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Busca la uncion

Predicas Cristianas

Hay quienes se enamoran de las cosas de Dios, de la iglesia, de su ministerio, de sus bendiciones, hasta de la provisión, pero la clave es enamorarse de Él, por eso a través de las predicas cristianas aprendemos que la Biblia nos cuenta que:

En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguien tiene sed, venga a mí y bebaJuan 7:37

Entonces, si quieres ser usado por Dios debes tener sed de Él, debes anhelarle, te debe gustar estar con Él, y el haberle conocido realmente será lo que te aleje del pecado, de los afanes de este mundo, y de cualquier cosa o persona que te aparte de Él.

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A través de las predicas cristianas aprendemos que en Hechos 1:8 afirma que puedes venir cada domingo a la iglesia, puedes orar en tu casa y leer la Biblia, “pero recibiréis poder cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta lo último de la tierra”, de manera que el gran secreto para experimentar la unción de Dios sobre su vida, es tener una relación personal y viva con el Espíritu Santo.

Pero además, nos dice la Biblia en Marcos 16:17-18 que “estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán”, pero debemos saber, y tener claro, que todo esto sucede cuando estamos bajo la unción del Señor.

Leamos la palabra de Dios en 2 Crónicas 5:13-14Cuando sonaban, pues, las trompetas, y cantaban todos a una, para alabar y dar gracias a Jehová, y a medida que alzaban la voz con trompetas y címbalos y otros instrumentos de música, y alababan a Jehová, diciendo: Porque él es bueno, porque su misericordia es para siempre; entonces la casa se llenó de una nube, la casa de Jehová. Y no podían los sacerdotes estar allí para ministrar, por causa de la nube; porque la gloria de Jehová había llenado la casa de Dios”.

A través de las predicas cristianas aprendemos que el significado de la palabra “unción” en la Biblia es: Derramar, inundar, cubrir con aceite, consagrar, ungir; la unción es la muestra de ser revestidos con el poder de Dios y representa la presencia sobrenatural de Dios en nuestras vidas como en el Antiguo Testamento eran ungidos los sacerdotes, reyes y profetas indicando que eran los elegidos para gobernar, predicar, enseñar y ministrar al pueblo.

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No sé lo que les sucede a cada uno, pero cada vez que uno comienza a orar debería estar esperando que la presencia de Dios se haga sentir en su vida, es que, ¿cómo podría esperar otra cosa después de conocer Su presencia, si no es su unción?, no se puede entender a aquellos que solo oran por orar, o van a la iglesia por ir, o cantan por cantar, siendo que el Dios que les salvo es un Dios que les ama y que desea de su presencia más de lo que ellos desean la de Él.

Las predicas cristianas nos enseñan que la actitud de nuestro corazón es fundamental en el tema de la presencia del Señor, la escritura que leímos nos dice que la presencia de Dios lleno el lugar a consecuencia de lo que el pueblo se estaba haciendo, de manera que es mucho más fácil que el Espíritu llene a una persona que le desea y le busca con todo su corazón, a que llene a una persona que es indiferente a la presencia de Dios.

Muchos hermanos no entienden que la presencia de Dios en nuestras vidas es tan importante como la misma salvación, y esto es así porque precisamente somos salvos para ser reconciliados con Él para volver a tener una relación íntima con nuestro Padre Celestial; si yo vivo sin reconocer su presencia, sin reconocer la gracia de su unción, estoy viviendo como un matrimonio que vive en casa separada, y no fue para eso que Dios me salvo, pues el vivir en su unción lo que provoca que todo yugo se pudra y venga la sanidad, la libertad, la prosperidad, y todas las bendiciones que el señor tiene dispuestas para nosotros.

La actitud de todo creyente debe ser la de una persona que nunca siente que ha recibido suficiente unción de Dios en su vida, y por lo tanto siempre quiere más, y este es el tipo de creyente que disfruta cada mensaje de Dios entendiendo que la presencia del amor de Dios está en cada exhortación o corrección, es el que vive cada canto, el que siente en su alma cada oración.

Dios quiere manifestarse en medio de su pueblo y lo quiere hacer con poder, pero el mayor impedimento de que lo haga somos nosotros mismos, somos nosotros porque detenemos su mover con nuestras actitudes pues el Señor no se mueve cuando el pueblo no alaba a Dios, ni tampoco cuando estamos tratando de crear un ambiente con nuestro gritos o actitudes desordenadas.

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A través de las predicas cristianas aprendemos que el Señor se mueve cuando el pueblo ha aprendido a darle ese lugar especial en cada corazón, entendiendo que cada vez que tenemos una reunión, la tenemos para Él y nuestras actitudes son conforme a esa entrega, con Él presente en todo lo que hacemos, y por esto es que muchas veces en medio de un servicio hemos tenido que cambiar el programa para darle espacio al mover del Espíritu.

A través de las predicas cristianas aprendemos que cuando estamos orando no debemos hacerlo para impresionar a nadie, sino con un deseo genuino de que Él reciba nuestra oración; cuando leemos la Palabra no debemos hacerlo queriendo demostrar cuanto conocimiento tenemos, sino con el deseo de que sea Dios mismo tocando los corazones por medio de las Escrituras; cuando integro el grupo de alabanzas no lo hago como si fuese un cantante del mundo sino como un salmista que desea que su canto llegue al Señor como ofrenda digna y agradable, y así en cada cosa que hago para la obra de Dios.

