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Los casi salvos

Marcos 10:17-31

INTRODUCCIÓN:

Cada vez que usamos el adverbio “casi” estamos hablando de algo que estuvo cerca de suceder. Así que solemos decir: “Casi tuve un accidente”; o “casi le digo que sí”; o “casi caigo en la tentación”. También la usamos para decir: “casi terminé la carrera”; o “casi llegó a cumplir sus sueños”.

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Y es que cuando hay algo bueno que no pudimos alcanzar por falta de lo que sea queda en la mente la sensación de lo que hubiera sido la vida si al final logro la meta. Muchos llegan a sus camas con la sensación del “casi”. En la presente historia tenemos a un joven que “casi” fue salvo, pero al final se convirtió en una de las más grandes tragedias de la Biblia.

¿Sabía usted que uno de los castigos del infierno será el remordimiento de aquellos que habiendo estado tan cerca de la salvación, “casi” alcanzada, tuvieron que ir allí como el caso del joven rico? Cuando comparamos a los hombres y mujeres que depositaron su fe en el Señor como el paralítico, el endemoniado y el leproso con este joven, pronto descubrimos la verdadera intención del corazón humano cuando se acerca al Señor.

¿Hasta dónde este joven deseaba la salvación? Y la lucha del alma parece ser la misma: Deseo ser salvo, pero también deseo vivir cómo estoy actualmente. Deseo seguir a Cristo, pero no estoy dispuesto a dejar lo que más me ata a este mundo. ¡Qué tragedia que alguien se pierda habiendo hablado y saludado a Jesucristo! Uno de los ladrones de la cruz fue “casi” salvo. Consideremos quiénes son los llamados “casi” salvos de acuerdo con este relato.

I. LOS “CASI” SALVOS POSEEN ESTILOS DE VIDAS CORRECTAS

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La presente es una historia conmovedora. Al principio nos cautiva la manera cómo este joven llegó para entrevistarse con el Señor, pero luego nos sorprende su inesperado final.

1. Vino con la premura correcta (vers. 17ª).

La historia nos dice que “vino corriendo” (vers.  17). En esto hay algo digno de ser observado. Algo vio ese joven en el Maestro de Galilea que le convenció de ir a él tan pronto como fuera posible. Esta actitud nos habla de la forma cómo debiéramos venir a Cristo. Es sabido que los pies de mucha gente corren más rápido para seguir a otros dioses que para seguir al Dios verdadero.

Pero, peor aún, muchos corren muy rápido para entregarle sus vidas a los placeres antes que venir a entregarle sus vidas al Señor. Este joven nos muestra la importancia de la premura para venir a Cristo. Hay gente “buena” que acude pronto a Dios, pero sin querer cambiar. Vienen corriendo a Cristo pero luego se detienen cuando ven sus demandas.

2. Vino con la postura correcta (vers. 17b).

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Se nos dice que vino “… hincando la rodilla de delante de él…”. No todos los hombres se postran delante del Señor. Ese joven había oído acerca de Jesús. Nadie se postraría delante de alguien sin que tal persona inspire reverencia. Note que él era un “principal”.

No era fácil para alguien como él postrarse así. Es un hecho que en nuestros amigos inconversos encontremos a personas muy correctas. De hecho, algunos actúan mejor que muchos creyentes. No tienen vicios, son generosos, son muy amables, son muy fieles y hasta tienen hogares ejemplares. Sus vidas correctas los harían candidatos de primera fila para irse al cielo.

II. LOS “CASI” SALVOS PIENSAN EN UNA SALVACIÓN POR OBRAS

1. No hay nada que hacer (vers. 17c).

Note que este joven vino con la pregunta correcta. “¿Qué haré para ser salvo?”. Aunque esta es una pregunta correcta, pues revela el anhelo legítimo del alma, este joven tenía en su mente el concepto que más predomina en mucha gente: hacer algo para salvarse. No son pocos los que piensan en lo que deben hacer para ser salvos. Pero el asunto es que la salvación no es por lo que alguien haga, sino por lo que ya Dios ha hecho.

