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La gracia visible en la iglesia

Predicas Cristianas

Hechos 11:23; 13:1-12

INTRODUCCIÓN:

Una cosa es hablar de la gracia de Dios y otra muy distinta es ver la gracia manifestada en la vida de otros. Lo primero puede quedar como una experiencia personal, pero lo otro son las señales visibles con las que nos califican por los frutos que mostramos.

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La iglesia de Antioquia nació para revelar las señales de la gracia de Dios en la vida de sus miembros. Si ella fuera una de las siete iglesias del Apocalipsis es probable que no tuviera ninguna queja departe del Señor. Note la forma cómo nació. No fue fundada por ningún apóstol sino por hermanos “laicos”.

Ellos fueron los valientes que hablaron también a los griegos y el resultado fue la aparición de una iglesia que sería el modelo para el resto del mundo. Lucas se asegura en dejarnos este versículo que pareciera ser el corazón de su narración. Nos dice que cuando Bernabé llegó y “vio la gracia de Dios, se regocijó”.

Lo que contemplaron sus ojos, tocante a la manifestación de Dios en los creyentes, le produjo un enorme gozo por lo que aprovechó de exhortarles a seguir adelante manteniendo esa misma comunión. Bernabé vio la conversión de judíos y gentiles, de tal manera que había una cosecha abrumadora de almas en aquel lugar. Él vio cómo los judíos y los gentiles se saludaban, comían juntos, se amaban.

La otra cosa que vio fue cómo ellos estaban entregados a la vida de oración y el ayuno. La gracia de Dios se movía en la iglesia. Nada es más poderoso que ver a un creyente lleno de la gracia de Dios. Cuando eso sucede, el gozo, el servicio, el testificar y el amarse es algo real.

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¿Qué vería Bernabé si entrara a nuestras iglesias hoy día? ¿Se regocijaría al ver la gracia de Dios? ¿Cuáles son las señales visibles de la gracia de Dios?

I. SE VE EN LA UNIDAD DE TODOS LOS GRUPOS SOCIALES

1. Una variedad social de personas (vers. 1).

¿Quiénes componían la iglesia de Antioquia? La iglesia estaba compuesta por una diversidad de miembros, provenientes de distintas clases sociales, culturales y raciales que hacia aún más interesante el trabajo. Estaba compuesta por líderes con una variedad de dones espirituales.

Los dones de “profetas y maestros” eran notorios y sin duda los más necesarios para darle a la iglesia solidez en la revelación y en la doctrina. Feliz la iglesia que cuenta con una sana doctrina como resultado de una adecuada revelación de la palabra.

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Bernabé aparece encabezando la lista. Con su sola presencia la iglesia ya era bendecida. Pero estaba allí un tal “Niger”, llamado Simeón, cuya traducción es “negro”. Así que la iglesia no tenía problemas con los “negritos”. Estaba también un tal Lucio de Cirene, quien también formaba parte de esos “piel tostadas” por el sol.

Toda esa gente había roto las barreras sociales y ahora se habían dispuesto trabajar en unidad para el Señor. La gracia de Dios tiene la misión de quebrantar todos los prejuicios que nos dividen para convertirnos en el cuerpo en el Señor. Los que componen la iglesia son un milagro de la gracia. Solo en la iglesia pueden convivir hombres y mujeres perdonados por la sangre de Cristo. Los fariseos les cuesta ver ese amor y unidad entre ellos.

2. Gente que antes fue odiada (vers. 1b)

Esto es algo curioso. Este Herodes fue el que ejecutó a Juan el Bautista y contribuyó a la muerte de Cristo. ¿No es una ironía que mientras el uno fue un despiadado hombre de la política, el otro llegara a ser líder de una iglesia? El poder de Dios transforma a los hombres no importante cuán duro sea su corazón y los pone juntos en la iglesia.

La iglesia no la compone una sola clase social. El milagro de una iglesia es ver en su seno a un político transformado, una prostituta restaurada, un drogadicto alabando a Dios. Así que la presente lista de estos hombres nos da una representación universal del evangelio.

En ese pequeño grupo se ejemplifica la influencia unificadora del cristianismo. ¿Qué es lo interesante de esto? Que hombres de muchos lugares y con distintos pasados habían descubierto el bendito secreto de estar juntos porque se encontraron con el salvador.

Lo que estaba sucediendo en Antioquia nos habla de la naturaleza misma de la iglesia donde todos caben y donde todos son bien recibidos. La gracia de Dios no hace distinción en los hombres, simplemente los cambia y los incorpora a una nueva vida. No importa cual trasfondo tengas, el Señor te cambia para vivir en unidad.

II. SE VE EN EL CAMBIO DE UNA NUEVA DEVOCIÓN

1. “Ministrando éstos al Señor, y ayunando…” (vers. 2)

La gracia de Dios no surge sola. Ella es el resultado de una intervención divina. El Espíritu Santo se mueve de una forma especial cuando el creyente decide ministrar al Señor a través de su devoción personal. Esto es lo que vemos en la forma cómo el Espíritu escoge a Bernabé y a Pablo mientras éstos están adorando. Esta verdad es la misma.

La gracia de Dios se verá en nuestras vidas en la medida que nos metemos en íntima devoción con él. Pero esta es la parte donde más fallamos. Hay tantas cosas que hacer, tanto que “ministrar”, que descuidamos la ministración más importante. Se ha dicho que el único ministerio que continuará por la eternidad será el que hacían esos cinco hombres.

Ministrar al mundo y a la iglesia se acabará, pero ministrar a Dios será parte del servicio eterno. En el cielo ministraremos a Dios como lo hacen los ángeles (Salmo 103:20-21). Será aquella la más sublime tarea. ¿Qué sucede cuando ministramos al Señor?

Pues el propósito es quebrantarnos y hacernos más dependientes del Espíritu. El creyente que busca a Dios de esta manera, muy pronto descubre cuán amigo se hace del Espíritu Santo, y de cuántas maneras él puede guiarle.

2. “Entonces, habiendo ayunado y orado…” (vers. 3)

Hemos dicho que la iglesia de Antioquia es un modelo que debiera ser copiado por el resto de las demás iglesias. La forma cómo fue fundada y luego la manera cómo sus líderes le dieron importancia a la oración nos muestra lo que debiera ser preeminente en toda iglesia del Señor. Observe quiénes estaban entregados a la oración. Mire quiénes eran los que ministraban al Señor.

Acerca Julio Ruiz

Pastor en Virginia en los Estados Unidos, con 42 años de experiencia de los cuales 22 los dedicó en Venezuela, su país de origen. Otros 9 años los dedicó a pastorear en Vancouver, Canadá y los últimos 9 años en Columbia Baptist Church en su ministerio hispano, donde estuvo hasta agosto del (2015). A partir de octubre del mismo año (2015) comenzó una nueva obra que llegó a constituirse en iglesia el 22 de mayo de 2016 bajo el nombre de Iglesia Bautista Ambiente de Gracia en la ciudad de Burke, Virginia. El pastor Julio es Licenciado en Teología y ha estudiado algunas cursos para su maestría en Canadá. Además de haber sido presidente de la convención bautista venezolana en tres ocasiones, también fue profesor del seminario teológico bautista. El pastor Julio por espacio de unos 18 años publica sus sermones y artículos por estos medios. Es casado con Carmen Almera Ruiz y tiene tres hijas y una nieta: Laura, Oly, Sara e Isabella. Si usted quiere comunicarse con el pastor Julio, llámelo al (571) 251-6590.

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