Mientras llega el Arrebatamiento

2. Debemos caminar en progreso v. 7.

Antes que el Señor sacara a Elías de este mundo lo fue llevando de un lugar a otro. Todo esto fue como una especie de despedida a esos importantísimos lugares, pero también con oportunidades de visitar las escuelas de los profetas y servir de estimulo para ellos. El hecho de visitar esos lugares antes de su “arrebatamiento” le dio a Elías la oportunidad de recordar cómo el Señor había trabajado allí y recordar las maravillas que él hizo a favor de su pueblo. De esta manera: Gilgal, Betel, Jericó y el Jordán eran sitios que representaban un orden progresivo y victorioso por donde Dios trae a sus hijos. ¿Qué significa todo esto para nosotros? Bueno, los viajes de Elías nos muestran algo de la progresión de la vida cristiana normal. La vida cristiana no está destinada a ser una vida de estancamiento. Está destinada a ser una vida de continuo progreso. El reto de 1 Corintios 15:58 tiene que ser el blanco de nuestro progreso. La vida espiritual que progresa mientras el Señor se aproxima contempla un Gilgal del comienzo, un Betel de comunión, un Jericó de victoria y un Jordán del peregrinaje por el desierto. Mientras suceda el rapto debemos seguir progresando.

3. Debemos caminar acompañados v. 11.

Hay en este pasaje lo que pudiéramos llamar el “precio del compañerismo”. Elías se aseguró de tener a Eliseo por compañero después de vivir y trabajar solo. Y la amistad llegó a ser tan grande que Eliseo se declaró en “desobediencia” unas tres veces frente al pedido del viejo profeta: “Quédate aquí…”. Los versículos 2, 4 y 6 hablan de la amistad y el compañerismo entre estos dos colegas. Ciertamente Elías había terminado sus tareas sobre la tierra, pero no se desentendió de aquellos que podían darle ánimo en esa etapa de su vida. Elías siguió caminando en compañerismo con otros creyentes. Véalo visitando a las escuelas de los profetas y ahora caminando con su amigo y socio Eliseo. El caminar del creyente debe ser acompañado con otros. Hay demasiados Llaneros Solitarios en nuestros días. Demasiados creyentes actúan como si no hubiera nadie más en su vida. Pero si hay algo que necesitamos es el tener comunión y amistad con otros hermanos. Una de las exhortaciones del Nuevo Testamento nos dice: “No dejando de congregarnos… y tanto más cuando veis que el día se acerca” (He. 10:25). ¿Cómo es su comunión con los hermanos?

III. MIENTRAS LLEGA EL ARREBATAMIENTO DEBEMOS FORMAR AL SUSTITUTO QUE SEGUIRÁ

1. Enseñándoles el camino de la fe v. 8.

Elías estuvo ocupado hasta el final de su carrera terrenal. La vida de este hombre nos manda un gran mensaje. Mientras llega el “torbellino” que le levantara de los mortales, sigue trabajando. Elías se había acostumbrado a ver los milagros de Dios. Ya no era extraño que abriera el rio Jordán utilizando su manto. Eso era un ejercicio de fe cotidiano. Su confianza en quien hasta ahora ha sido su Redentor está firme. Es cierto que para muchos hombres “golpear las aguas”, y que estas se abran, es un asunto que demanda mucha fe si alguien que se atreva intentarlo. Pero para Elías eso era normal. El hecho es que Elías sabe que se va al cielo, pero eso no le mantiene acostado en un “chinchorro” solo esperando. ¿Por qué abrir el Jordán otra vez? Porque los hombres de fe se mantienen dando este ejemplo hasta el final de sus vidas. Eliseo debería ver esa fe y aprender de ella. Hermanos, no importa cuánto tiempo usted puede caminar con el Señor, no importa lo que le ha visto hacer, no importa lo que ha hecho a través de su vida, nunca llegará el día cuando usted deje de confiar en él. No dejes de caminar por fe porque sientes que ahora estás más cerca del cielo (He. 11:6). Otros van a imitar tu fe. Que tu fe no desmaye nunca. Que contagies a otros con ella hasta el final de tu vida.

2. Dejándoles la “doble porción” v. 9-10.

No se vaya de este mundo sin haber formado a otro. Propóngase dejar un legado en su familia, su trabajo y en su iglesia. Dios le había dicho a Elías en la cueva de Horeb que antes de irse tenía el trabajo de ungir a hombres para completar la tarea del reino y el oficio profético. Entre esos hombres estaba Eliseo, su sustituto. Observe la petición de Eliseo (v. 9). Un discípulo no debiera pedir menos que esto de su maestro. Y esta fue la petición de Eliseo porque sabía cuan impactante fue el ministerio del profeta. Así que la tarea de Elías fue capacitar al hombre que lo iba a sustituir. La “doble porción de tu espíritu” que pidió Eliseo le fue dada. Con semejante petición vemos que Eliseo superaría a su maestro en las obras milagrosas, aunque no en su ministerio profético. Al final de esto seguimos en deuda con el más grande de los profetas. Pero lo que más debe impresionarnos de él es que mientras Elías esperó su “arrebatamiento”, se mantuvo fiel siguiendo y sirviendo al Señor como si fuera a vivir otros cien años. Una de las tareas que olvidamos los creyentes es que estamos modelando vidas y conductas como lo hizo Elías. ¿Qué es lo que más hacemos mientras regresa Jesús?

CONCLUSIÓN:

Que bueno que Dios no respondió la oración de Elías cuando deseó morirse. Dios siempre tiene lo mejor para sus hijos (v. 1, 11). De esta manera Elías cumplió con la misión encomendada por Dios. Hasta el final de sus días conservó sus vestiduras limpias de mancha de ese mundo apóstata que causó Acab con su malvada esposa. No tuvo un hogar donde vivir, así que ahora le toca proseguir hacia su descanso celestial. Ahora es el momento de la premiación.

Elías fue llevado al cielo en un “carro de fuego”. ¿Qué representaba esto? Que así como las almas de los santos son llevadas por los ángeles al paraíso (Lc. 16:22), Dios previamente ya estaba haciendo ese tipo de trabajo, enviando de los más nobles de sus ángeles para llevar a su profeta al cielo. Por cierto que la palabra “serafín” significa “encendido”, y se dice que Dios hace a sus ángeles «flamas de fuego” (Sal. 104:4), mientras que «querubín” es el nombre de «los carros de Dios» (Sal. 68:17). ¿No es maravilloso pensar que Dios preparó lo mejor de sus “serafines» y “querubines” para buscar a su siervo? En el traslado de Elías tenemos un testimonio claro de las recompensas divinas.

Al final de la jornada, Dios honra a los que le honran. La honra de este profeta se vio reflejada cuando apareció al lado de Moisés, acompañando a Jesús antes de ir a la cruz, en la llamada “Transfiguración”. ¿Sabe usted lo que puede hacer el Señor con una vida consagrada él? Pero al igual que Eliseo tendremos que preguntarnos ahora: “¿dónde está Jehová, el Dios de Elías?”. ¡Que se manifieste ese Dios!

Rev. Julio Ruiz
(571) 251-6590

Acerca Julio Ruiz

Pastor en Virginia en los Estados Unidos, con 42 años de experiencia de los cuales 22 los dedicó en Venezuela, su país de origen. Otros 9 años los dedicó a pastorear en Vancouver, Canadá y los últimos 9 años en Columbia Baptist Church en su ministerio hispano, donde estuvo hasta agosto del (2015). A partir de octubre del mismo año (2015) comenzó una nueva obra que llegó a constituirse en iglesia el 22 de mayo de 2016 bajo el nombre de Iglesia Bautista Ambiente de Gracia en la ciudad de Burke, Virginia. El pastor Julio es Licenciado en Teología y ha estudiado algunas cursos para su maestría en Canadá. Además de haber sido presidente de la convención bautista venezolana en tres ocasiones, también fue profesor del seminario teológico bautista. El pastor Julio por espacio de unos 18 años publica sus sermones y artículos por estos medios. Es casado con Carmen Almera Ruiz y tiene tres hijas y una nieta: Laura, Oly, Sara e Isabella. Si usted quiere comunicarse con el pastor Julio, llámelo al (571) 251-6590.

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