El amor en la familia

El Padre que nos ha creado por amor y nos diseñó que amemos a los demás, empezando por amarlo a El, luego a nosotros mismo y a nuestros semejantes.

Dios nos ha hecho a su imagen y semejanza, todos somos hijos suyos y tenemos una gran capacidad de amar.

Imaginen que yo tomo un bolígrafo entre mis manos y lo doblo, seguramente lo podría romper con facilidad. Pero que sucedería si en lugar de un bolígrafo tomo 3 o 4 o 5 o más y trato de doblarlos; es casi seguro que no podría romperlos tan solo con mis manos, esto se debe a que en conjunto se refuerzan, aun sin que estos objetos tengan conciencia de ello.

Imagínense que un miembro de la familia vive en paz, Fe y amor, seguramente será una persona feliz y muy fortalecida, las situaciones que la vida presenta día con día, serán llevadas y sobrellevadas, con mayor o menor esfuerzo, pero siempre saldrá adelante. Pero piensen que sucedería si todos los integrantes de una familia se abrazaran y se fortalecieran unos a otros, que sucedería si alimentaran su Fe, su esperanza, su devoción a Dios, su amor a Cristo, ¿lo pueden imaginar?, esa familia podría brillar con una luz especial, esa luz que tienen los hijos de Dios.

Efesios 5:8-10, NVI

8 Porque ustedes antes eran oscuridad, pero ahora son luz en el Señor. Vivan como hijos de luz 9 (el fruto de la luz consiste en toda bondad, justicia y verdad)10 y comprueben lo que agrada al Señor. El amor y la unidad familiar, nos fortalecerán en Fe y nos acercarán cada día más a Jesús y al Espíritu de Dios, quienes a su vez nos llevarán a postrarnos ante el trono de nuestro Padre Celestial.

Predicar con el ejemplo es el mejor método para educar en el seno familiar. Como ya mencioné, no gano nada si solo trato de aparentar, si en mi familia tan solo aparento que los amo y respeto. Si mis hijos ven que yo amo a mi esposo, a ellos mismos y a mis demás familiares, seguramente algo aprenderán y será parte de su futuro actuar cuando llegue el momento en que formen su propia familia.

Tenemos que entender claramente que no hay nada que eduque más y mejor a los hijos, que el ejemplo de amor que ven en sus padres como pareja. Para realmente poder amar a nuestros hijos, tenemos primero que amar a nuestro cónyuge. Pongamos mucha atención en cuidar al amor a nuestra pareja, luego a nuestros hijos, luego a nuestros demás familiares, a nuestra familia de la Fe y a nuestro prójimo.

Voy a formular algunas preguntas, por favor piensen en ellas, tan solo piensen en ellas:

¿Cómo puedo demostrar amor a mi pareja?, ¿Qué cosas diré o haré para que se sienta amado o amada?, ¿Cómo le puedo comunicar a mis hijos el amor que les tengo?, ¿Hace cuanto tiempo que no le digo a mis padres que los amo?, ¿Sabrán mis hermanos o hermanas lo importantes que son para mí?

¿Tienen respuesta en sus corazones para esas preguntas?, aquí van algunas opciones.

1) Pregúntale a tu esposa, esposo, hijo o hija ¿en que puedes ayudarle o simplemente ayudarle sin preguntarle?, cuando demostramos interés en las cosas de los demás les estamos diciendo que los amamos.

2) Cuando no estés de acuerdo en algo, reconoce la posición de tu familiar y traten de negociar un buen acuerdo. Hablando se entiende la gente, los puntos de vista pueden ser diferentes, pero siempre habrá una solución aceptable para todos.

3) Nunca se ofendan, ni toleren ser ofendidos, el amor produce respeto y el respeto fortalece el amor.

4) Comparte con tus amigos o familiares lo importante que tu esposa, esposo, hijo o hija, es para ti. Dile al mundo cuanto los amas, pero asegúrate que tus familiares se den cuenta y sientan que lo dices de corazón.

5) Dense apoyo en todo momento, en las buenas y en las malas, no se olviden que si nosotros no apoyamos a nuestros familiares, es posible que alguien más se “ofrezca” a hacerlo, y ese alguien puede no ser la persona más adecuada para hacerlo.

6) Nunca les critiquen, ni les recuerden sus defectos y errores delante de los demás, nadie es perfecto, solo Cristo fue perfecto. Todos tenemos nuestros lados débiles, nuestras áreas a mejorar, cualquier cosa que sea delicada o privada, trátenla a solas, con paciencia y mucho respeto mutuo.

7) Recuerden sus fechas especiales, hasta al más duro y valentón le gusta que le digan alguna cosa bonita en su cumpleaños, o en esa fecha especial que cada uno guarda en su corazón.

8) Nunca compares a ningún miembro de tu familia con alguien más, ni siquiera con alguien de tu misma familia, mucho menos con alguien ajeno a ella, cada uno de nosotros es único e irrepetible, todos fuimos creados con un propósito y Dios nos ama así como somos, amen ustedes a sus familiares así como son.

9) Hagan todo lo posible por estar juntos en el tiempo de sus alimentos, esos momentos pueden ser muy buenos para hablar de cosas de interés común o al menos es un momento en que pueden decirse con palabras lo mucho que se aman.

10) Consulten sus decisiones en familia, lleven a cabo reuniones para planear sus próximas vacaciones, para decidir que harán el próximo fin de semana, para elegir el color para la nueva pintura de la casa, vaya hasta para las cosas pequeñitas podemos buscar el consenso familiar, por ejemplo que tipo de flor sembraremos en nuestra nueva maceta.

11) Hablando solo a los padres: ayúdense con la responsabilidad de cuidar y orientar a sus hijos, sus hijos son el fruto de su amor y responsabilidad de los dos.

12) Hablando solo a los hijos: ayuden a sus padres con las labores del hogar, interésense ustedes también en sus cosas, pregúntenle cosas sobre su niñez, conózcanse más, porque sus padres saben todo o casi todo de ustedes, pero no sucede lo mismo con los hijos.

13) Traten de tener “cosas” en común: Pasatiempos, aficiones, deportes, etc., disfruten y gocen el tiempo que estén juntos.

14) Abrácense todos los días, díganse con palabras que se aman todos los días, bésense todos los días, háganse cariñitos todos los días. Un buen abrazo familiar no tiene precio.

La lista podría crecer y crecer, mientras más amen a su familia más maneras de demostrárselos se les van a ocurrir.

El amor que fluye en una familia bien avenida, puede ser tan grande que se transmitirá a la gente que la rodea, de manera sutil, pero firme ese amor irá sembrando semillas de amor por cada camino por el que transite esa familia.

¿Cuánto amor hay en tu familia?, esperamos que mucho.

Judas :20-21, NVI

20-21 Ustedes, en cambio, queridos hermanos, manténganse en el amor de Dios, edificándose sobre la base de su santísima fe y orando en el Espíritu Santo, mientras esperan que nuestro Señor Jesucristo, en su misericordia, les conceda vida eterna.

Gálatas 6:9-10, NVI

9 No nos cansemos de hacer el bien, porque a su debido tiempo cosecharemos si no nos damos por vencidos.10 Por lo tanto, siempre que tengamos la oportunidad, hagamos bien a todos, y en especial a los de la familia de la fe.

Juan 3:16, NVI

16 »Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna.

Dios los bendiga por siempre, Cristo les permita conocer cada día más del amor que El siente por su familia. Amén.

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