de tu negligencia al no cumplir con Dios en lo material.

Si hemos entendido que nuestro presente es consecuencia de nuestro pasado, y que nuestro futuro será fruto de nuestro presente, necesitamos alejar de nuestra vida estos dos comportamientos negativos y evitar sus consecuencias:

“…porque dos males ha hecho mi pueblo: me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen agua…Jeremías 2:13.

La primera es apartarse de Dios, pues automáticamente estaríamos apartándonos de la fuente, por lo que comenzaríamos a experimentar sequía en todas las áreas; y en esto hay que tener cuidado ya que muchos viven confiados en el agua que creen tener y se olvidan de la fuente; se olvidan que teniendo la fuente, siempre tendrán el agua.

Con esto estamos diciendo que muchos se confían en las bendiciones tomándolas como propias, y se olvidan del que bendice, porque la realidad es que las bendiciones son de Dios y mientras estando en obediencia siempre seremos bendecidos.

De manera que si dejamos de congregarnos nos vendrá el enfriamiento espiritual, el desobedecer su Palabra hará que nos compliquemos la vida, y el dejar de diezmar y ofrendar nos traerá empobrecimiento.

Y lo segundo sería sembrar en una tierra que no es productiva, o cavar cisternas rotas, ya que la cosecha tampoco será productiva; el trabajo de cavar es el mismo, pero la recompensa de hacer la cisterna como corresponde no lo es, por esto debemos ser inteligentes cuando nos toca actuar o decidir en la vida.

Muchos utilizan la Palabra de Dios nada más que para buscar fortaleza, aliento, esperanza, y consuelo, es decir, solo buscan la promesa del Señor para sus vidas, pero no les agrada recibir la exhortación de esa misma Palabra, o no la utilizan para buscar sabiduría y dirección para sus vidas, olvidando que “la exposición de tus palabras alumbra; hace entender a los simplesSalmos 119:130.

Este es tiempo de que los cristianos utilicemos toda la Palabra de Dios, incluso aquella que nos confronta y nos exhorta a cambiar poniendo por obra la Palabra:

“…por lo cual, desechando toda inmundicia y abundancia de malicia, recibid con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas. Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos… Santiago 1:21-22

Ya que de esa forma realmente recibirás entendimiento de parte del Señor a través de su Palabra dándote la sabiduría y la inteligencia para conducirte en la vida.

También tenemos que aprender a seleccionar nuestras amistades y referentes, aún dentro de la familia de Dios, pues nuestros referentes o consejeros deben ser creyentes en la teoría y en la práctica, pues:

“…también debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita…2 Timoteo 3:1-5.

Recuerda esto, “todas las cosas son puras para los puros, más para los corrompidos e incrédulos nada les es puro; pues hasta su mente y su conciencia están corrompidas. Profesan conocer a Dios, pero con los hechos lo niegan, siendo abominables y rebeldes, reprobados en cuanto a toda buena obraTito 1:15-16

Recuérdalo porque este es un signo distintivo de muchos creyentes, conocen los principios de la Palabra de Dios, pero a la hora de actuar niegan la eficacia de los mismos y ellos mismos no cumplen con la Palabra.

Cuando un creyente de verdad conoce la Palabra, pero no la pone por obra, está negando la eficacia de la misma Palabra de Dios, pues si creyera verdaderamente en ella, la obedecería.

No niegan que Dios mande a actuar de determinada manera, pero cuando ellos mismos deben actuar, no lo hacen, porque en el fondo, no creen que va a funcionar.

Saben que la comunión con el Señor es fundamental para su vida, pero hacen cualquier cosa menos buscar a Dios.

Saben que diezmar y ofrendar es la clave para la sobreabundancia, pero honran otros compromisos antes que al Señor; saben que el Señor ayuda a que el dinero rinda más, pero malgastan los recursos en cosas que no son importantes; saben que los creyentes generosos son prosperados por Dios, pero son mezquinos a la hora de dar.

La única y verdadera demostración de que alguien cree en el Señor es no negando su eficacia a la hora de vivir cada día y actuando en consecuencia, pues si queremos ser sal y luz en este mundo, tendremos que mostrarle a ese mundo cómo Dios enseña y manda que debemos vivir, haciéndolo de esa forma, entonces rodéate de personas que sean creyentes en la teoría y en la práctica para que Dios pueda bendecirte y ser de bendición.

Lo que debemos entender es que no se trata de una opción, nuestra madurez espiritual no está en optar por una cosa o la otra, sino en tomar la Palabra de Dios en forma completa, para ser bendecidos de la misma forma.

En este tiempo, como Pueblo de Dios, no solo tengamos un 10 en promesas, sino también un 10 en sabiduría, para ser bendecidos de forma completa, pues Dios es tu proveedor pero también te enseña a administrar.

Dios te da trabajo pero también te enseña a progresar; Dios sana tu vida pero también te enseña a cuidarte; Dios te da una familia pero también te enseña a conducirla.

Recuerda que cualquier fracaso puede convertirte en exitoso si escuchas la voz de Dios y actúas con sabiduría en el futuro, para no repetir tus fracasos anteriores, entonces, cuando la vida te pase una factura, préstale atención a lo que te está facturando, para que puedas actuar de otra forma.

No sigas cometiendo los mismos errores, y sigas perdiendo las bendiciones que el Señor a dispuesto para ti; también de gran valor es aprender de lo que la vida les brinda a otros, porque las mismas lecciones de sabiduría son para ti, pero sin sufrir las consecuencias en forma directa.

© Luis Coria. todos los derechos reservados.

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Acerca Luis Coria

Mi nombre es Luis Alberto Coria, estoy casado con Nora Griselda Correa y tenemos cuatro hijos; llegué a los pies de Cristo en el año 1996.

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