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Que nadie nos mueva

II. PARA QUE NADIE NOS MUEVA COMO OTROS SE HAN MOVIDO

a. “Salieron de nosotros…” (vers. 19)

Este versículo como otros que Juan escribe hace un énfasis de una misma idea o de una misma palabra para fijar en la mente de sus lectores la importancia de lo que quiere que éste entiendan, o de la enseñanza doctrinal que debe ser aplicada.

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Es así como en un mismo texto, la palabra “nosotros”, la repite cuatro veces. En el imperativo de permanecer en Cristo aparece esta declaración del apóstol. ¿A quienes se refiere el apóstol cuando dice “salieron de nosotros?”. En todo el contexto de este pasaje Juan esta hablando del anticristo y de los anticristos.

Habla de los engañadores que vienen a la iglesia y nacieron y cual cizaña con el trigo crecen al mismo tiempo y en el mismo lugar. Con el tiempo se pone de manifiesto quién es quién dentro del seno de la iglesia.

Los que actúan de esta manera dentro de la iglesia tienen un solo propósito: confundir y apartar a los débiles en la fe para que tropiecen y se apartan. Al final tales personas salen de la iglesia, no permanecen porque en realidad no son de Cristo. No debe sorprendernos cuando alguien se va de la iglesia y no regresa. El mismo Señor dijo que no es de toda la fe.

b. “Porque si hubieren sido de nosotros…” (vers. 19b)

Juan sigue con la misma idea de aquellos que no permanecen porque simplemente no pertenecen. Esta otra palabra define la condición de las personas que esta describiendo el apóstol. Cuando él dice que si ellos hubieran sido de nosotros nos está revelando una verdad que a veces cuesta creer, y es que no todos los que dicen “Señor, Señor” son pertenencia divina.

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La membresía de la iglesia no es garantía que soy salvo. El ladrón en la cruz no tuvo tiempo de pertenecer a una iglesia, sin embargo, recibió las palabras consoladoras que le dijeron “hoy estarás conmigo en el paraíso”. Por supuesto que no estamos afirmando que la iglesia no es tan importante para el asunto de mi permanencia en el Señor.

Si Cristo murió por su iglesia, ella como el cuerpo de Cristo es la mejor expresión mediante la cual cada auténtico creyente crece, se desarrolla y permanece en su fe. Esto pone de manifiesto que en la iglesia van a permanecer los que ya pertenecen en Cristo. Lo que finalmente nos asegura esta palabra del apóstol Juan es que los que son de él no se van. Permanecen para siempre. “Mis ovejas oyen mi voz… y me siguen …”.

III. PARA QUE NADIE NOS MUEVA DE LA UNCIÓN QUE TENEMOS

“Pero vosotros tenéis la unción del Santo…” (vers. 20)

El “pero” como conjunción de este versículo necesariamente hace una conexión con el tema anterior. Juan esta hablando de los que “salieron de nosotros”, refriéndose a aquellos falsos maestros que entraron a las iglesias enseñando y confundiendo a los hermanos en la fe.

Los tales no tuvieron una experiencia de salvación porque hubieran permanecido en Cristo. De esta manera se nos da a conocer que los que permanecen en el Señor es porque tienen la “unción del Santo”.

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Por cierto, que es Juan el que trae hasta cuatro veces este tema en su carta, para dar seguridad a sus lectores respecto a lo que habían creído y en quién habían creído. ¿A que se refiere esto?

En el Antiguo Testamento había tres oficios que eran objetos de una unción especial: el sacerdote, el profeta y el rey. Había toda una ceremonia estricta para aplicar esto. Hoy día esta palabra parecer haberse deformado, pues es aplicada a una especie de “casta santa”, sobre todo cuando se refieren a hombres con una “unción especial”. Pero contrario a esto, Juan nos asegura que cada creyente es poseedor de esa “unción del Santo”; eso es, del Espíritu Santo.

b. “La unción misma enseña todas las cosas…”  (vers. 27b)

Juan atribuye al trabajo de esta unción nuestra permanencia en Cristo. Bien se puede decir que es el “aceite del Espíritu” que ha ungido nuestros corazones que nos asegura tal permanencia. Pablo va a hablar en la carta a los efesios acerca del “sello del Espíritu Santo” como la garantía que ya sostiene nuestra salvación.

Todo esto nos revela el gran recurso de nuestra permanencia en Cristo. El texto nos dice que la misma unción se encarga de ser nuestro Maestro en enseñarnos todas las cosas. Y es que en resumen nadie podrá mostrarnos el evangelio como lo hará el Espíritu a través de la verdad de la palabra misma. Hay algo maravilloso en esto y a veces incomprensibles para nosotros.

Acerca Julio Ruiz

Pastor en Virginia en los Estados Unidos, con 42 años de experiencia de los cuales 22 los dedicó en Venezuela, su país de origen. Otros 9 años los dedicó a pastorear en Vancouver, Canadá y los últimos 9 años en Columbia Baptist Church en su ministerio hispano, donde estuvo hasta agosto del (2015). A partir de octubre del mismo año (2015) comenzó una nueva obra que llegó a constituirse en iglesia el 22 de mayo de 2016 bajo el nombre de Iglesia Bautista Ambiente de Gracia en la ciudad de Burke, Virginia. El pastor Julio es Licenciado en Teología y ha estudiado algunas cursos para su maestría en Canadá. Además de haber sido presidente de la convención bautista venezolana en tres ocasiones, también fue profesor del seminario teológico bautista. El pastor Julio por espacio de unos 18 años publica sus sermones y artículos por estos medios. Es casado con Carmen Almera Ruiz y tiene tres hijas y una nieta: Laura, Oly, Sara e Isabella. Si usted quiere comunicarse con el pastor Julio, llámelo al (571) 251-6590.

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