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La apariencia ¿Vanidad o amor propio?

Predicas Cristianas

1 Timoteo 2:9-10 (RVR1960)

9 Asimismo que las mujeres se atavíen de ropa decorosa, con pudor y modestia; no con peinado ostentoso, ni oro, ni perlas, ni vestidos costosos, 10 sino con buenas obras, como corresponde a mujeres que profesan piedad“.

Que Dios bendiga sus vidas. Soy un pastor joven que como cualquier otra persona también gusto arreglarme para salir, para llegar a mi iglesia y predicar la palabra de Dios. Aquí en El Salvador, los salones o salas de belleza dicen: “Lucir bien, te hace sentir mejor” y sin duda alguna eso es verdad. Nadie puede negar que vestir una camisa, un vestido, unos zapatos, una cartera o cualquier otra prenda nueva nos da más confianza… pero, ¿será esto tan importante en la vida de la iglesia de Cristo?

La apariencia para muchas personas (incluso dentro de las iglesias), ha venido a ser el todo de sus vidas, tanto que no salen a la calle si no se “han retocado”. En los tiempos bíblicos, era costumbre que las mujeres se adornaran mucho. Los hombres que tenían dinero, les gustaba comprarles muchas joyas y adornos a sus esposas para lucirlas. El apóstol Pablo, sin temor a equivocarme, no está satanizando el hecho de arreglarse físicamente, pero sí lo está poniendo en segundo lugar haciéndonos ver que hay cosas más importantes.

En mi sermón del lunes 10 de septiembre de 2018 expuse este tema a la congregación. Al finalizar una hermana me dijo: “Pastor gracias porque siempre Dios nos habla”. No sé a quienes Dios quiere hablar a esta hora, pero sí te puedo asegurar que si escudriñas en estas palabras con una mente espiritual lograrás recibir de Dios el mensaje.

Conozco una hermana que cada vez que la miro parece que se ha puesto una máscara en el rostro, creo que sería irreconocible para mí sin maquillaje. Dios, desde el principio dio la misma importancia a la mujer como lo había hecho con el hombre. El maquillaje no ha de anular el inmenso amor de Dios por sus hijas siempre que no esconda orgullo, lujuria y vanidad.

El diccionario define la vanidad como: “El orgullo de la persona que tiene en un alto concepto sus propios méritos y un afán excesivo de ser admirado y considerado por ellos”.

Por otra parte, define el amor propio como: “La consideración y estima que una persona siente por ella misma y por la cual espera ser considerado y estimado por los demás”. Es claro, que el amor propio no es de descartar sino de tomarlo en cuenta.

Dios nos enseña en su palabra:Asimismo que las mujeres se atavíen de ropa decorosa, con pudor y modestia; no con peinado ostentoso, ni oro, ni perlas, ni vestidos costosos, sino con buenas obras, como corresponde a mujeres que profesan piedad.”

Dios dice en su palabra que el vestido de las mujeres debe ser con decoro, pudor y modestia, que se adornen con buenas obras más que con peinados extravagantes, oro, perlas y ropa cara. No está diciendo que el arreglarse, usar oro o ropa de marca es pecado. Está diciendo que no se llenen de orgullo y vanidad por usar eso; que mejor sean sus buenas obras (lo más importante) lo que las adorne. Este tema varía de cultura en cultura.

En nuestro país, al salir a un centro comercial, es muy raro encontrar una mujer que no use pantalones, es difícil ver a una con vestido o faldas. Esto ha llevado a que muchos satanicen el tema y adviertan que van al infierno por su manera de arreglarse. Si algo es verdad, y lo he enseñado por años como consejero familiar, es que hay ropa que no va acorde a una hija de Dios.

