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Cinco desiertos, una corona. Parte 2

Saúl está en Haquila tras David para matarlo, pero David y Abisai quien aceptó ir con David, porque Dios siempre pone alguien que comparte su visión para completar su propósito, y David y Abisai entraron justamente dónde Saúl dormía, y una vez más Dios pone a Saúl en la manos de David y mientras dormía Abisai dice a David que se alegrara porque una vez más estaba en sus manos y le ruega Abisai que deje matar a Saúl con su lanza porque solo le bastaba darle una sola estocada, pero David le dijo lo siguiente:

«Y David respondió a Abisai: No le mates; porque ¿quién extenderá su mano contra el ungido de Jehová, y será inocente? Dijo además David: Vive Jehová, que, si Jehová no lo hiriere, o su día llegue para que muera, o descendiendo en batalla perezca.» (1 Samuel 26:9-10 RVR1960)

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¿Por qué se negó David a matar a Saúl?

Dios colocó a Saúl en el poder y aún no lo había quitado. David no quería adelantarse al tiempo de Dios. Estamos en situaciones similares cuando líderes de la iglesia o del gobierno son incompetentes o infieles.

Nos sería muy fácil criticar o rebelarnos ante un líder olvidando los propósitos y el tiempo ocultos de Dios. Decidido a no hacer el mal, David dejó el destino de Saúl en manos de Dios. Si bien no debemos pasar por alto el pecado ni cruzarnos de brazos y permitir que líderes malvados lleven a cabo su maldad, tampoco debemos tomar medidas que vayan en contra de las leyes de Dios. Debemos trabajar por la justicia mientras confiamos en Dios.

Dios aquí le dio la lección a David de que su esperanza estaba en Dios que la no tenía porqué hacer nada porque sus impíos tendrán sus pagas, los judas se ahorcan solo.

Esto caló tanto en David que le llevo a escribir estas majestuosas palabras.

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  • «Alma mía, en Dios solamente reposa, Porque de él es mi esperanza.» (Salmos 62:5 RVR1960)
  • «Y ahora, Señor, ¿qué esperaré? Mi esperanza está en ti.» (Salmos 39:7 RVR1960)
  • «Porque tú, oh Señor Jehová, eres mi esperanza, Seguridad mía desde mi juventud.» (Salmos 71:5 RVR1960)

La lección de David fue tan grande su confianza y su reverencia por el ungido de Jehová que al guardia de Saúl le dijo lo siguiente:

«Y dijo David a Abner: ¿No eres tú un hombre? ¿y quién hay como tú en Israel? ¿Por qué, pues, no has guardado al rey tu señor? Porque uno del pueblo ha entrado a matar a tu señor el rey. Esto que has hecho no está bien. Vive Jehová, que sois dignos de muerte, porque no habéis guardado a vuestro señor, al ungido de Jehová. Mira pues, ahora, dónde está la lanza del rey, y la vasija de agua que estaba a su cabecera.» (1 Samuel 26:15-16 RVR1960)

David pudo haber matado a Abner y a Saúl, pero hubiera desobedecido a Dios y puesto en marcha consecuencias inesperadas. En su lugar, tomó la vasija de agua y la lanza del rey para demostrar que tuvo la oportunidad de matarlo y no lo hizo. Y con esto probó que tenía un gran respeto por Dios y por el rey que El ungió.

Cuando usted necesite destacar algún aspecto, busque formas creativas y que honren a Dios al hacerlo. Tendrán un impacto más significativo.

Al enemigo hay que demostrarle que no somos iguales, guarda las evidencias de que no eres igual. Y aquí como David aprendió que su esperanza esta en Dios que nada más le era más suficiente que su confianza en Dios.

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Conclusión

Lo mejor de cada unas de las cosas es que Dios no nos mata en los desiertos después de todo la opinión de Saúl sobre David fue lo siguiente:

«Y he aquí, como tu vida ha sido estimada preciosa hoy a mis ojos, así sea mi vida a los ojos de Jehová, y me libre de toda aflicción. Y Saúl dijo a David: Bendito eres tú, hijo mío David; sin duda emprenderás tú cosas grandes, y prevalecerás. Entonces David se fue por su camino, y Saúl se volvió a su lugar.» (1 Samuel 26:24-25 RVR1960)

Saúl tuvo varias oportunidades para matar a David, pero nunca lo hizo. ¿Por qué? Primero, cada vez que Saúl y David estuvieron frente a frente, David hizo algo generoso por Saúl. El rey no quería responder a la bondad de David con crueldad frente a todos sus hombres.

Segundo, David tenía muchos seguidores en Israel. De haberlo matado, Saúl hubiera arriesgado el control de su reino. Tercero, Dios había designado a David para ser el próximo rey de Israel y lo estaba protegiendo.

© Melvin Salomon. Todos los derechos reservados.

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Cinco desiertos, una corona. Parte 1

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