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El amor incomprensible de Dios

Predicas Cristianas

(Lucas 15: 11-32)

Introducción.

El reino de Dios es una oportunidad que nadie debe dejar pasar, nos abre una puerta a la esperanza; pero la actividad de este mundo se interpone al reino de Dios, Pablo decía “no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas (2ª Corintios 4:18). Jesús ha explicado el reino de Dios por medio de dos parábolas “la oveja y la moneda perdida”, en esta parábola nos va a decir que un hijo vale más que una oveja y una moneda.

Ubiquemos este relato en su contexto cultural histórico: El hijo varón era la alegría de la familia para mantener el nombre, no podía abandonar el seno familiar era una ofensa a la dignidad que el hijo varón dejara la familia, cuando Jesús deja la familia, su madre, hermanos y hermanas tratan de rescatarlo para corregir la ofensa (Marcos 3:21). El hijo que dejaba la familia no podía volver a recobrar su derecho de hijo, solo podía aspirar a ser un siervo.

La actitud del hijo mayor, está dentro de lo culturalmente razonable, no recibe a su hermano, ni le perdona, no entiende el comportamiento de su padre, le humilla y denigra a su hermano: “Mas él, respondiendo, dijo al padre: He aquí, tantos años te sirvo, no habiéndote desobedecido jamás, y nunca me has dado ni un cabrito para gozarme con mis amigos. Pero cuando vino este tu hijo, que ha consumido tus bienes con rameras, has hecho matar para él el becerro gordo”.

El padre ve las cosas diferentes, ve a un hijo muerto que ha vuelto a la vida. El comportamiento del hijo mayor, es la actitud del cristiano que no ve a su prójimo como a hermano, le ve con odio y condena. Pablo nos dice que debemos “sopórtanos con paciencia los unos a los otros en amor” (Efesios 4:2)

Con esta parábola Jesús quiere que la gente de Galilea, comprenda a Dios como a un padre increíblemente bueno y compasivo, lleno de misericordia y no como a un Dios vengativo. Dios es un Padre que acoge el hijo que vuelve a su casa, le da el honor de hijo y no de siervo, que busca conducirnos a una fiesta final donde se celebre la vida, el perdón y la liberación definitiva de todo lo que esclaviza y desagrada al ser humano.

Esta es una parábola tomada de la vida real, que caracteriza el mensaje de Jesús desde la experiencia de vida de los habitantes de Galilea, ellos pudieron entender el mensaje que indudablemente sorprendió a muchos con su enseñanza y conmovió aquellos padres que habían dado la espalda a sus hijos que habían abandonado la familia. Analicemos el mensaje que nos quiere transmitir esta parábola del “hijo prodigo”

1. CONSECUENCIAS DE VIVIR LA VIDA SIN LA ORIENTACIÓN DE LA PALABRA DE DIOS

a. Cuando nos creemos autosuficientes (vers. 12)

La herencia podía entregarse de dos formas, por medio de un testamento donde los bienes pasaban al hijo al morir el padre, o por medio de una herencia en vida; pero los beneficios le correspondía al padre mientras vivía.

El hijo no solo pide la herencia, sino también los beneficios, lo que pide es una locura y una vergüenza para la familia, razón suficiente para que el padre se molestara y corrija a su hijo, ¿cómo el padre puede aceptar la locura del hijo perdiendo su propia dignidad y poniendo en peligro la familia?, un padre no podía repartir la herencia estando en vida.

El padre no se ofende cuando su hijo le dar por muerto al pedir la herencia, siente lastima por el hijo que abandona la familia, sabe que le ira mal en la decisión que está tomando, pero que al final el padre respeta la voluntad de su hijo. Dios nos hizo seres con inteligencia y voluntad propia para que tomemos decisiones correctas en la vida (Deuteronomio 30:19).

Las decisiones que tome ahora, van a definir mi vida del mañana. La iglesia es una familia que debe de proteger y ayudar a los más jóvenes en la fe  (Efesios 4:16). La iglesia no está para criticar, fue constituida para que edifique el cuerpo de Cristo (Efesios 4: 11-12), la iglesia existe para el servicio a la iglesia y a los que no están en la iglesia (1ª Pedro 4:10)

b. Una vida descuida lleva al hijo a la destrucción (vers. 13)

Este hijo comienza una vida fuera de la protección de su padre y de la familia; pero como tienen dinero, todo parece irle bien, tiene  amigos y todo mundo lo quiere, le dicen el “don, mi amigo querido” pero esta forma de vivir tiene un fin y un fin trágico que ha beses es difícil de superar, y algunos se han quitado la vida, al no encontrar el camino de regreso a su Padre (Proverbios 21:17). Los que se dicen ser amigos le van abandonar. No desperdicie los bienes que Dios le ha heredado, lo que tienen úselo ordenadamente (Lucas 16:10), no trate de vivir la experiencia de este hijo

c. Comienzan a venir los problemas (vers. 14)

Comenzó a faltarle lo necesario para vivir, aquí ya no va a tener amigos, el relato no dice que los amigos le ayudaron cuando esta hambriento y no tenía donde vivir.  Cuando está en el suelo nadie lo quiere recoger, los que le decían mi amigo, ahora no le conocen, es más hasta huyen de él cuando le ven venir, piensan que les va a pedir prestado  (Salmos 142:4), se terminó el dinero, terminaron los amigos.

