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Si no es tu Señor, no tienes salvación

Predicas Cristianas

La palabra nos dice que los cristianos debemos tener la mente de Cristo, y la mente de Cristo es una mente obediente, al punto que vino a hacer la voluntad del Padre, y es por esto que la palabra nos dice:

Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca. Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena; y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruinaMateo 7:24-27.

No te pregunto: “¿Es Cristo Tu “Salvador?”, sino, ¿Es de verdad y realmente tu Señor?, pues si no es tu Señor, entonces con toda seguridad no es tu Salvador; y aquellos que no han recibido a Jesús como su Señor y suponen que es su Salvador, están engañados, y su esperanza descansa sobre un fundamento de arena, entonces, tengamos cuidado pues multitudes son engañadas en este punto.

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Leamos la palabra de Dios en Hebreos 10:6-9Holocaustos y expiaciones por el pecado no te agradaron. Entonces dije: He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad, Como en el rollo del libro está escrito de mí. Diciendo primero: Sacrificio y ofrenda y holocaustos y expiaciones por el pecado no quisiste, ni te agradaron (las cuales cosas se ofrecen según la ley), y diciendo luego: He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad; quita lo primero, para establecer esto último”.

A través de los estudios bíblicos y predicas cristianas aprendemos que la Biblia dice que los demonios creen y tiemblan, pero su fe es muerta porque no le obedecen, mientras que Jesús obedeció los mandatos del Padre, y nunca dejó de obtener la victoria, y Jesucristo vino a esta tierra como nuestro ejemplo, “porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de DiosRomanos 8:14.

Los cristianos debemos entender que la fe es obediencia, y no se pueden separar las dos palabras, de manera que si tienes obediencia a la palabra, entonces tienes fe; la fe de Abraham le hizo disfrutar de la promesa, pero:

¿Quiénes fueron los que, habiendo oído, le provocaron? ¿No fueron todos los que salieron de Egipto por mano de Moisés? ¿Y con quiénes estuvo él disgustado cuarenta años? ¿No fue con los que pecaron, cuyos cuerpos cayeron en el desierto? ¿Y a quiénes juró que no entrarían en su reposo, sino a aquellos que desobedecieron? Y vemos que no pudieron entrar a causa de incredulidadHebreos 3:16-19.

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A través de los estudios bíblicos y predicas cristianas aprendemos que a la desobediencia Dios la llama incredulidad, y la incredulidad los dejó fuera de la tierra prometida, y luego, lo que entraron en Canaán heredaron casas que ellos no construyeron, viñas que ellos no plantaron, y sucedió porque buscaron y encontraron el reino; si tú quieres las bendiciones:

buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidasMateo 6: 33

Recuerda que la primera ley de la vida del creyente es la obediencia, que es la obra de la fe.

Lo primero de la mente de Cristo en un verdadero creyente es la obediencia, Jesús dijo que tú podías guardar nueve puntos de la ley, pero si rompías un punto, entonces eras culpable de todo, y lo mismo sucede bajo la gracia; pero si Dios tiene un problema contigo en cualquier área de tu vida, entonces nada de lo que hagas es santo.

A través de los estudios bíblicos y predicas cristianas aprendemos que cuando actuamos en desobediencia a la voluntad conocida de Dios, estamos actuando en nuestra propia voluntad, y nos cerramos los cielos a nosotros mismo:

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he aquí que no se ha acortado la mano de Jehová para salvar, ni se ha agravado su oído para oír; pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír. Porque vuestras manos están contaminadas de sangre, y vuestros dedos de iniquidad; vuestros labios pronuncian mentira, habla maldad vuestra lenguaIsaías 59:1-3.

El principio de Dios es que primero actuemos en lo natural, luego veremos en lo espiritual, es decir que debo actuar antes de que Dios actúe, pues esa es la fe:

es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se veHebreos 11:1.

A través de los estudios bíblicos y predicas cristianas nos damos cuenta que no hay nada de fe hasta que haya una acción, pues esa acción es la evidencia de nuestra fe que se apoya en la confianza de que si Dios lo ha dicho, Dios lo hará, sabiendo además que antes de que la promesa sea cumplida, antes de que el milagro ocurra, siempre hay instrucciones.

