La escritura para toda la familia

2. Jóvenes venciendo el maligno.

La juventud durante el tiempo de Juan se caracterizó por vencer al maligno. Los músculos de su masculinidad espiritual enfrentaron la más fuerte de las batallas. Esta declaración nos pone al descubierto una extraordinaria señal de madurez.

Hay muchos enemigos que tiene que enfrentar y vencer el joven, pero vencer al maligno es una de las victorias más grandes. En la escala de la madurez espiritual, esta es la más deseada. En esta etapa ya se quedaron atrás los pañales y los biberones, ahora lo que hay son fuertes batallas.

¿Ha llegado usted a la categoría de ser un guerrero espiritual? Y aquí no se trata de que usted no le tenga miedo al diablo, como muchos dicen, sino más bien que el diablo le tenga miedo a usted por la forma cómo lo encara en este nivel de madurez. Aquí es bueno recordar que el creyente se conoce en el campo de batalla. No debo contentarme solo que mis pecados sean perdonados, sino que este venciendo al maligno. Cada vez que vencemos al maligno, huye. Vencerlo es una señal de madurez.

3. Jóvenes conociendo la palabra.

Juan sigue diciendo: “…y la palabra de Dios permanece en vosotros…”.

Muéstreme a un creyente débil e inmaduro y yo le hablaré de un creyente que no lee ni aplica la palabra. Pero muéstreme a un creyente fuerte y le hablaré de alguien que permanece en la palabra. ¿Esta usted todavía en la guardería infantil? ¿Es usted un conquistador?

El joven creyente se enfrenta a una verdadera lucha para mantenerse puro en medio de una sociedad que lo invita a pecar. Muchos años atrás el salmista les hizo esta pregunta a los jóvenes de su tiempo: «¿Con qué limpiará el joven su camino?; Con guardar tu Palabra» (Salmos 119:9).

Esta respuesta pone de manifiesto que no hay otra manera de mantenerse limpio delante del Señor a menos que sea guardando la palabra. Y esto nos lleva a otra pregunta: ¿Dónde debe guardarse esa palabra? Esto dijo el salmista: En mi corazón he guardado tus dichos para no pecar contra ti (vers. 10). Amado joven, tienes el modelo de Jesús quien enfrentó la tentación al diablo con la palabra. Obsérvalo en Lucas 4:1-15. De allí que Juan te da la recomendación de los (verss. 15-17).

III. “OS ESCRIBO A VOSOTROS PADRES» (vers. 14)

1. Conocimiento avanzado.

Es interesante que Juan, mientras escribe dos veces a los “hijos” y a los “jóvenes”, añadiendo algo distinto, también escribe a los padres el mismo asunto: “Conocéis al que es desde el principio”. La meta de todo creyente es llegar a conocer a Cristo en su estado más profundo. Cuando esto ocurre estamos alcanzando la cúspide de la madurez espiritual.

Una característica de un creyente maduro es la capacidad que ha desarrollado por conocer a su Señor. Para que esto ocurra, debemos llegar a la misma determinación de Pablo, quien hablando de si mismo, dijo: “Pero cuantas cosas eran para mi ganancia, las tengo como pérdidas… a fin de conocerle…” (Filipenses 3:7-11).

Juan había pasado la etapa de los “hijitos” y los “jóvenes”; ahora está en la etapa de “padres”. Nadie más como él para hablarnos de haber conocido a Jesucristo de una forma real y personal. Mientras los demás hablaron de su origen biológico, Juan habló de Cristo desde el principio en la eternidad. Eso es tener un conocimiento más avanzado de Cristo. Los discípulos llegaron a esa etapa de madurez.

2. Sabiduría avanzada.

Lo más notorio de la etapa de madures de los “padres” es la sabiduría acumulada. Esto es lo que se conoce como la “la probada sabiduría paternal”. El “padre” es alguien que hace rato dejó la infancia espiritual. Su diario caminar con el Señor no solo le ha hecho estar más cerca de él, sino que lo ha dotado de gran madurez para sostener a los débiles en la fe.

