Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta.

2. Del carmesí a la blanca lana.

¿Por qué a la blancura de la nieve le sigue la “blanca lana”? Bueno, por un lado, esta blancura es el lado opuesto a lo llamativo de los colores “grana y carmesí”. De modo que mientras estos dos colores representan al pecado en su más provocadora condición, estas dos blancuras representan en la tierra la pureza celestial.

Y si bien es cierto que la nieve pronto pierde su blancura, aparece la “blanca lana” que después de ser lavada, su color permanece sin manchas, ilustrando de esta manera el poder de lo santo sobre lo profano. Pero para que el “rojo carmesí” sea convertido en “blanca lana” tiene que venir la intervención del Salvador Jesucristo. ¿Qué es lo que ocurre entonces?

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En el mismo momento cuando alguien viene a Cristo, esa persona es vista ante los ojos de Dios como si nunca hubiera pecado en toda su vida. El horrible traje de pecado con el que vistió su naturaleza carnal, ahora es cambiado por las ropas reales con las que nos viste el Señor Jesucristo. ¿Qué es lo que sucede entonces? Que un pecador teñido de negro por sus más viles pecados, ahora ha quedado tan blanco como la propia pureza del cielo. El único que puede hacer esto es la sangre de Cristo.

IV. HAY UN TIEMPO QUE SE AGOTA EN ESTA INVITACIÓN

«Venid luego…».

¿Por qué es importante esta invitación? La razón es muy simple: Dios podía ver lo que Israel no veía. Podía ver la rebelión y el pecado que estaban llevando en ese momento. Podía ver el juicio que iba a caer sobre ellos. Podía ver su condición y su condenación.

Mientras que ellos veían todo normal, incluyendo la adoración que le traían a él, pero Dios tuvo un justificado reclamo y una santa ira para reprocharles. Sin embargo, sobre la base de lo que él podía ver, les presiona para hacer un cambio en sus vidas. Ahora el texto se aplica a nosotros y nos dice: No postergues más este asunto de la salvación. Ya es suficiente el haber pecado tanto.

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Esta invitación está considerada como lo más importante a lo que debe prestársele atención. Solemos creer que tenemos tiempo para todo. Pero la verdad es que no hay un tiempo mejor que este. ¿Sabe usted si tendrá otra oportunidad después?

Hay advertencias como esta que a lo mejor no regresan a tu vida. El corazón que en un momento estaba sensible y abierto a oír la voz de Dios, puede endurecerse y ya habrá pasado el tiempo de venir a él. Ven ahora, pues no conoces qué sucederá mañana. Ven ahora porque “hoy es el tiempo aceptable, hoy es el día de salvación”.

Ven ahora, pues al igual que el Padre del “hijo pródigo”, sus ojos anhelan su regreso, sus brazos quieren abrazarte, su corazón se gozará sobre ti. Ven ahora porque él quitará tu vestido sucio por uno nuevo. Pondrá calzado en tus pies, anillo en tu dedo, y hará una fiesta en honor a ti. ¿Por qué demoras para venir? ¿Por qué escoger el infierno si puedes vivir en el cielo?

CONCLUSIÓN:

La voluntad de Dios para nosotros no es que seamos felices, ni victoriosos, ni prósperos, sino santos (1 Tesalonicenses 4:2-3). Si tenemos esto primero, logramos lo otro. Así que no importa cuánto éxito tengamos en la vida y en la iglesia, si perdemos este aspecto a los ojos de Dios, habremos fallado en lo principal.

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La invitación para el pueblo de Dios es esta: “Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana” (vers. 18).

Acéptele la invitación del que te llama hoy. Reconozca su carácter santo, pero sobre todo, considera su incomprensible amor, misericordia y perdón con la que respalda su invitación. Hoy es el día aceptable para que tus pecados sean más blancos que la nieve y vivas resplandeciente como la “blanca lana”. La sangre de Cristo hará esto. Amén.

© Julio Ruiz. todos los derechos reservados.

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Acerca Julio Ruiz

Pastor en Virginia en los Estados Unidos, con 42 años de experiencia de los cuales 22 los dedicó en Venezuela, su país de origen. Otros 9 años los dedicó a pastorear en Vancouver, Canadá y los últimos 9 años en Columbia Baptist Church en su ministerio hispano, donde estuvo hasta agosto del (2015). A partir de octubre del mismo año (2015) comenzó una nueva obra que llegó a constituirse en iglesia el 22 de mayo de 2016 bajo el nombre de Iglesia Bautista Ambiente de Gracia en la ciudad de Burke, Virginia. El pastor Julio es Licenciado en Teología y ha estudiado algunas cursos para su maestría en Canadá. Además de haber sido presidente de la convención bautista venezolana en tres ocasiones, también fue profesor del seminario teológico bautista. El pastor Julio por espacio de unos 18 años publica sus sermones y artículos por estos medios. Es casado con Carmen Almera Ruiz y tiene tres hijas y una nieta: Laura, Oly, Sara e Isabella. Si usted quiere comunicarse con el pastor Julio, llámelo al (571) 251-6590.

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Un comentario

  1. Herberto Figueroa

    Exelente sermon, DIOS le siga bendiciendo y llenandole de sabiduria, para que podamos seguir disfrutando de este alimento espiritual.

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