Este joven cuando fue confrontado con lo que había hecho habló de su intachable vida moral. Y a juzgar por lo que vemos, este hombre era una persona con una moral mejor que la de muchos cristianos hoy. Pero una vez que escuchó las demandas de Jesús, se fue. ¿Qué es lo que sucede? La salvación por obras quita los méritos de Jesús en la cruz. A la hora de salvarse lo que más abunda es la justicia personal.

La salvación por gracia a algunos les parece muy “barata”. Prefieren trabajar para alcanzarla. Sin embargo, lo que hay que hacer para ser salvo es invitar a Cristo para que cambie el destino eterno. Las obras serán el resultado de mi salvación. Lo que si hay que hacer es arrepentirse de los pecados y poner la fe en el Señor Jesucristo.

2. Los halagos son para Dios (vers. 18).

El joven rico llamó a Jesús “Maestro bueno”, pero Cristo refirió esos halagos a Dios. Aquí notamos parte de la franqueza del Señor. Pudiéramos tener los mejores calificativos para expresárselos al él, pero los mismos se quedarían en meras palabras si la intención del corazón es otra.

El profeta Isaías había dicho con anticipación: “Este pueblo de labios me honra, pero su corazón está lejos de mí” (Isaías 29:13). Podemos adornar nuestras alabanzas con los mejores epítetos, pero tener un corazón irredento. Podemos llamar a Jesús de la manera más exaltada, pero con el corazón negar que lo amemos. No se trata de la impresión que tengo de Jesús sino del amor que tengo por él. No se trata de ver en Cristo a un líder que impresiona, por quien tengo una gran admiración, creyendo que esto será suficiente para mi salvación. Por “gracia soy salvo por medio de la fe…” (Efesios 2:8). Esta es la verdad bíblica.

III. LOS “CASI” SALVOS SON PROFUNDAMENTE PIADOSOS

1. Los mandamientos con relación al hombre (vers. 19).

Cuando Jesús le preguntó al joven sobre los mandamientos, dijo: “todo eso lo he guardado desde mi juventud”. Es como si hubiera dicho: “Todo lo que exige la ley para vivir bien y conservar la reputación entre ellos no he tenido problemas en cumplirlos”. En esta parte hay un detalle interesante que observar. Jesús no hizo mención de los primeros mandamientos de los diez que tienen que ver con el nombre y la adoración del único Dios.

Por lo que va a suceder al final, si Jesús le hubiese hecho ese planteamiento, a lo mejor pone en apuros al joven. No sabemos si la respuesta iba a ser la misma, pues, aunque él guardaba los mandamientos que tenían que ver con su relación con los hombres, había convertido sus riquezas en su propio dios. De esta manera podemos ver a un joven con una enorme lucha.

¿No vive acaso tanta gente en esta disyuntiva? Se esfuerzan por guardar los mandamientos para estar bien con los hombres, pero descubren que los principales, los que tienen que ver con su relación con Dios, no los cumplen. La actitud religiosa de mucha gente lejos de acercarlos a Dios los aleja profundamente. Están tan cerca pero tan lejos a la vez.

Acerca Julio Ruiz

Pastor en Virginia en los Estados Unidos, con 42 años de experiencia de los cuales 22 los dedicó en Venezuela, su país de origen. Otros 9 años los dedicó a pastorear en Vancouver, Canadá y los últimos 9 años en Columbia Baptist Church en su ministerio hispano, donde estuvo hasta agosto del (2015). A partir de octubre del mismo año (2015) comenzó una nueva obra que llegó a constituirse en iglesia el 22 de mayo de 2016 bajo el nombre de Iglesia Bautista Ambiente de Gracia en la ciudad de Burke, Virginia. El pastor Julio es Licenciado en Teología y ha estudiado algunas cursos para su maestría en Canadá. Además de haber sido presidente de la convención bautista venezolana en tres ocasiones, también fue profesor del seminario teológico bautista. El pastor Julio por espacio de unos 18 años publica sus sermones y artículos por estos medios. Es casado con Carmen Almera Ruiz y tiene tres hijas y una nieta: Laura, Oly, Sara e Isabella. Si usted quiere comunicarse con el pastor Julio, llámelo al (571) 251-6590.

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