Después de tener casa   ahora vive de arrimado,  era el hijo del dueño de la hacienda, ahora es un jornalero que cuida cerdos, tenía comida en abundancia, ahora quiere comer algarrobas (vainas parecidas al cuje), es comida para cerdo.

En algunas ocasiones es necesario  llegar a estos extremos para reconocer el amor de Dios, “Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti” el padre se acerca al hijo, cuando el hijo se acerca al padre, cuando reconocemos que necesitamos de Dios, Dios vienen a nosotros (Deuteronomio 4:29-30)

II. LA ACTITUD ANORMAL DEL PADRE DESCONCERTA A LOS OYENTES

a. De regreso a casa (vers. 18)

El hijo sabe que ha perdido los derechos de hijo, y no pretende recuperarlos, es aquí donde el amor de Dios es incomprensible. No podemos vivir fuera de nuestro hogar, debemos reconocer cuando hemos pecado contra nuestro prójimo y contra Dios.

El amor del padre es sorprendente, está aún lejos, pero ve venir a su hijo y corre a su encuentro, no actúa como el patrón de la casa: Cinco verbos hacen ver el amor del padre a) lo vio, b) tuvo compasión de él c) corrió hacia él, d) lo abrazo, e) lo beso, son signos de perdón.

El padre lo viste con las vestiduras de hijo, le quita el vestido de siervo, de mendigo y le pone anillo que le confiere el título de hijo, esta actitud del padre esta contra las normas de dignidad acostumbradas. Muestra el amor incondicional de Dios para todo aquel que le invoca (Salmos 86:5)

b. Contra toda costumbre, el padre organiza una fiesta (vers. 23)

No le impone castigo a su hijo, lo que importa es que su hijo perdido ha vuelto,” porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a regocijarse”. Esta es la alegría que el hijo a de conocer junto al padre y no la diversión falsa que este mundo ofrece. (Proverbios 16:20) Este hijo pudo verse evitado todo el mal que le ocurrió si hubiere obedecido.

III. LA ACTITUD DEL HIJO MAYOR

a. El hijo fiel y obediente (vers. 29)

Después de haber cumplido fielmente con su trabajo, llega a su casa y se encuentra con música y danza, se siente ofendido, el regreso de su hermano no le produce alegría, solo rencor, nunca se ha marchado de casa pero su corazón ha estado lejos, sabe cumplir mandamientos, pero no sabe amar. Lo que hace es criticar a su padre por su actuación y denigrar a su hermano. Es el tipo de creyente que cree que por su buena conducta Dios debe de favorecerlo (Lucas 18:18-21), más que el que está perdido

b. El hijo egoísta (vers. 29)

No quiere entrar a la fiesta, se siente ofendido, la restauración de su hermano no le causa alegría, no estaba perdido; pero se encuentra perdido en un país lejano, pero se encuentra perdido en su propio resentimiento. Este tipo de personas nunca viven la felicidad del evangelio, los resentimientos del pasado no les permiten vivir felizmente su presente, en su corazón existe  amargura, por lo que la gracia de Dios no se manifiesta (Hebreos 12:15)

Conclusión.

Dios es Padre de todos. El hijo mayor nos interpreta a quienes creemos vivir cerca de él, pero que al mismo tiempo poseemos un corazón alejado de Dios.

¿Que estamos haciendo los que no hemos abandonado la iglesia?, es posible que estemos trabajando para asegurar la supervivencia religiosa, o trabajar para ser representativos del amor grande y la misericordia de Dios para los que no están en la iglesia.

¿Estamos construyendo comunidades abiertas que saben comprender, recibir y acompañar a quienes buscan de Dios. Levantamos barreras o tendemos puentes, les ofrecemos amistad o los miramos con desprecio.

© Francisco Martinez. Todos los derechos reservados.

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Acerca Francisco Antonio Martinez

Iglesia Evangélica de las Asambleas de Dios de El Salvador. Lcdo. Contador publico, graduado de la Universidad Tecnológica de El Salvador, y del Insstituto Teológico de las Asambleas de Dios de El Salvador, con maestría en Teología de la Universidad José Simeón Cañas (UCA), Treinta años en el ministerio de la predicación de la Palabra. Cualquier contacto fmartinez007@yahoo.com ; francisco.martinez@gobernacion.gob.sv

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