Elías, un hombre como nosotros

Esto nos lleva entonces a la conclusión que cuando Elías hizo su anuncio de la sequía, le estaba declarando la guerra al dios Baal. Era un gran coraje ponerse de pie delante del principal promotor de esa falsa religión y, en efecto, decirle: «¡Mi Dios es mayor que Baal! Y para demostrarlo, Dios va a cerrar el grifo. No habrá lluvia hasta que yo diga así. Y ni tú, ni Jezabel o Baal pueden hacer nada al respecto!». ¡Oh, como necesitamos esta valentía en estos días para denunciar los modernos “baales”!

III. UN HOMBRE CON UNA VOLUNTAD COMPROMETIDA

1. Comprometido por su nombre mismo.

La palabra hebrea para Dios es “Elohim”, abreviándose en algunos casos como El. La palabra jah es utilizada para “Jehovah”. De esta manera, cuando podemos el nombre Elías (Elijah) nos encontramos con la palabra para “Dios” y la palabra para “Jehovah”.

Pero lo interesante de este nombre es que en medio de las dos palabras está la letra “i” que en hebreo se refiere a “mí” o “mío”. De esta manera, cuando ponemos las tres palabras juntas, nos encontramos con la palabra “Elías” que significa: «Mi Dios es Jehová” o “El Señor es mi Dios”. Así vemos que este nombre va muy acorde con la misión de Elías como profeta de Dios.

Semejante significado nos habla del tipo de relación que este hombre tenía con el Dios de los cielos. Su intimidad con el Dios trascendente lo capacitaba para enfrentar los más grandes escenarios. Al caminar en la presencia de Acab y Jezabel, Elías comprobó cuán comprometido estaba con el Dios que representaba. La falta de compromiso serio con Dios nos hace creyentes sin impacto. ¿Qué tan comprometido estoy con él?

2. Comprometido por su devoción.

Considere la frase que Elías usó cuando se presentó delante del rey. «Vive Jehová Dios de Israel, en cuya presencia estoy…”. Elías estaba de pie en la presencia del rey de Israel. Estaba de pie en presencia de uno de los hombres más poderosos de su tiempo. Sin embargo, Elías fue capaz de ver más allá del hombre que ocupada el trono de Israel.

Elías no dudó que estaba de pie en la presencia del que está sentado en el trono celestial.

Con esta seguridad, Elías no tenía por qué tratar de complacer a Acab. No hubo necesidad de suavizar su mensaje y hacerlo más agradable. Sólo había una persona en aquel lugar que tenía que ser complacida y su nombre era Jehová.

Este es el momento donde todos necesitamos llegar en nuestras vidas. Si somos capaces de ir más allá de los que otros puedan pensar de nosotros, y vivir solo para agradar al Señor, entonces estamos en el camino de ser usados por él. ¿Podrán mis convicciones ayudarme a estar delante de los hombres si primero estoy en presencia de Dios? Si agrado a Dios en todo, no importa a quien desagrade. Pero si no agrado a Dios, no importa a quien agrade. Mi compromiso es con él, no con los hombres.

IV. UN HOMBRE CON UNA CONFIANZA INQUEBRANTABLE

1. En la persona de Dios.

Elías creyó que su Dios estaba vivo. Él dijo: “Vive Jehová Dios de Israel”. Acab, Jezabel y el resto del pueblo estaban viviendo como si Jehová había muerto. Dios estaba fuera de su adoración. ¿A caso el hecho de entregarse a la adoración de un ídolo sin vida no indicaba que Dios estaba muerto?

La convicción que mi Dios vive debe llevarme a una total confianza, pues su presencia es real, sus promesas son únicas y su poder es suficiente para ayudarme en todas las etapas de mi vida. ¿No es acaso la resurrección de Cristo la motivación más grande de nuestra fe?