Debemos tener claro que cuando el poder de Dios se derrama en su pueblo, no hay que estar tratando de convencer a los demás de que Él está ahí, no hace falta decirle al pueblo que la presencia está ahí o que ha descendido la unción y el poder, porque su presencia es inconfundible; hay una diferencia entre una visita y un miembro de la familia de Dios, la visita ve solo una parte de la casa y de nuestras vidas, pero la familia ve toda la casa y nos ve en momentos donde nadie más nos ve, y así es entre la persona que visita a Dios y el que habita con Dios, el que visita nunca podrá conocer lo que la familia conoce, ni tampoco podrá disfrutar de su unción.

Con Dios podemos ser visita, familia lejana o familia que vive en la casa con Él; nuestra relación con Dios puede ser una relación de cuando visitamos la iglesia, puede ser una relación de iglesia, oración , e intimidad ocasional; o como debería ser la de todos los creyentes, una relación de intimidad, una relación de Padre a hijo y de hijo a Padre, donde nuestro voz puede clamar verdaderamente, Abba Padre, sabiendo que nos ha escuchado y que le hemos tocado el manto para que su poder descienda.

Dios no busca hombres y mujeres perfectos, Jesús dijo que el que estaba sano no tenía necesidad de médico, de manera que Él vino a buscar al que estaba enfermo, como nosotros estábamos enfermos espiritualmente antes de conocer a Cristo; Dios busca a hombres y mujeres que sean honestos con Él y que le amen de verdad.

A través de predicas cristianas aprendemos que los hombres de David eran hombres comunes, en un principio cobardes, afligidos, endeudados amargados de espíritu sin ánimo para nada rechazados por la sociedad, se sentían tan indignados por el sistema político que prefirieron huir a una cueva y el numero era de 600 hombres similares, pero en medio de ellos estaba un hombre que amaba a Dios y que deseaba la unción, era David, y estos hombres que habían visto a David, entendieron que la valentía, la fuerza, y el poder lo daba la unción de Dios.

Si algo te está separando de Dios, entonces díselo, háblale con franqueza, y se humilde para escuchar su exhortación y consejo; confiésale tus pecados y pídele que te ayude a superarlos, que te ayude a parecerte a Él, que te de sabiduría de lo alto, pero esto no se lo puedes decir como el que dice algo para salir del momento, sino que estas palabras deben nacer de tu corazón, “porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo: Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados. Porque no contenderé para siempre, ni para siempre me enojaré; pues decaería ante mí el espíritu, y las almas que yo he creadoIsaías 57:15-16.

También sucede que muchas veces la unción de Dios no se manifiesta en la iglesias porque mientras la unción está descendiendo los niños juegan y corren, algunos conversan, y otros son simples espectadores, y nunca veremos la unción en nuestra vida, si no aprendemos a ser reverentes a la unción de Dios, tenemos que ser estrictos si amamos la unción de Dios, aunque pueda que a alguno le suene molesto, pero por reverencia a la unción de Dios, tenemos que serlo ya que es mejor agradar a Dios antes que a los hombres.

No basta con arrepentirnos, no basta con ser bautizados, no basta con recibir el Espíritu Santo, necesitamos la unción de Dios pues la unción de Dios es lo único que puede quitar toda carga de tus hombros, no más sufrimientos, no más derrotas, no más angustias, no más enfermedades, no más tormentos, no más necesidades, aquí está la unción de Dios.

Los esclavos se les encadenaban del cuello con otras que estaban en igual condición, y eran llevados a donde sus amos querían, y eso mismo sucede a las personas sin unción, cualquier cosa los mueve, una falta los lleva a ser esclavos, hoy podemos ver gente esclava de pecados ocultos, tentaciones, ceden a cualquier cosa, y se preguntan ¿por qué?, si ya soy cristiano, déjame decirte es que te falta la unción de Dios.

Hermanos, hoy no es un día más, este mensaje llega a tu vida con un propósito, llega a tu vida para que no te vayas como siempre sino que lo hagas lleno de la unción de Dios, entonces hoy toma una actitud distinta, acércate al Señor de una forma diferente, hoy ríndete a Él, pero deja que sea a su manera y no como a ti te parece mejor.

Hay muchos que solamente le han dado a Dios una parte de su vida, pero Dios quiere todo a nada, y así como Él entregó todo lo que tenía, asimismo pide todo de nosotros; vivir una vida de disciplina, entrega y sacrificio, y entonces tendremos la unción de Dios.

Acércate hoy con un corazón de adoración, olvídate de los que están a tu lado y busca esa unción del Señor que está descendiendo de lo alto; mientras adoras deja que esta vez el llene el templo, tu templo, el templo donde el Espíritu Santo ha hecho morada, con ese oleo del cielo que está descendiendo, y “recibiréis poder cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta lo último de la tierra”.

Y ahora, Señor, …….. concede a tus siervos que con todo denuedo hablen tu palabra, mientras extiendes tu mano para que se hagan sanidades y señales y prodigios mediante el nombre de tu santo Hijo JesúsHechos 4:29-30.

© José R. Hernández. Todos los derechos reservados.

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Acerca Jose Hernandez

Obispo José R. Hernández; educación cristiana: Maestría en Teología. El Obispo Hernández y su esposa nacieron en Cuba, y son ciudadanos de los Estados Unidos de América. El Obispo Hernández y su esposa conocieron a Jesucristo en el año 1994, se integraron a una iglesia cristiana, y fueron bautizados. En el año 1999 fundaron el ministerio El Nuevo Pacto e iniciaron la obra del Señor.

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Un comentario

  1. Noelia Margoth García Recinos

    Buen mensaje siervo de Dios. Hoy en día ya casi no se predica así, pero que alegre que todavía hay un remanente predicando del Poder del Evangelio.

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