Otra característica del creyente “padre” es que tiene hijos. Si es padre es porque tiene hijos espirituales. El ser padre espiritual es una enorme bendición. Y déjeme decirle que usted puede ser un padre espiritual a pesar de ser muy joven. Usted no tiene que llegar a ser un creyente totalmente maduro para ser un ganador de almas.

La orden bíblica es: “Desead como niños recién nacidos la leche espiritual no adulterada para que por ella crezcáis para salvación”. El crecer requiere vida, tiempo, ejercicios. No sea usted un creyente flojo.

Ejercítese para la piedad. Encuentre algo que hacer en la iglesia. No se mantenga como un tronco insensible. No siga sentado en la guardería, chupándose el dedo pulgar. Deje usted la cuna de la inmadurez por una probada sabiduría paternal. Sus años en el evangelio deben tener el sello de la madurez, no un distintivo de inmadurez espiritual.

CONCLUSIÓN:

Juan nos descubre en este texto las tres etapas por la que se pasa en el crecimiento espiritual. Para construir una relación perdurable en la familia y con eso también en la iglesia, debemos pasar de una etapa a la otra. Los creyentes que se han conformado en su “niñez espiritual”, ni avanzan ellos mismos y tampoco avanza la iglesia. Juan vivió el proceso de la madurez en la familia de Dios. ¿Qué más sabe usted de Juan?

Déjeme darle algunos datos acerca de él. El llamado “apóstol del amor” fue un creyente muy inmaduro. Por cierto, tiempo mantuvo una disposición natural hacia el egoísmo. Acuérdese que fue él, con su hermano Jacobo quienes le pidieron al Señor sentarse con él en su trono cuando estuviera en su reino (Marcos 10:35-45).

En otra ocasión cuando fueron a visitar a los samaritanos, y no les recibieron, ellos le dijeron a Jesús: “¿quieres que mandemos que descienda fuego del cielo, como hizo Elías, y los consuma?” (Lucas 9:54).

La reprensión de Jesús marcaría a Juan para siempre. Pasó de ser “hijo del trueno” a “hijo del amor”. El fue el apóstol de la cruz. Hay que aprender a crecer en gracia y en conocimiento. Si usted no ama al Señor más de lo que le amaba ayer, usted no está madurando.

El cristiano maduro ha convertido la critica en trabajo. Acepta a todos como son y siempre va en búsqueda del otro en lugar de esperar que le busquen a el. El cristiano maduro apunta siempre a lo mejor y a lo grande y se entrega sin condición. Amen.

© Julio Ruiz. Todos los derechos materiales.

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Acerca Julio Ruiz

Pastor en Virginia en los Estados Unidos, con 42 años de experiencia de los cuales 22 los dedicó en Venezuela, su país de origen. Otros 9 años los dedicó a pastorear en Vancouver, Canadá y los últimos 9 años en Columbia Baptist Church en su ministerio hispano, donde estuvo hasta agosto del (2015). A partir de octubre del mismo año (2015) comenzó una nueva obra que llegó a constituirse en iglesia el 22 de mayo de 2016 bajo el nombre de Iglesia Bautista Ambiente de Gracia en la ciudad de Burke, Virginia. El pastor Julio es Licenciado en Teología y ha estudiado algunas cursos para su maestría en Canadá. Además de haber sido presidente de la convención bautista venezolana en tres ocasiones, también fue profesor del seminario teológico bautista. El pastor Julio por espacio de unos 18 años publica sus sermones y artículos por estos medios. Es casado con Carmen Almera Ruiz y tiene tres hijas y una nieta: Laura, Oly, Sara e Isabella. Si usted quiere comunicarse con el pastor Julio, llámelo al (571) 251-6590.

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