El hecho de saber que Cristo vive nos levanta cada día a vivir confiados en medio de todas las adversidades que enfrentemos. Pero la verdad es que hay mucha gente que pareciera vivir como si Dios estuviera muerto. Cuando tengo la convicción que mi Cristo vive, viviré dando testimonio de un Dios vivo. Los hombres como Elías son necesarios para que se pongan de pie y digan: “Vive Jehová Dios de Israel”. El Dios de Elías vive. ¿Vive su Dios? Y la certeza que Dios vivía fue lo que le llevó a profetizar que por tres años no llovería. Esto se llama creer en el poder de Dios. Esto es confianza absoluta que Dios todo lo puede.

2. En la promesa de Dios. Cuando Dios hace una promesa, él la cumple.

Elías se puso delante de Acab porque había recibido una palabra de Dios para el malvado rey. No dice la Biblia “vino palabra de Jehová a Elías”, como en otros casos con los profetas. Sin embargo, por la comunión que Elías tenía con su Dios, en algún momento le fue revelado el mensaje y así lo comunicó.

Amados, nada hay más poderoso que vivir amando y confiando en las promesas divinas. Nada de lo que Dios haya dicho ha dejado de cumplirse. Cuéntelas todas, y notará que hasta el día de hoy todas las promesas de la palabra Dios se han cumplido. No importa si usted y yo las creemos o no, las promesas de Dios se cumplen en todos los que ponen en él su confianza.

Elías fue un hombre de fe y por esa fortaleza de su carácter confrontó a Acab y su idolatría. Bien podemos decir nosotros como lo expresó el himnólogo: “Todas las promesas del Señor Jesús son apoyos poderoso de mi fe, mientras viva aquí rodeado de su luz, siempre en sus promesas confiaré”. Sigamos la convicción de los hombres que confían en esas promesas (Ro. 4:20-21). Imitemos a Elías en su confianza inquebrantable. Él fue un hombre como nosotros, pero confió en Dios.

CONCLUSIÓN:

Elías despertó un avispero cuando dijo a Acab que no llovería por tres años. ¿Sabe lo que esto significaba? Bueno, lo grande de este texto es que Elías se puso de pie e hizo delante del rey lo que Dios quiso que hiciera. Elías era un hombre enviado de Dios.

Fue enviado a un pueblo inicuo para declarar que el juicio venía de la mano de Dios. No tuvo miedo de hablar y exponer los males de su tiempo. No tuvo miedo de vivir por la fe en el Dios de los cielos contra un pueblo que había puesto su confianza en una falsa religión.

El coraje y la valentía de Elías nos conducen a preguntarnos, ¿cuántos de nosotros tendremos algo de su coraje y de su fe? ¿Cuántos de nosotros estaremos de pie contra los modernos “baales”, que amparados por los gobernantes están diciéndole a lo malo bueno y lo bueno malo? Necesitamos nuevos “Elías” en estos días. Eliseo cuando recibió de Elías su don profético, se hizo esta pregunta: “¿Dónde está el Dios de Elías?”. Pues está aquí, porque nunca cambia. Ahora, ¿dónde están los “Elías” de Dios?

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Acerca Julio Ruiz

Pastor en Virginia en los Estados Unidos, con 42 años de experiencia de los cuales 22 los dedicó en Venezuela, su país de origen. Otros 9 años los dedicó a pastorear en Vancouver, Canadá y los últimos 9 años en Columbia Baptist Church en su ministerio hispano, donde estuvo hasta agosto del (2015). A partir de octubre del mismo año (2015) comenzó una nueva obra que llegó a constituirse en iglesia el 22 de mayo de 2016 bajo el nombre de Iglesia Bautista Ambiente de Gracia en la ciudad de Burke, Virginia. El pastor Julio es Licenciado en Teología y ha estudiado algunas cursos para su maestría en Canadá. Además de haber sido presidente de la convención bautista venezolana en tres ocasiones, también fue profesor del seminario teológico bautista. El pastor Julio por espacio de unos 18 años publica sus sermones y artículos por estos medios. Es casado con Carmen Almera Ruiz y tiene tres hijas y una nieta: Laura, Oly, Sara e Isabella. Si usted quiere comunicarse con el pastor Julio, llámelo al (571) 251-6590.

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