Inicio / Predicas Cristianas / Agradando a Dios con lo mejor

Agradando a Dios con lo mejor

III. AGRADANDO A DIOS CON LO MEJOR DE NUESTROS BIENES

1. Debemos dar según hayamos prosperado (1 Corintios 16:2).

Anuncios

Lo que Pablo escribió a los hermanos corintios respecto a la mayordomía del dar ya Abel lo había practicado muchos años atrás. El planteamiento respecto al porqué Dios miró con agrado la ofrenda de Abel pasó por la prueba de dar según hayas sido prosperado.

No tenemos que poner en dudas que Caín fue prosperado como agricultor y lo mismo su hermano Abel como pastor de ovejas. Los dos habían prosperado en sus oficios, el asunto estuvo en la determinación de dar lo mejor. El tema de dar al Señor lo que a él le pertenece sigue siendo el “talón de Aquile” para muchos hermanos todavía.

Como no fueron enseñados sobre esta parte de la mayordomía, a la hora de dar, esbozan sus argumentos y al final se pierden de una de las bendiciones más gratas que disfruta un auténtico discípulo de Cristo.

No son pocos los que no están de acuerdo con el diezmo porque lo consideran de la ley, cosa que no es cierta, porque antes de la ley ya el diezmo existía. Y el asunto es que Pablo lleva la práctica de dar a un nivel mayor cuando nos dice que nuestra meta es dar según hemos prosperado. Esto no le pone límites al dar.

Anuncios

2. Debemos dar con gozo en el corazón (2 Corintios 9:7).

Pablo nos sigue hablando de este tema en el contexto de la ofrenda que dieron los hermanos de macedonia, a quienes él reconoce que vivían en extrema pobreza (2 Corintios 8:2), pero que esa condición no impidió que fueran ricos en su generosidad, constituyéndose después en un modelo a la hora de dar para la obra.

A este respecto es que Pablo recomienda dar como una decisión sabia, inteligente, llena de adoración y gratitud, no con tristeza ni por necesidad, sino con gozo. Y es tan importante la enseñanza de esta mayordomía que el apóstol recomienda preparar esto con anticipación, de una manera responsable antes de dar.

Mis hermanos, la inversión más segura que tenemos los creyentes es la que hacemos en el “banco del cielo”. De hecho, tenemos la recomendación de haceos tesoros en el cielo donde nada afecta esa inversión y será lo más estable. Pablo nos dice acá mismo que el acto de dar con gozo, de sembrar generosamente, de no retener lo que a Dios le pertenece, es respaldado por el poder de Dios que hace que abundemos en gracia y que tengamos lo suficiente (vers. 8). Traigamos este nuevo año lo mejor a nuestro Señor.

IV. AGRADANDO A DIOS CON LO MEJOR DE MI SERVICIO

Anuncios

1. Servicio hecho con diligencia (Romanos 12:11).

El capítulo 12 de Romanos tiene de todo para que el creyente no tenga excusas cuando de servir al Señor se trata. En efecto, después que Pablo nos exhorta a presentarle al Señor nuestro cuerpo en sacrificio vivo, agrega una larga lista de nuestros deberes como hijos de Dios.

Todo esto para ponerlos dentro de lo que debe ser el servicio que le prestamos al Señor. Y es en medio de todos deberes que Pablo nos dice que seamos diligentes, sobre todo cuando se trata del servicio del Señor. Nosotros no podemos ser negligentes en el servicio a Dios.

No puede ser que cuando se trata de las cosas de Dios ellas ocupen el último lugar. Pablo nos dice cuatro cosas que deben ser consideras cuando se trata de lo que hacemos para el Señor. Por un lado, nos dice que seamos diligentes, que es todo lo contrario a la negligencia, a la irresponsabilidad.

Nos dice que no seamos perezosos, eso significa que, así como nos preocupamos por el trabajo diario, mostrando prontitud, lo hagamos con mejores ganas cuando se trata del Señor y su obra. Y también nos dice que tengamos un espíritu ferviente a la hora de servir a nuestro amado Señor.

2. Presentando mis dones al servicio (Romanos 12:4-5).

El Señor no se le escapó nada al salvarnos, pues no solo nos dio el don de la salvación, como su regalo eterno, sino también nos equipó con los dones del Espíritu Santo para su servicio. Pablo previamente al tema de los dones nos ha dicho que, si bien es cierto que nuestro cuerpo tiene muchos miembros con sus funciones, de igual manera nosotros como iglesia, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo.