Veamos un ejemplo: Si usted hombre está en el templo, el pastor pide que se pongan de pie para orar y frente a usted, en la fila de adelante está una mujer con ropa muy ajustada que deja al descubierto su figura, ¿no es verdad que sería muy difícil no mirarla y le haría perder la intimidad de la oración al Padre? ¡Cuidado hermanas, no hagan caer a los hermanos! No es la actitud de una hija de Dios la provocación, el verse como las mujeres no creyentes. Debes verte como una hija de Dios.

Sé que es difícil que algunos estén de acuerdo con esto. En mi país, se enseña que si la mujer usa pantalones es del diablo y por ende, no ha nacido de nuevo porque “usa ropa de hombre”. Sin embargo, surge un problema ante el cual deberían de meditar: cada cultura es diferente.

En Escocia, país del Reino Unido, tanto hombres como mujeres usan faldas, ¿entonces los hombres aunque acepten a Cristo, siempre están condenados por usar faldas? ¡Claro que no! Permíteme exponer un ejemplo más acorde al pasaje de la Escritura: en Israel, tanto hombres como mujeres usaban túnicas (vestido) en los tiempos bíblicos, que diferenciaban solo en los adornos que llevaba la túnica de la mujer.

La iglesia debe madurar en este tema de la apariencia y dejar de andar discutiendo en que estos y aquellos hacen o dejan de hacer algo y comenzar a preocuparse por predicar a Cristo, por ganar las almas que es el negocio verdadero de Dios.

La vanidad misma ha hecho que muchas mujeres se arreglen solo para competir entre ellas, para sobresalir e imponerse y en muchas ocasiones aun en contra de sus esposos. Dios te ha dado una belleza natural, no la desperdicies. Señorita, no necesitas cargarte de tanto maquillaje, eres hermosa por naturaleza. Tus cejas son hermosas… arréglalas… ¡pero no las hagas desaparecer!

No permitas que los hombres en la calle se sientan movidos a pecar por tu causa, cuida tu cuerpo. Mujer a nadie le importa ver tu cuerpo más que a tu marido por tanto no lo enseñes, no des las perlas a los cerdos. No olvides lo que dice el texto, adórnate de buenas obras.

Una mujer puede ser muy hermosa físicamente pero puede perder todo su glamour con solo abrir la boca, pues la Escritura dice: “…Porque de la abundancia del corazón habla la boca…Mateo 12:34b. Por tanto, es más importante tu belleza interna que la externa ¡ese es el mensaje de Pablo!

Los hombres también debemos aprender que nuestras esposas quieren ver un caballero agradable junto a ellas, que huela bien, que se atienda lo necesario, y que vista como lo que es, hombre.

Las modas han afectado tanto el porte varonil del hombre, que pareciera que muchos ahora visten pantalones de mujer, tanto o más ajustados que los de ellas. Cuídate de caer en la vanidad, en el enredo de satanás cuando alguien te dice que te ves muy bien, que eres agradable…

No olvides que tu belleza viene de la cruz de Cristo, de cuando compartes con otros palabras que huelen a vida, que producen vida, que son vida…

Invite a Cristo a su corazón:

Señor Jesús, yo te recibo hoy como mi único y suficiente salvador personal. Creo que eres Dios, que moriste en la cruz en mi lugar, y que resucitaste al tercer día. Me arrepiento soy pecador, gracias doy al Padre por enviar a su Hijo a morir en mi lugar. Gracias Jesús por salvar mi alma hoy.

En Cristo Jesús mi salvador… amén.

© Giovanni Ordoñez. Todos los derechos reservados.

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Acerca Giovanni Ordonez

Mi vida ministerial comenzó a los 13 años cuando entregué mi vida a Jesucristo. Tuve la oportunidad de prepararme para mi llamado en el ministerio del pastorado. Actualmente guío a la novia del Cordero desde la ciudad de Soyapango, en San Salvador, El Salvador.

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Un comentario

  1. La apariencia física es importante por trabajo, compromisos y/o reuniones, pero hay que vestir apropiadamente para cada ocasión y respetar y admirar a nuestra propia pareja.

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