Si no hay obediencia, no habrá milagro, y cumplir las instrucciones no es ningún milagro; yo puedo obedecer o desobedecer, pero el Señor no interviene hasta que obedezca; recuerdan este pasaje de Daniel:

Ahora, pues, ¿estáis dispuestos para que al oír el son de la bocina, de la flauta, del tamboril, del arpa, del salterio, de la zampoña y de todo instrumento de música, os postréis y adoréis la estatua que he hecho? Porque si no la adorareis, en la misma hora seréis echados en medio de un horno de fuego ardiendo; ¿y qué dios será aquel que os libre de mis manos? Sadrac, Mesac y Abed-nego respondieron al rey Nabucodonosor, diciendo: No es necesario que te respondamos sobre este asunto. He aquí nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará. Y si no, sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua que has levantado” Daniel 3:15-18; ellos no sabían que Dios los salvaría, pero sabían la voluntad de Dios que dice: “No tendrás dioses ajenos delante de míÉxodo 20:3.

A través de los estudios bíblicos y predicas cristianas aprendemos que Dios no se movió hasta que ellos tomaron su decisión, pues inclinarse o quemarse era una decisión de ellos, ningún ángel vino a ellos a rogarles que no se inclinen; Dios ha hablado a través de Su palabra no hará nada más, hasta que tomemos una decisión, y siempre es así pues ésas son las obras de la fe; no de los pecadores que están muertos en delitos y pecados, Dios espera una acción, sino de ti y de mí que conocemos a Dios, nos dio Su palabra y espera una respuesta de nuestra parte, o nunca habrá una acción de parte de Dios.

El joven rico, Marcos 10, vino a Cristo para saber cómo heredar la vida eterna. Jesús le dijo y probó su corazón descubriendo allí la codicia, entonces le dijo: “Vende lo que tienes y dalo a los pobres, y el joven se fue triste”, pero Jesús no mandó a nadie para ver si podían hacer algún arreglo; con Dios no hay nada que arreglar, o el hombre obedece, o está perdido, y la obediencia empieza con la palabra de Dios.

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Cuando escuchemos a alguien hablar en nombre de Dios, o que dice que Dios le ha hablado, sepamos que Dios no hablará personalmente a ningún hombre que vive en desobediencia a Su palabra; y si en tu vida estás viviendo en rebelión a lo que Dios te ha hablado, entonces Dios no te hablará, no tendrás ningún mensaje en lenguas que dar a nadie, no tendrás promesas para dar a nadie.

Podrás tratar de probar tu espiritualidad al hacer esto de tu carne, pero a menos que estés caminando en obediencia a la voluntad conocida de Dios y a Su palabra de Dios, Él no te hablará; ahora, si obedezco lo que Dios me dice en Su palabra, seré más y más sensible a su voz, como cada desobediencia me hace más rebelde.

A través de los estudios bíblicos y predicas cristianas aprendemos que la obediencia es la prueba más grande de la fe, porque es la que nos permite acercarnos a Dios como resultado de esa ley de acción-reacción, porque en la medida que tengo más fe, mas obedezco haciendo lo que debo hacer para cumplir la palabra, y de esa forma más veo la obra de Dios en mi vida, y al mismo tiempo más fe tengo; pero tengamos siempre presente que existe otro elemento en la ley que se llama paciencia, porque los tiempos de la reacción no son nuestros, sino que son del Señor.

Debemos entender que las obras de la fe no es algo que yo hago para tener fe, sino que las obras de la fe es obediencia a los mandamientos, y los resultados de la fe es el milagro de Dios; si te dice: Acércate a mí…, el resultados de mi obediencia a su mandato será: Me acercaré a ti, pero si yo no obedezco el mandato Dios no puede acercarse a mí.

¿Necesitas un milagro?, entonces escucha esto: Cumple la palabra, y el Espíritu Santo no te va a hacer sobrenaturalmente que cumplas y des a Dios lo que es de Dios pues no hay milagro ahí, es sólo una prueba de la obediencia donde debes decidir retener o no retener, solo recuerda:

Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo; porque con la misma medida con que medís, os volverán a medirLucas 6:38.

El Señor habló, y si nosotros obedecemos lo que Él nos dice a través de Su palabra, éstas son las obras de la fe que nosotros le presentamos como Abrahán presentó a Isaac en sacrificio, entonces Él cumplirá lo que nos ha prometido; está claro que el milagro no está en la obediencia, sino que tú, en lo natural decides si vas a dejar de beber, tú decides si vas a cumplir con tu ministerio, tú decides si vas a traer los diezmos al alfolí o no, eres tú quien lo decides, no es un milagro, pero el milagro ocurre cuando tú lo haces, y las ventanas de los cielos son abiertas para derramar bendiciones en tu vida hasta que sobreabunden.

© Luis Alberto Coria. Todos los derechos reservados.

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Acerca Luis Coria

Mi nombre es Luis Alberto Coria, estoy casado con Nora Griselda Correa y tenemos cuatro hijos; llegué a los pies de Cristo en el año 1996.

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