Así tenemos que en la iglesia gozamos de la diversidad de dones y talentos que cada uno tiene como miembro para que responsablemente los usemos honrando al Señor y con ello hagamos crecer la iglesia dinámica y balanceadamente. Que el uso de mis dones traiga gozo personal al saber que soy útil para el Señor.

Mis amados, para Dios cada acción que hagamos en su nombre y para su servicio, cuenta. Él no pasa por alto aún las cosas más pequeñas, y a lo mejor hasta insignificantes para algunos, que contribuyen a la extensión de su reino. Comience haciendo algo. Use sus dones y talentos. Siempre habrá una cosa que hacer en la iglesia porque la “mies es mucha y los obreros son pocos”. Dedíquese al Señor.

CONCLUSIÓN:

Al regresar a la historia que da origen nuestro mensaje, nos encontramos posteriormente que se dice de Caín y Abel en el Nuevo Testamento. De Caín se dice que sus obras eran malas, porque era del maligno (1 Juan 3:12). Sus acciones, incluyendo lo que trajo al Señor lo delatan como un hombre con un corazón malo. Pero por otro lado tenemos a Abel de quien se dice que por fe ofreció a Dios más excelente sacrificio que Caín (Hechos 11:4).

Una cosa queda clara acá. Ambos adoradores fueron instruidos anticipadamente para traer su ofrenda delante del Señor. Pero la falta de fe de Caín, tan contraria a la de Abel, hizo que Dios mirara con desagrado lo que el primero trajo. El acto de traer lo mejor al Señor es un acto de fe.

Es reconocer que Dios mira mi corazón y ve cuanta sinceridad hay en lo que hago, en lo que estoy presentando. Al repasar estas cuatro cosas tratadas, cual ofrendas que las traemos al altar para comenzar un nuevo año, le decimos al Señor “aquí te traigo lo que tengo”.

Por fe me dedicaré este nuevo año a darte lo mejor de mi devoción, lo mejor de amor para los demás, lo mejor de mis diezmos y ofrendas y lo mejor de mi servicio.

© Julio Ruiz. Todos los derechos reservados.

Central de Sermones… Predicaciones Cristianas

Acerca Julio Ruiz

Pastor en Virginia en los Estados Unidos, con 42 años de experiencia de los cuales 22 los dedicó en Venezuela, su país de origen. Otros 9 años los dedicó a pastorear en Vancouver, Canadá y los últimos 9 años en Columbia Baptist Church en su ministerio hispano, donde estuvo hasta agosto del (2015). A partir de octubre del mismo año (2015) comenzó una nueva obra que llegó a constituirse en iglesia el 22 de mayo de 2016 bajo el nombre de Iglesia Bautista Ambiente de Gracia en la ciudad de Burke, Virginia. El pastor Julio es Licenciado en Teología y ha estudiado algunas cursos para su maestría en Canadá. Además de haber sido presidente de la convención bautista venezolana en tres ocasiones, también fue profesor del seminario teológico bautista. El pastor Julio por espacio de unos 18 años publica sus sermones y artículos por estos medios. Es casado con Carmen Almera Ruiz y tiene tres hijas y una nieta: Laura, Oly, Sara e Isabella. Si usted quiere comunicarse con el pastor Julio, llámelo al (571) 251-6590.

Revise también

Bosquejos para Predicar - Un ministerio de Sanidad

Hablemos de Sanidad

Predicas Cristianas... Dios sana conforme a su voluntad, creemos en la sanidad integral en cuerpo, alma y espíritu, por lo tanto, cualquiera que sea nuestro...

3 comentarios

  1. Humberto Araica

    Pastor Julio , que bendicion hermano, soy el pastor Humberto Araica , nos conocimos en la ciudad de Surrey BC donde yo inicié mi ministerio pastoral,

  2. Humberto Araica

    Bendiciones y si Dios lo permite , algun dia nos veremos, ahora pastoreo en la Ciudad de Granby Qc Canada,

  3. FRANCISCO HECTOR CASTANEDA

    EXELENTE TEMA VARON ANIMO…. SALUDOS Y BENDICIONES DE LO ALTO

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *