El Regreso de la Dignidad

Predicas Cristianas | Estudios Biblicos

Marcos 5:1-20

INTRODUCCIÓN:

Cuando uno lee un pasaje como este pareciera estar presenciando una película de terror, donde se manifiesta la lucha entre el bien y el mal. Es uno de los tantos casos en la Biblia donde nos enfrentamos a una condición sin esperanza bajo la perspectiva humana. El evangelista Marcos nos da una visión de lo ocurrido como si fuera un testigo presencial, abundando en detalles que describen a un hombre que era “guarida de demonios”, sin la más mínima esperanza de poder sobrevivir. Y lo poco que hicieron estos vecinos fue ponerle unas cadenas para controlarlo, lo cual llega a ser un claro reflejo de la única cosa que este mundo puede hacer con los que viven sin esperanza y en tan perdida condición. ¿Qué sucedería si ese endemoniado viviera hoy?

Bueno, seguramente se le enviaría a una institución para enfermos mentales. O a lo mejor se le enviaría a alguna casa de cuidados terminales. Pero lo último que harían sería traerlos a los pies de Jesucristo. Esta historia nos recordará que Dios hizo al hombre con valor y dignidad al poner en él el sello de su “imagen y semejanza”, pero éste cayó de ese estado de gracia cuando obedeció la voz de la “serpiente antigua”, en lugar de la palabra de Dios. Desde entonces el hombre prefirió voluntariamente cambiar la imagen de Dios por una imagen de demonios.

Este es el caso que nos asiste ahora. Los que vivían al alrededor de este hombre habían hecho lo que podían para ayudarlo, pero nadie se acercaba a él. ¿Y quién se atrevía con esa legión de demonios? Así que este hombre vivió su vida en aislamiento, desesperación y devastación. Sus únicos compañeros eran los cadáveres en el cementerio y los demonios que habitan en su interior. Pero cuando Jesucristo se encontró con en este caso sin esperanza, lo cambió todo. Ante una condición sin esperanza, Cristo es la única esperanza. Todo es posible para Dios. Veamos por qué.

I. JESÚS HACE SENTAR A QUIEN SATANÁS HA PUESTO EN TORMENTO

1. Santuario de demonios v 1-3.

Jesús es Señor de todo, incluyendo los mismos demonios. Antes que sucediera este encuentro con el poder de las tinieblas, ya Jesús había demostrado que tenía dominio sobre la naturaleza. A la tempestad que se desató en el mar, mientras él dormía plácidamente y sus discípulos se hundían en la desesperación, le dijo: “Calla, enmudece” v. 39. Y si en aquel momento los discípulos, testigos incuestionables de semejante poder, se preguntaron “¿Quién es éste, que aun el viento y el mar le obedecen?” v. 41, qué estarían pensando ahora cuando vieron que Jesús se enfrenta al poder de Satanás, el más temido de todos. Barclay, comentando esta historia, dijo: “El lugar era peligroso, la hora era peligrosa y el hombre con quien se encontraron era peligroso”. Pero en esto se pone de manifiesto que el que tiene poder para perdonar pecado, y sanar a un paralítico, tiene poder para liberar a un hombre endemoniado. Él vino para deshacer las obras del diablo. A aquellos que están cautivos, y que son sus instrumentos, los vino a liberar para que vivieran una vida abundante.

2. No más carreras v. 5.

Debe notarse que quienes le dieron la bienvenida a Jesús una vez que cruzó el mar no fueron precisamente los habitantes de la región, sino una legión de demonios que tenían como residencia a un cuerpo humano, quienes habían hecho de aquel hombre un tormento continuo. Desconocemos quién haya sido aquel hombre. No se sabe su historia pasada, sobre todo si era algún hombre feliz y próspero. Su realidad presente es que ahora lo vemos en un cementerio, el último lugar para que viva un ser humano. No sabemos cuándo fue la última vez que este hombre pasó un tiempo sentado y tranquilo v. 5. ¿Puede imaginarse la clase de vida que este hombre llevó? En este hombre se cumplen las palabras de Cristo que dice que el “ladrón no viene sino para matar, hurtar y destruir”. Pero ahora vemos a un hombre sentado después de tanto tiempo. Esto es lo que Cristo hace. Cristo vino a parar a los hombres que corren en sus tormentos para sentarlos en completa paz. No más piedras, no más gritos, no más cadenas… Cuando los hombres corren a Cristo no tienen por qué seguir huyendo.

II. JESÚS VISTE A QUIEN SATANÁS HA HECHO PERDER LA VERGÜENZA

1. “Vino a su encuentro… un hombre v. 2.

Jesús había estado toda la tarde dando una enseñanza a través de sus parábolas a mucha gente. Sin embargo, su interés en liberar a un solo hombre en tal condición no pasó desapercibido. Bien pudo el cansancio, comprobado por el descanso que tomó en la barca, haberle llevado a posponer esta tarea para el día siguiente. Cualquiera de nosotros lo hubiese hecho de esta manera. Pero no fue así. En el corazón de Jesús había la urgencia de la tarea. No quería darle más tiempo a la obra de Satanás. Él sabía que en la otra orilla había un hombre atormentado. Su pasión y amor por aquel hombre perdido lo llevó a enfrentar el gran poder del mal. ¿Qué valor tenía este hombre para su familia? ¿Qué pudo significar para la sociedad? El medio ambiente donde vivía era el de un cementerio. Nadie tenía por este hombre ningún tipo de compasión. Y la verdad de esta historia es que si no significas nada para otros, incluyendo a tus más cercanos, para Cristo lo significas todo. Tú le importas a mucho a Jesús. Él vino a buscar lo que se había perdido.

2. Cristo cubre la vergüenza v. 15.

Esta historia nos revela también lo que el poder de Satanás hace para que el individuo pierda toda su vergüenza, dejándolo desnudo y exponiendo su condición delante de los demás hombres. El diablo es un amo cruel. Su trabajo es llevar a una persona hasta un estado de miseria donde no pueda ver su propia vergüenza. Pero cuando Jesús cambia el corazón, adorna también lo exterior. Así tenemos que una sola palabra de él, y la muerte es absorbida por la vida. Una palabra de él, y la oscuridad es disipada por la luz. Una palabra de él, y Satanás pierde su control sobre el alma perdida. Una palabra de él, y el pecado pierde su poder sobre el pecador. Una palabra de él, y el cautivo es puesto en libertad. Una palabra de él, y pecado es perdonado para siempre. Una palabra de él, y el hijo de Adán se convierte en un hijo de Dios. La sangre de Cristo tiene el poder no solo de perdonar pecado, sino de cubrir a cada persona de una nueva vida. Una vez que Jesús da paz al corazón, cubre todas nuestras vergüenzas. Jesús vino para cubrir la vergüenza que descubrió el pecado.

III. JESÚS TRAE LA RAZÓN A QUIEN SATANÁS HIZO PERDER EL JUICIO

Acerca Julio Ruiz

Pastor en Virginia en los Estados Unidos, con 42 años de experiencia de los cuales 22 los dedicó en Venezuela, su país de origen. Otros 9 años los dedicó a pastorear en Vancouver, Canadá y los últimos 9 años en Columbia Baptist Church en su ministerio hispano, donde estuvo hasta agosto del (2015). A partir de octubre del mismo año (2015) comenzó una nueva obra que llegó a constituirse en iglesia el 22 de mayo de 2016 bajo el nombre de Iglesia Bautista Ambiente de Gracia en la ciudad de Burke, Virginia. El pastor Julio es Licenciado en Teología y ha estudiado algunas cursos para su maestría en Canadá. Además de haber sido presidente de la convención bautista venezolana en tres ocasiones, también fue profesor del seminario teológico bautista. El pastor Julio por espacio de unos 18 años publica sus sermones y artículos por estos medios. Es casado con Carmen Almera Ruiz y tiene tres hijas y una nieta: Laura, Oly, Sara e Isabella. Si usted quiere comunicarse con el pastor Julio, llámelo al (571) 251-6590.

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